Se usa hormonas en la crianza de pollos de engorde?

Por: Kevin Gonzalez Martinez

 Con frecuencia obsérvanos, leemos o escuchamos por diferentes medios como la radio, la prensa, la televisión y el internet, a personas desinformadas diciendo que la carne de pollo es perjudicial para la salud, llegando incluso afirmar que este alimento es el responsable de un elevado crecimiento en los niños, de una pubertad precoz e incluso de desviar la condición sexual de un ser humano, pero se usan realmente hormonas en pollos de engorde?.

El pollo ha sido uno de los alimentos injustamente victimizados en razón de las falsas creencias que se han hecho con respecto a las causas que inducen el desarrollo de estas enfermedades.

Una de las principales profesiones que ha difundido este mito es la medicina e incluso hoy es frecuente escuchar a médicos y nutricionistas prohibir el consumo de carne de pollo a sus pacientes atreviéndose a firmar por creencias míticas que “el pollo es criado con hormonas” y que una vez consumidas estas sustancias producen un desbalance hormonal con tales efectos.

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Si algo le hace daño a la industria del pollo en el mundo entero es la falsa creencia que en la alimentación del pollo se utilizan hormonas para conseguir una mayor ganancia de peso en los animales en un menor tiempo; afirmaciones que generan desconfianza por parte de un sector no ilustrado de consumidores que llegan incluso a privarse de este alimento que es reconocido por sus propiedades nutritivas.

Si bien es cierto, que desde el inicio del desarrollo de la avicultura en el mundo, uno de los paradigmas que siempre existió; es el de, ¿cómo producir pollos más eficiente cada año?;

Con esta pregunta se consiguió todo el desarrollo que tiene en la actualidad esta especie; en este sentido, podemos decir que en la década del 50, un pollo necesitaba de 100 días para alcanzar el peso de 2,1 Kg, en 1977 se requerían de 63 días para obtener pollos de 2,3 Kg, en el 2000 con 52 días de edad las aves pesaban 2,8 Kg y para el 2010 todo esto se logra en 38 días.

Hormonas en pollos de engorde

Evolución genética de los pollos de engorde




El pollo actual crece 56 veces su peso al nacer en 40 días, es como si un ternero de 40 Kg al nacer pesara 2240 Kg en 40 días.

Muchas de las personas sin información técnica sobre el tema explican estos resultados a través del uso de sustancias indebidas en la alimentación de los pollos, en especial las hormonas que promueven este crecimiento “anormal”, además muchas de estas personas llegan a pensar que estos animales son producidos en un laboratorio que los fabrica como una máquina.

Hormonas en los pollos de engordeEvolución genética del pollo de engorde

Entonces, ¿Cómo explicar el acerado crecimiento del pollo? y como desmentir estas afirmaciones?; veamos los siguientes argumentos científicos:

Para empezar, hay que decir que el progreso en relación con el rendimiento de las aves, se basa fundamentalmente en una intensa actividad de investigación en las áreas de genética, nutrición, sanidad y en del entendimiento de las relaciones de estos factores a través del manejo en la producción de estos animales (Bustos, 2007)[1].

A fines de la década del setenta, los investigadores, a partir de los datos de rendimiento observados, podían prever que los pollos, año a año, necesitarían de un día menos para alcanzar el mismo peso obtenido el año anterior, este efecto se seguirá viendo en los próximos años, no en una disminución del número de días si no en un aumento de peso en canales con menor consumo de alimento  (Partsch, 2001)[2].

No obstante, para los no conocedores del tema, este desarrollo no es posible en condiciones normales y se justifica mediante el uso de sustancias anabolizantes llamadas hormonas. Esta observación es incorrecta.

La razón para tal desarrollo es simple de entender; y su fundamento está basado en el mejoramiento genético que han tenido estos animales que no debe confundirse con transgénesis o manipulación genética en laboratorios. El mejoramiento genético se basa en la selección de las aves mejor dotados o más productivas.

En dicha selección, animales con menor velocidad de crecimiento y transformación de alimentos van siendo descartados, y solamente los más precoces son seleccionados para formar parte del grupo que servirá de base genética para la próxima generación de pollos de engorde.

Como las poblaciones evaluadas son numerosas, la presión selectiva se eleva anualmente cada vez más, conllevando progresos muy significativos del crecimiento.

 En la práctica, esta selección de los mejores animales se viabiliza a través del avance de los conocimientos sobre las necesidades nutricionales de las aves, de su sanidad y de la mejor forma de crianza puesto que son factores que interactuaran para dicho propósito; es decir, no se puede mejorar genéticamente a un grupo de animales si no se le mejora la alimentación, la sanidad y el manejo en general; un ejemplo de esto, es que si usted somete a uno de estos pollos al manejo tradicional de patio, similar al manejo del pollo criollo estos animales no expresaran su potencial genético.

Pero el alimento por si solo tampoco es el responsable de este crecimiento y una prueba de esto es que cuando se toman a un grupo de pollos criollos y se les alimenta con alimentos balanceados comerciales no se obtienen estos crecimientos y puede llegar a tardar más de 7 meses para lograrlo.

Todo lo anterior indica que el alto nivel productivo en los pollos de engorde actuales se debe a la interrelación  genético – ambiental de este sistema de producción.

Pero, y las hormonas! ¿A los pollos se les suministran estas sustancias? Si estuviéramos en la década de los 50 la respuesta sería: tal vez. Al buscar los antecedentes de esta creencia, encontré una explicación lógica, publicada por Penz (2008)[3], durante los años 50 algunos criadores europeos utilizaron un estrógeno sintético llamado dietilestilbestrol (DES, por sus siglas en inglés) cuya finalidad era “castrar” hormonalmente los pollos machos, para obtener un mayor crecimiento y una carne más tierna, se utilizaba en pollitos de más de 100 días, fue una alternativa a la castración quirúrgica.

Esta droga se aplicaba como un implante en el cuello, y la ingestión de los cogotes con residuos de esta hormona sintética por parte de los trabajadores de esta granjas dio origen a una anomalía llamada ginecomastia (condición en la que el tejido del seno del hombre aumenta de forma notoria su tamaño); estos casos fueron publicados y desde entonces la industria avícola en el mundo tiene prohibido el uso de estas sustancias.

En la actualidad, el rápido crecimiento del pollo se debe a los avances tecnológicos y de la ciencia animal, que han permitido desarrollar programas de selección aplicado por las casas de genéticas comerciales.

Los pollos no solo manifiestan un gran peso, sino que se caracterizan por tener un grado de inmadurez sexual muy elevado respecto a los pollos tradicionales, razón por el cual no es factible obtener ningún beneficio biológico o económico mediante la administración exógena de hormonas (Fernández, 2003[4]) a continuación seis razones para desmentir este mito.




Razones por las que no se usan hormonas en pollos de engorde 

  1. El costo hace esta práctica inviable: Las hormonas de crecimiento para animales no se producen de manera comercial por su prohibición en el uso para animales, en caso de que se produjera de forma clandestina o se enmascararan con algunas hormonas comerciales, su costo sería muy elevado; pues si se administrara un miligramo de dichas sustancias a un pollo de engorde, su costo sobrepasaría el valor mismo del ave, lo cual no tendría ningún sentido desde el punto de vista comercial.
  1. La administración de estas sustancias seria intravenosa o intramuscular, pues estas sustancia son proteínas por lo que si éstas se consumen de manera oral a través del alimento serían rápidamente digeridas por las enzimas gástricas del pollo de la misma forma en que lo son las proteínas de la soya o el maíz; en este sentido, la aplicación sería en extremo muy difícil, lo que significaría una tarea descomunal, dado que hablamos de cientos de miles de estas aves en cualquier granja de tamaño mediano.
  1. El empleo de esteroides anabólicos para conseguir mayor masa muscular en los pollos es un imposible en esta industria, sencillamente porque las aves tendrían que hacer ejercicio como lo hacen los deportistas que utilizan estas sustancias para conseguir el efecto deseado; esto, en la avicultura es imposible puesto que en estos sistemas de producción lo que se busca es que estos animales estén en quietud y tranquilidad (Partsch, 2001).
  1. La administración de hormonas a los pollos sería contraproducente; pues ésta incrementaría la tasa metabólica del pollo y causaría la muerte de estos animales, debido a que los pollos de engorde viven prácticamente al filo de su máximo límite metabólico (Waldroup, 2003)[5]. El pollo, como todos los alimentos, tiene sus propias hormonas naturales que sintetiza para su crecimiento normal, una sobre dosis de estas hormonas enfermería a los animales o causarías monstruosidades en la especie.
  1. La administración de hormonas de crecimiento no hace crecer a las aves, de la misma forma que no convierte en superdotadas físicamente a las personas que se inyectan este tipo de sustancias. El crecimiento es una muy compleja combinación de funciones metabólicas que dependen de un amplio conjunto de señales endocrinológicas. Emplear hormonas en la industria del pollo sería tanto como botar el dinero, sencillamente porque estas no alcanzarían a ser asimiladas por el ave en su corto periodo de vida que en la actualidad es de 38 días, mientras que se necesitarían entre 60 a 100 días después de aplicada la droga para observar un incremento en el aumento en la cantidad de carne (Fernández, 2005)[6].
  1. Simplemente, no es necesario el uso de hormonas ya que el rápido crecimiento del pollo ocurre porque los procesos de cría y engorde hoy toman menos tiempo, gracias, no al uso de hormonas, sino a los avanzados trabajos de mejoramiento de razas que vienen haciendo las compañías que suministran el pie de cría a los productores del mundo entero. Esto, acompañado de una adecuada alimentación a base de proteínas, vitaminas y minerales (que se obtienen básicamente del maíz y la soya), así como de un correcto manejo en granja, todo esto ayuda a la expresión genética de las aves.

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Referencias Bibliográficas 

[1] Bustos Montserrat, La leyenda de los súper pollos hormonales. Unión Nacional de Avicultores de México. Revista del Consumidor, Profeco. 2007.

[2] Partsch CJ, and WG Sippell. 2001. Pathogenesis and epidemiology of precocious puberty. Effects of exogenous oestrogens. Human Reproductive Update 7: 292-302.

[3] Penz Júnior Antônio Mário, Uso de hormonas en la alimentación de pollos, ¿MITO O VERDAD? Prof. del Departamento de Zootecnia de la UFRGS (Porto Alegre, RS. Brasil) 2008

[4] Fernandez MV; Marsó MA. 2003. Estudio de la carne de pollo en tres dimensiones: valor nutricional, representación social y formas de preparación. Instituto Universitario de Ciencias de la Salud. Fundación H.A. Barceló. Trabajo de Investigación final. www.nutrinfo.com.ar.

[5] Waldroup, P: El futuro de la nutrición avícola. Universidad de Arkansas U.S.A 2003

[6] Fernández María Verónica: HORMONA EN EL POLLO ¿Es Saludable el Pollo?. http://www.alimentacion-sana.com.ar/Portal%20nuevo/actualizaciones/pollo.htm#top

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