William Vivanco M. BC, MS, PhD. Ingeniero Zootecnista, VIVANCO INTERNATIONAL SAC, Director.

Debido a su relativa facilidad de manejo y más reducido costo, el ovino y el caprino han sido usados como modelo para el estudio y desarrollo de una serie de tecnologías genético reproductivas para rumiantes.

Muchas de esas tecnologías sin embargo, aun cuando inicialmente fueron desarrolladas en ovinos y caprinos,  no han sido aplicadas comercialmente en estas especies en la intensidad en que se han aplicado  en especies mayores, principalmente en el bovino.

Entre las diversas razones de esta falta de expansión del uso de tecnologías de reproducción intensiva y mejoramiento genético en el ovino y caprino podemos identificar:

  • La existencia de limitaciones de tipo anátomo fisiológico (en el ovino por ejemplo el lumen cervical no permite la introducción de pipetas o catéteres transcervicales para efectuar inseminaciones cervicales profundas o hacer recolección embrionaria por lavado uterino vía transcervical; la preservación de semen tanto en el ovino como el caprino aun no llega a los niveles de eficiencia alcanzados en el bovino, etc.) lo que demanda en algunos casos el uso de técnicas más costosas y complicadas (técnicas quirúrgicas , laparoscópicas, etc.) y un nivel técnico más alto en los operadores.
  • El relativo bajo valor unitario de los ovinos y caprinos que determinan una tasa de beneficio/costo demasiado baja para la aplicación comercial de técnicas avanzadas de reproducción y mejora genética.
  • La distribución de la población de rumiantes menores cuya explotación está concentrada mayormente en comunidades campesinas pobres, de bajo nivel educacional o pequeños propietarios sin mayor capacidad organizativa, financiera y empresarial.

La necesidad de lograr el desarrollo socio económico de los productores pequeños y comunidades campesinas en los países en desarrollo, enfrenta pues un reto a la imaginación de los técnicos, los organismos de promoción agropecuaria y productores mismos, para poner en marcha estrategias que permitan el más rápido incremento de la productividad de las poblaciones de rumiantes menores, sustento principal del campesino pobre y pequeño productor, en una forma económicamente viable y sostenida en el tiempo.

La estructuración del mejoramiento genético en base a Núcleos Genéticos Elite (NGE) permite la intensa selección de la población élite y el uso de tecnologías reproductivas de punta (desde la IA a la clonación) para generar tanto la población de reemplazo dentro del mismo NGE como el material genético (semen y/o embriones) y reproductores a ser distribuidos a los productores, estableciéndose de esta manera un sistema de mejora genética intensiva que se transmite desde el NGE a la población comercial en forma costo efectiva ya que la alta tecnología se utiliza dentro del NGE para generar material genético que es diseminado en la población comercial en forma económica y no requiere que el productor comercial tenga toda una infraestructura y capacidades técnicas especializadas.




Las tecnologías reproductivas permiten optimizar cada uno de los factores que determinan el progreso genético (presión de selección, precisión de selección, variabilidad genética e intervalo generacional).

La presión de selección, precisión de selección y variabilidad genética, influencian el progreso genético en forma directa (a mayor presión de selección, precisión de selección y variabilidad genética, mayor será el progreso genético anual; mientras que la influencia sobre el intervalo generacional es en forma inversa (a mayor intervalo generacional, menor progreso genético por unidad de tiempo).

Las tecnologías reproductivas permiten aumentar la tasa reproductiva de los animales (mayor número de descendientes por animal selecto), esto permite seleccionar como reproductores sólo a los más sobresalientes pues al generar un gran número de crías por animal selecto ser requieren sólo unos pocos animales y no todos los animales de una población para ser los padres de la siguiente generación;

así podemos seleccionar sólo el 1% de machos (los muy superiores) para ser padres de la siguiente generación vía IA y sólo el 5% de hembras (las muy superiores) para ser madres de la siguiente generación vía TE (transferencia embrionaria) y tecnologías complementarias como la bisección embrionaria.

Cuando se generan muchas crías por animal selecto, se incrementa también la precisión de la selección ya que podemos tener más confianza en la habilidad de los reproductores de transmitir genes de alta eficiencia productiva y calidad de producto basados en los promedios de los parámetros productivos de una descendencia de tamaño significativo.

La influencia de las tecnologías reproductivas sobre la variabilidad genética puede ser negativa si es que no se diseña adecuadamente el plan de mejora genética ya que se podría aumentar la consanguinidad y reducir la variabilidad si toda la población se genera en base a muy pocos padres; para evitar esto, se debe mantener una población efectiva (Ne) siempre mayor a 100, esto se logra principalmente usando una mayor combinación de empadres (combinaciones macho/hembra).

La influencia de las tecnologías reproductivas sobre el intervalo generacional es enorme, pudiendo reducirse éste intervalo a niveles imposibles de obtener con reproducción natural, así, mediante el uso de la tecnología de producción de embriones in vitro y transferencia embrionaria, se puede hoy en día obtener crías de borreguillas o cabritas de 2 meses de edad, colectando los ovocitos, madurándolos, fertilizándolos y cultivándolos in vitro para ser luego transferidos a ovejas/cabras adultas quienes gestarán, parirán y criarán a las crías de las donantes de 2 meses de edad, en esta forma cuando las donantes cumplen 7 meses ya tienen crías nacidas, reduciendo el intervalo generacional y por lo tanto aumentando el progreso genético por generación y por año en forma significativa.

El progreso genético anual obtenido por monta natural (con reproductores seleccionados genéticamente) en promedio es de 0.7% sobre el promedio poblacional, por inseminación artificial llega a 2%, con transferencia embrionaria convencional (in vivo) alcanza 3.5% y si se usa fertilización in vitro con donantes juveniles, llega a 7%.

El uso de tecnologías reproductivas avanzadas en ovinos y caprinos dentro de un plan definido de mejora genética es altamente efectivo y su costo efectividad es adecuada si se usa dentro de un sistema de NGE.

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