Aspectos reproductivos de la yegua

Fisiología de la reproducción en la yegua

La yegua es un animal con celo estacional de día largo, es decir, comienza a estar en celo debido a la estimulación lumínica, por ello, los celos transcurren de enero a julio.

El ciclo de la yegua dura 21 días, 16 de anestro y 5 de estro (celo). Los signos más característicos del celo, que son graduales, son que las yeguas se quedan quietas con el macho, exteriorizan el clítoris y orinan frecuentemente. En los últimos meses los celos son más cortos, pero más intensos y en las yeguas de edad más avanzada es normal que la duración varíe.

Cuidados de la yegua preñada

La yegua preñada necesita hacer ejercicio, lo ideal es tenerla suelta con otras yeguas, pero si esto no es posible y está estabulada, es conveniente soltarla o incluso montarla a diario, en tanto en cuanto, se pueden montar hasta el noveno mes de los once que dura la gestación.

La cubrición

Antes de la cubrición se debe “recelar” la yegua, generalmente con otro semental de menor valor, a fin de asegurar que la yegua acepta al macho. Para ello, acercaremos a este semental, llamado “recela” y si la yegua lo acepta sacaremos al semental destinado a cubrir.

El semental debe tener una cabezada con la que podamos sujetarlo sin problemas, que sólo debe usarse para cubrir, a fin de que el animal distinga si sale para cubrir o simplemente para trabajar.

Las patas de la yegua deben ser trabadas (con material destinado al efecto) para impedir coces, su cola vendada y su cuello protegido para evitar mordiscos. Es muy frecuente trabar a la yegua con cuerdas normales, provocando importantes rozaduras.

Es fundamental lavar y desinfectar los genitales, tanto de la yegua como del semental antes y después de la cópula. Generalmente el semental no tendrá problemas para la penetración, pero si esto no es así, tendremos que ayudarle y tras 8 ó 10 sacudidas se producirá  la eyaculación.

Inseminación artificial

La inseminación artificial consiste en que el semen del semental se introduce de manera artificial en el aparato genital de la hembra. Con esta técnica se consigue incrementar el número de servicios, se mejoran los productos, por permitir explotar más los mejores sementales, y se controlan mejor las enfermedades de transmisión sexual.

Además acorta las distancias, ya que es más sencillo transportar el semen que las yeguas. En ocasiones la IA está restringida como en el PRE o incluso prohibida, como en el caso de los Pura Sangre Inglés (en adelante PSI).

La recogida se hace con una vagina artificial haciendo saltar al semental sobre una yegua en celo o sobre un maniquí previamente impregnado con orina de yegua en celo.

El parto

Por lo general el parto equino es rápido y raramente necesita intervención, pudiendo parir en el prado sin problemas. Sí lo hace en la cuadra, es necesario disponer de un espacio de 4 x 4 m y preparar una cama limpia y confortable de paja, no de viruta, porque puede asfixiar al recién nacido pegándose en sus húmedas mucosas.

Entre dos y cuatro días antes del parto, las puntas de los pezones se cubren con una especie de cera (puntas de cera), los músculos de la pelvis se relajan, suelen dejar de comer y tienden al aislamiento. Unas horas antes del parto muestran síntomas parecidos a los del cólico, por tener dolor abdominal.

Es tan frecuente como erróneo cortar prematuramente el cordón umbilical, privando así al recién nacido de una cantidad de sangre fundamental. Una vez desprendido, éste se debe desinfectar inmediatamente y controlar que el pequeño orine de forma adecuada.

A las yeguas estabuladas, el día antes del parto se les debe cubrir la cola con una venda por motivos higiénicos.

Signos de partos con problemas (avisar veterinario):

— A los 5 minutos de romper aguas no aparezcan los miembros delanteros.
— Aparezca una sola extremidad anterior hasta la rodilla.
— Aparezcan ambas extremidades pero no la cabeza.
— Aparezca la cabeza y no las extremidades.
— Parto laborioso y no aparezca nada.
— Aparezca el potro invertido.

Cuidados del potro

De nada sirve una buena genética si nuestro potrillo no recibe una alimentación y unos cuidados adecuados. Los potros necesitan hacer ejercicio, por ello, lo mejor es que tengan acceso a prados y permanezcan sueltos el mayor tiempo posible (siempre que su salud así lo permita).

Necesitan un control veterinario y un arreglo de sus cascos todos los meses. En muchas ocasiones, los potros no tienen contacto con los humanos hasta que, a los tres años, se decide domarlos. Este hecho, cada vez menos frecuente, es un grave error.

La fuerza de los potros crece con suma velocidad, por lo que hay que acostumbrarlos a la cabezada de cuadra, a dar las cuatro patas y a ser tocados y atados desde el día de su nacimiento. Para esto, puede usarse la técnica del “imprinting”, basada en que los potros tienden a asociarse y a seguir a cualquier objeto grande que vean por encima suyo en el momento del parto.

Este periodo, que sólo dura dos horas, sirve en la naturaleza para que los potrillos sigan a sus madres y huyan de los depredadores.

El “imprinting training”, que se realiza con el potrillo todavía tumbado, consiste en ponerle la cabezada y acostumbrarlo a ser tocado. Esta técnica se empieza por la cabeza, ollares, orejas, cuello, patas…, hasta el muslo y se debe esperar a que esté completamente relajado antes de pasar a la siguiente parte, (entre 70 y 100 repeticiones).

Es muy importante darle golpes en los cascos para que no tema el herraje, frotarle con una bolsa de plástico que haga ruido, así como presionarle, una vez en pie, la zona donde un día estará la montura y la cincha.

Tiempos del parto

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