Castrar lechones machos es un manejo habitual en las explotaciones porcinas. La razón principal es evitar el efecto del “olor macho” en las carnes porcinas cuando éstas son cocinadas y consumidas.

Las moléculas responsables del “olor macho” son la androstenona y el escatol principalmente. La androstenona es una feromona producida en los testículos del cerdo y que se acumula en la saliva del verraco y se libera en momentos de excitación, pero también se deposita en su grasa. El escatol es producto de la degradación bacteriana del triptófano, un aminoácido.

Debido al olor, algunos mataderos o distribuidores exigen que todos los machos que les lleguen sean castrados, pero éste no es que ofrezca demasiadas ventajas al productor.

Desde el punto de vista del manejo, es una tarea más a realizar en las maternidades. Supone un riesgo de muerte añadido a los lechones pues éste debe hacerse adecuadamente y, además, se le deja una herida abierta que puede ser entrada de una infección por lo que hay que tratar preventivamente a los lechones machos con antibiótico.

Desde el punto de vista productivo, no se mejora ni el índice de conversión, ni la ganancia media diaria de peso en cebo, ni el rendimiento de la canal.

He encontrado en la red un par de monografías muy interesantes sobre la diferencia e influencia de los machos castrados en la produción porcina que puedes ver al final de esta publicación.

En este post, lo que nos ocupa es la castración en sí como acto de manejo para todos aquéllos que la tengáis que realizar.

Personalmente, opino que, si podemos es mejor evitar la castración. En mi experiencia personal, aumentan las bajas de lechones machos antes del destete debido principalmente a infecciones y después del destete debido a hernias escrotales que se estrangulan. Además, implica trabajo añadido en el área de maternidad, tiempo que nos quitamos de atender los partos, por ejemplo, dónde es crucial salvar lechones.

Pasos para la realización de la castración:

Es mejor que el lechón tenga entre 4 y 7 días de edad.

Material: cuchilla de bisturí del nº 14 (en forma de gancho).

  1. Agarramos el lechón de manera que con el pulgar de una mano (la izquierda si somos diestros) apretemos los testículos en su base. Con esta presión del dedo tensamos la piel y hacemos que los testículos sobresalgan más, lo que nos facilitará hacer el corte.
  2. Con la cuchilla mojada en yodo practicaremos dos incisiones verticales en la piel hacia el medio de cada testículo. No han de ser muy profundas, pero suficiente para llegar hasta el testículo. La longitud de los cortes dependerá del tamaño del testículo, es decir, suficiente para sacar el testículo por él y es aconsejable que sean los más cortos posibles.
  3. Con la otra mano, hacemos salir los dos testículos presionando en la piel de alrededor con el pulgar. Luego arrancamos los testículos sin olvidarnos de hacer presión con el pulgar de la mano izquierda para que el cordón espermático se corte. También se puede hacer corte con el bisturí, pero corremos el peligro de que el corte sea demasiado limpio y sangre mucho. Es importante tener los dos testículos fuera antes de arrancarlos pues si uno se queda dentro es difícil volverlo a encontrar.
  4. Finalmente desinfectaremos la herida con spray que lleve antibiótico también o spray de aluminio, éste último es fantástico para cicatrizar heridas limpias.
  5. Inyectamos un antibiótico de amplio espectro para evitar complicaciones.

Describir estos pasos resulta complicado, así que les dejo un vídeo de la castración de un lechón en tiempo real. Con la práctica se agiliza el manejo y se hace menos traumático para el animal, dentro del trauma que ya le estamos causando.

Desde el punto de vista del bienestar del lechón, no hay muchos estudios sobre la aplicación de analgesia al lechón recién castrado. En mi opinión debiera de aplicarse algún tipo de analgésico para sobre llevar las primeras horas post-castración. Claro que hablo de manera empírica, pues mi observación es que el lechón se queda sentado tipo perro durante un buen rato e incluso arrastra su tercio posterior. También es observable que al día siguiente, ya no se nota quién ha sido castrado. Probablemente en un futuro no muy lejano, si aún dejan castrar quirúrgicamente, se obligue a la analgesia posterior.

Por último, no podemos olvidar la Castración inmunológica, pues ya existe un producto en el mercado que se utiliza como una vacuna en los cerdos de cebo. el cual puedes ver aquí

Leer y descarga las monografias Influencia de machos castrados, machos enteros y hembras en el comportamiento productivo y Utilización de machos enteros o castrados en producción de cerdos