CISTICERCOSIS PORCINA – Zootecnia y Veterinaria es mi Pasión
Zootecnia y Veterinaria es mi Pasión

CISTICERCOSIS PORCINA

Revisión de literatura por Kevin Gonzalez Martinez

La cisticercosis porcina es causada por la forma larval del céstodo de Taenia solium, caracterizada por el desarrollo de quistes de 10 por 20 mm y que puede localizarse en diferentes órganos y tejidos del cuerpo del animal, siendo el cerdo el hospedero intermediario habitual para Taenia solium (Burga, 1999).

El cerdo adquiere la infección a través de alimentos y agua contaminada con heces infectadas, a su vez, con huevos de Taenia solium, situación que se facilita en estos animales por sus hábitos coprofágicos (Pinilla et al., 2003). También existe la posibilidad de que la infección ocurra cerdo a cerdo (infección secundaria), aunque en estos casos se ha demostrado que la carga parasitaria es mucho más baja que en una infección primaria (González et al., 2005a), con pocos cerdos albergando un gran número de parásitos y muchos cerdos alojando un menor número de parásitos (González et al., 2006).

Para la cisticercosis porcina no se ha registrado la existencia de evidencia patológica debido a que en muchos de los casos éstos cerdos son sacrificados y comercializados de forma clandestina y a muy temprana edad, lo que evita que el cisticerco sufra un proceso de calcificación y se presenten cambios a nivel de tejidos y órganos afectados.  (Giraldo, 2005)

El desarrollo de cisticercos en los cerdos es bien tolerado. En general las infecciones leves o  moderadas no originan cuadros clínicos. No obstante, cerdos infectados experimentalmente con 200000 huevos de Taenia solium  presentan anorexia, fiebre, incremento en la frecuencia cardiaca y respiratoria, vómito y diarrea (OPS/OMS, 1994).

Los cisticercos se alojan en casi todos los órganos y tejidos, siendo más frecuentemente observados en lengua, músculo macetero, anconeos, tríceps, intercostales, corazón y ojo (OPS/OMS, 1994). Sin embargo, en un estudio realizado por Ping-Chin et al (2001) se encontró que los sitios por orden de predilección donde se alojaron el mayor número de cisticercos fueron los músculos de las piernas, músculos toráxicos, abdominal y diafragma, lengua, corazón, músculo de la traquea y testículos respectivamente.

La localización de los cisticercos en el encéfalo, se da tanto a nivel superficial como profundo, entendiéndose por localización superficial, a la visibilidad externa del cisticerco; y profunda, a los hallazgos de cisticercos cuando se realizan cortes longitudinales y transversales del encéfalo (Burga, 1999).

Algunos estudios han demostrado que la respuesta del sistema inmune del cerdo contra el agente invasivo es de tipo humoral, observándose gran cantidad de células mononucleares y eusinófilos, y la co-localización de el MCH-II con linfocitos B, monocitos/macrófagos formando una reacción granulomatosa (Londoño et al., 2002), y que los anticuerpos aparecen más tempranamente en cerdos infectados con oncósferas que en infecciones con posoncósferas (Rojas., et al 1999).

 DIAGNÓSTICO

 Para el diagnóstico de la cisticercosis porcina se han probado diferentes técnicas, las cuales de acuerdo a su grado de sensibilidad y especificidad se han descartado o aprobado para su utilización en trabajos epidemiológicos. Entre las más utilizadas tenemos.

 Examen premortem o de lengua. En el diagnóstico premortem se realiza un examen visual minucioso de la lengua (González et al.,1990).También se examinan los ojos y las axilas, aunque este procedimiento es muy laborioso, la localización del cisticerco en la lengua, muchas veces cerca de la mucosa, es por lo general fácilmente visible y palpable; debe enfatizarse que la ausencia de cisticercos en la lengua no descarta el diagnóstico, ya que los cisticercos pueden estar en otras localizaciones como el ojo, músculos,  corazón, cerebro, etc. (OPS/OMS,1994).




Examen postmortem o necropsia. Este diagnóstico postmortem se realiza en donde se comercializa la  carne de cerdo (en la canal), y consiste en hacer cortes en el cuerpo del animal para observar la presencia o no de cisticercos. Pero no hay uniformidad de criterios, en cuanto al lugar del corte, extensión y profundidad del mismo. La práctica más común, es realizar cortes en los músculos del brazuelo derecho, ancóneos y tríceps; algunos cortan los músculos maseteros. Conviene examinar las vísceras torácicas y abdominales, sobre todo el corazón por ser un órgano que con frecuencia está parasitado (OPS/OMS, 1994).

La inspección veterinaria de la carne detecta un bajo número de las canales infectadas con cisticercos y las canales inspeccionadas a menudo, son tomadas del sector de la población que tiene menos probabilidad de estar infectada. En las canales donde se detecta un sólo cisticerco en la inspección veterinaria de mataderos, probablemente contienen quistes viables en otras partes, por ello esas canales deben ser decomisadas para ser procesadas en lugar de eliminar sólo el cisticerco (Ccama, 2001).

Métodos de diagnóstico serológicos. El diagnóstico serológico se basa fundamentalmente en la detección de anticuerpos estimulados por los diferentes estadios del parásito y en menor medida en la detección de antígenos parasitarios (OPS/OMS, 1994). En la actualidad los métodos serológicos con fines investigativos que más se utilizan para el diagnóstico de la cisticercosis porcina son el EITB (enzime-linked immunoelectrotransfer blot assay) y el ensayo inmunoenzimático ELISA (enzime-linked immunosorbent assay). Aunque variantes de éste último como el Dot-ELISA y el ELISA de captura también son utilizados (Tinoco et al., 2004).

Inmunoelectrotransferencia ligada a enzima (EITB) o westernblot. La prueba de EITB para el diagnóstico de la cisticercosis porcina emplea una fracción enriquecida de glicoproteína que se obtiene al purificar un extracto crudo del cisticerco por cromatografía con lentil-lectina. Las glicoproteinas de esta fracción se separan por electroforesis de acrilamida y se transfieren a una membrana de nitrocelulosa, se corta en tiras de 3 mm de ancho, se incuba con una muestra de suero y por ensayo inmunoenzimáico se revelan las bandas especificas para cisticercosis porcina (Tsang et al.,1989). El uso de la electroinmunotransferencia (EITB) para la determinación de anticuerpos anticisticercos se ha constituido en una de las mejores herramientas disponibles hasta el momento para la identificación de individuos positivos en condiciones de campo (Aguduelo y Palacios, 2003); además, cuando se utilizan antígenos purificados la prueba es altamente especifica y sensible, y no presenta reacciones cruzadas (García et al.,2001).Sin embargo su disponibilidad, alta especificidad y sensibilidad contrasta con su alto costo (Flisser et al.,2006).




Ensayo inmunoenzimatico ELISA. El ensayo inmunoenzimático ELISA se basa en la fijación del antígeno en una base sólida el cual reacciona con el anticuerpo que está presente en las muestras de los sueros problemas, este a su vez reacciona con un anticuerpo específico, el cual está unido covalentemente a una enzima y finalmente se visualiza la reacción mediante la adición de un sustrato enzimático.

En la actualidad el ensayo inmunoenzimático ELISA se ha constituido en una de las herramientas más utilizadas para el diagnóstico de la cisticercosis porcina. A pesar de no ser altamente específico y sensible como el EITB y tener reacciones cruzadas con otros helmintos (González et al.,1993), esta prueba es generalmente segura, rápida y simple, no requiere equipos costosos y sofisticados y puede ser utilizada por personas con poca experiencia en métodos inmunodiagnósticos (Sloan et al.,1995; Hancock et al., 2003).

La baja sensibilidad y especificidad es debida a que el antígeno que se emplea es un extracto crudo o fluido vesicular del cisticerco (Giraldo et al ., 2000). Sin embargo, cuando se trabaja con fracciones de glicoproteínas semipurificadas simultáneamente disminuye la posibilidad de obtener reacciones cruzadas con otras entidades parasitarias y permite obtener una alta especificidad y sensibilidad (Ito et al., 1998; Giraldo et al., 2001). Para estos fines el Laboratorio de Microbiología y Parasitología Tropical de la Universidad INCCA de Colombia ha venido evaluando el comportamiento diagnóstico de fracciones polipeptídicas obtenidas a partir de extractos crudos del estado larval del metacéstodo de Taenia solium con sueros porcinos mediante el ensayo de ELISA, donde ha encontrado que fracciones de peso molecular de 29, 32, 41, 53, 61 y 64 kDa presentan rangos de especificidad y sensibilidad cercanos al 100%. Hasta el momento la fracción de 53 kDa es la que mejor comportamiento inmunológico ha tenido debido a su alta especificidad y sensibilidad, valor predictivo positivo (VPP) y valor predictivo negativo (VPN) así como también la de no presentar reacciones cruzadas.

En la tabla 1,  se muestra la sensibilidad (S), especificidad (E), VPP, VPN y la reactividad antigénica (RA) de la fracción de 53 KDa y de otras fracciones antigénicas obtenidas y valoradas por este laboratorio.

 

IMPORTANCIA ECONÓMICA

El impacto económico de la cisticercosis porcina sólo ha sido calculado en un número reducido de países, debido a que en muchos casos no se tiene una adecuada información sobre la prevalencia real de la infección, sin embargo, las pérdidas económicas causadas por ésta zoonosis fueron calculadas en algunos países y en otras instancias los costos fueron significativos (González, 1993).

En 10 países del África Central y Occidental, las pérdidas económicas ocasionadas por ésta enfermedad por año son alrededor de 25 millones de euros. En Sur América la cisticercosis porcina produce perdidas económicas anuales alrededor de 420 millones de dólares (Pinto et al., 2002).




En México, la cisticercosis porcina es responsable de grandes pérdidas económicas en la producción porcina nacional y más de 20 millones de dólares al año por hospitalización y costos de tratamientos para humanos con cisticercosis (Murrell, 1991). En Perú, se demostró que de 65 TM de carne de porcino que se comercializaron en 1987, el 55% provenía de matanzas clandestinas, y de éstos el 40% (11700 TM) estaba infectado con cisticercosis, en este país la cisticercosis porcina causa pérdidas económicas anuales por más de 5 millones de dólares (González, 1993).

En Colombia el Ministerio de Salud ha reportado el decomiso de 10000 a 11000 cerdos por año, correspondientes aproximadamente a 440000 Kg. de carne (OPS/OMS, 1994) equivalentes a pérdidas económicas cercanos a los 2000 millones de pesos.

En el desarrollo de la presente investigación se pudo constatar que cuando resulta un cerdo positivo en los sitios de sacrificios clandestinos de la zona, se concerta con el propietario un nuevo precio que puede ser hasta el 50% menos del valor inicial del animal o, es devuelto en definitivo al propietario. En ambos casos se pone en riesgo la salud de quienes adquieren los porcinos para comercializarlos como carne para consumo ya que la misma se ofrecerá a precios muy bajos.

 TRATAMIENTO DE LA CISTICERCOSIS PORCINA

 El tratamiento ideal para la cisticercosis porcina se puede describir como aquel que mediante un mínimo de manipulación del animal consiga el 100% de inactivación de los quistes sin ningún efecto adverso y bajo costo (Falcón,1995).

Estudios in Vitro han demostrado la efectividad del Praziquantel y del Albendazol Sulfoxido, aunque su efectividad va a depender de las concentraciones empleadas y del tiempo de exposición (Palomares et al., 2004). También se ha demostrado que el Oxfendazol es un cestocída potencialmente efectivo contra la cisticercosis porcina porque además de combatir la infección protege al cerdo contra futuras reinfecciones (González et al., 2001).




CONTROL Y  PREVENCIÓN

La crianza de cerdos tecnificada en condiciones básicas de higiene y restricción, resulta una importante medida de intervención para disminuir la cisticercosis porcina en comunidades rurales (Vázquez et al., 2001), además es necesario la introducción de información técnica y realizar pequeñas modificaciones tecnológicas dentro de la crianza tradicional de cerdos en áreas donde la cisticercosis porcina es endémica (Pinto et al., 2002). La utilización de péptidos  sintéticos como vacuna ha demostrado reducir hasta en un 98.7% la viabilidad de los cisticercos disminuyendo considerablemente la tasa de infección (Huerta et al., 2002). El desarrollo de vacunas utilizando antígenos de diferentes estadios del parásito también puede ser un método eficaz (Flisser et al., 2004; González et al., 2005b).

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Zootecnista con Maestría en administración, Docente Universitario.

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