En los esquemas de manejo del pasado, a la vaca seca se le proporcionaba la comida de peor calidad y permanecían en el olvido hasta que ocurría el parto. Sin embargo, los resultados de investigaciones demuestran que el periodo seco es determinante para que la vaca  alcance un nivel óptimo de producción y para que tenga un buen desempeño reproductivo posparto. Por otra parte, el manejo correcto durante el periodo seco disminuye la incidencia de enfermedades metabólicas durante el puerperio.

El periodo seco tiene como propósito ofrecerle un descanso a la vaca antes del parto, durante el cual el tejido mamario se regenera, el feto logra su máximo crecimiento y la vaca alcanza una condición corporal apropiada para enfrentar una nueva lactación.

La duración recomendada del periodo seco es de 6 a 8 semanas (60 días). La involución del tejido de la glándula mamaria toma de 2 a 3 semanas y es necesario un periodo similar para el reinicio de la síntesis de leche antes del parto. Así, un periodo seco de 60 días es suficiente, no obstante, actualmente se cuestiona la duración de este periodo y se han propuesto tiempos más cortos. Probablemente en los próximos años se disponga de mayor información que respalde un acortamiento del periodo seco.

En términos de producción, la meta del manejo durante el periodo seco consiste en lograr que la vaca alcance el pico de lactación entre 5 a 6 semanas después del parto y con una producción máxima de leche. Se ha estimado que por cada Kg. de leche que se incremente en el pico de lactación, se logra un incremento de 120 Kg. en toda la lactación. Para alcanzar este objetivo, es necesario que la vaca tenga un consumo de materia seca (MS) apropiado después del parto; sin embargo, tres semanas antes del parto la vaca disminuye su consumo hasta 30%, por lo cual es necesario establecer un manejo eficaz para promover un consumo alto de MS durante la parte final del periodo seco y durante las primeras tres semanas posparto (periodo de transición: 3 semanas antes y 3 después del parto).

La falta de capacidad para consumir los requerimientos de MS después del parto, obliga a la vaca a movilizar sus reservas grasas. Prácticamente todas las vacas después del parto movilizan sus reservas de grasa y pierden condición corporal. La movilización de grasa corporal provoca degeneración grasa del hígado y ésta es responsable de alteraciones metabólicas y de un retraso en el inicio de la actividad ovárica posparto. El grado de degeneración grasa está relacionado con la magnitud de la movilización de grasa corporal, la cual depende directamente de la capacidad de consumo de materia seca. Así, las vacas con un consumo alto de MS en el periodo posparto, movilizan menos grasa y, por lo tanto, el daño hepático es menor.

El periodo seco se divide en dos partes, la primera comprende desde el secado hasta dos semanas previas al parto; la segunda   parte incluye las dos últimas semanas de gestación y se le conoce como periodo de reto.

El periodo de reto es clave en el manejo de vaca durante el periparto. Durante este periodo, se debe ofrecer una dieta similar en ingredientes a la dieta que tendrán después del parto. Para facilitar este manejo las vacas de éste grupo deben estar separadas del resto de las vacas secas.

Durante el periodo seco se debe poner atención especial para que las vacas no alcancen calificaciones de condición corporal de 4 o más, ya que el exceso de grasa ocasiona problemas metabólicos durante el puerperio, los cuales afectan negativamente la involución uterina, el inicio de la actividad ovárica posparto y la fertilidad.

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