La palabra polen se deriva del latín pollen que significa flor de la harina, esta es una unidad biológica de componentes complejos como la vida misma.

En las plantas fanerógamas el polen representa el elemento fecundante masculino de las flores se originan en gran cantidad en la porción terminal de los estambres (antera), donde queda contenido en los sacos polínicos (Espina, 1984 y Díaz, 2003). En este sentido Marie (1990), afirma que cada antera libera una multitud de granos de polen que serán llevados por el viento y por los insectos.

Para Franky (2005), alrededor de la cadena de producción del polen ocurre una serie de proceso que interactúan hasta el producto final. A continuación, figura 1 se observan estas interacciones:

Figura 1: Sistema de producción de polen según Franky (2005)




El apicultor cosecha el polen con trampas caza polen que están situadas en la base o en la piquera de la colmena, esto es posible porque las abejas al atravesar la trampa pasan por una malla. Esta arranca el polen de las patas de las abejas, y el polen cae dentro de un cajón cubierto por otra malla más fina en que las abejas no pueden entrar (Gentry, 1982; Ravelo, 2003).

Importancia del polen.

Considerando las necesidades nutricionales de todo ser vivo y el alto costo que representa un alimento de excelente calidad, que contenga todos los elementos esenciales para la vida y además que sean de muy fácil absorción y asimilación para el organismo, el polen constituye una alternativa como alimento de excelente calidad, debido a que goza de una extraordinaria composición química que lo hace ser el alimento más completo y puede ser utilizada o incorporadas en las dietas como suplemento alimenticio en humanos y animales (Díaz, 2003).

Hoy en día, el polen recolectado por las abejas ha dejado de ser un subproducto de la colmena, para pasar a un plano mucho más importante en los ingresos del apicultor, e incluso para algunos es el producto principal, pues existe gran demanda por parte de los distribuidores de alimentos naturales o vegetarianos (Mantilla, 1997).

Características físicas del polen.

El grano de polen o gametofito masculino es una estructura bi o tricelular con una cubierta formada por dos capas, una interna denominada intina y otra externa, la exina (Domínguez y Heredia, 2002). El polen posee las siguientes características:

Constitución del grano de polen.

está constituido por una sola célula provista de una pared muy compleja denominada esporodermis. Esta pared polínica o esporodermis consta de dos capas concéntricas que rodean y protegen los granos de polen. En el interior la intina que suele ser delicada y químicamente poco resistente. Muchas veces se encuentran en ella dos o tres estratos, de los cuales el externo contiene a menudo abundante pectina que facilita la separación entre intina y exina; en el estrato interior los elementos fundamentales son fibrillas de celulosa. Al germinar el grano de polen solamente la intina se desarrolla para dar origen al tubo polínico. En el exterior, la exina que es gruesa constituida por esporopolenina, siendo esta una de las sustancias vegetales químicamente muy resistentes y degradables solo por oxidación.




Características organolépticas.

Se presenta como un polvo cuyo color varía en relación con la especie de que procede su tonalidad cromática tiene una amplia gama de colores que presenta desde el blanco hasta el negro, pero el mas frecuente es el amarillo o marrón claro con diferentes matices. Se pueden encontrar rosa, anaranjado, rojo, violáceo y verdes.

Al igual que el color del polen, el sabor y el olor del mismo varía según su procedencia. El sabor va del dulce al amargo, del picante al semidulzón de acuerdo a la diversidad de plantas. El olor resulta característico de acuerdo a la flor visitada por la abeja.

Ornamentación: es enormemente variada, a continuación se indican los tipos más frecuentes: circular, estriado, reticulado, espinoso, regulada, equinulada, equinada, clavada, pilada, baculada, gemada, verrugada, granulada, perforada, escabrida, faveolada y psilada.

 Tamaño: varía de una planta a otra y sobre todo de un género a otro, dando granos microscópicos de forma y tamaño diversos, sus dimensiones pueden variar desde 4 micras, el mas pequeño, hasta 250 micras los más grandes (Espina y Ordetx, 1984; Fuentes, 1998; Tello, 2003).

Composición química

Como se observa en el cuadro 1.




Cosecha y beneficio del polen.

Este proceso cumple el siguiente protocolo: la abeja melífera recolecta el polen de las flores con el auxilio de sus piezas bucales, los tres pares de patas y la densa capa de pelos largos y plumosos. Las piezas bucales le son especialmente útiles en el caso de flores muy finas o que contengan muy poco polen; las mandíbulas son utilizadas muy activamente para roer y raspar las anteras de las flores con el objeto de poner en libertad al polen, una vez conseguido es raspado por maxilares y la delgada lengua y acopiado por las piezas bucales; este es humedecido con miel o néctar que la abeja lleva en su boca, quedando tan húmedo que al pasarlo a las celdillas se humedecen los pelos del pecho y las escobillas de las patas, lo que a su vez permite humedecer fácilmente todo el polen seco adherido al cuerpo de la abeja. Es decir el polen es pasado hasta los cestillos o corbículas de las patas traseras luego de ser comprimido en pelotitas; para esto la abeja tiene activo movimiento que puede tener lugar mientras esta se encuentra en pleno vuelo desde el campo hacia su colmena, en donde entran en actividad simultáneamente las seis patas y las piezas bucales donde se limpia el polen con todas las patas una después de otras, para ir llevándolo sucesivamente a la boca, las patas delanteras, las del medio y finalmente a las de atrás (Root, 1976).

Además Tello (2003) afirma que cada par de patas cumple con funciones específicas, pero vale la pena resaltar la importancia de las patas traseras o posteriores cuando se recolecta el polen. Las patas traseras presentan estructuras modificadas que cumplen funciones de transporte de él y de otros productos. La más importante de estas estructuras es la corbícula o cestillo del polen, localizada en la superficie externa de la tibia; es una pequeña concavidad de pelos erizados que le permiten la adherencia a las bolitas de polen.

Para Castillo (2004) es muy importante tener en cuenta que para la producción del polen las colmenas deben contar con lo siguiente:

  • Reina joven de buena procedencia genética.
  • Buena productora.
  • Muy buena capacidad de aove.
  • Buena viabilidad de sus huevos.
  • Buena recolectora de polen.
  • Buen comportamiento higiénico.
  • Una colonia vigorosa o fuerte.

Además es necesario llevar un estricto control del estado de la colmena o de la colonia a través de los registros.

Trampa caza polen.

Existen muchos modelos de trampas, la mejor es aquella que permite pasar cierta cantidad de polen que será utilizada para el desarrollo de la cría, así mismo el peor modelo de trampa es aquel que da el 100% de eficiencia (Vásquez, 1995). Las trampas caza polen son el implemento necesario para la recolección de éste, se fabrican tradicionalmente en madera, pero en la actualidad se prefiere el plástico de alto impacto por su duración, resistencia y especialmente por la facilidad de limpieza. Existen diversos tipos de trampas caza polen: de piquera, intermedias, intermedias de tipo americano, tipo australiano y de piso. De todas ellas se deberá elegir la que permita una mayor recolección de polen con el menor riesgo de daño para las abejas, también deben ser fáciles de desarmar, especialmente el cajón recolector para poder mantenerlas en óptimas condiciones higiénicas (Castillo, 2004).

Las más utilizadas en el departamento de Sucre son las trampas de piquera y se ubican en la piquera sobre la planchada de vuelo, con algunas variantes, poseen mallas de retención con agujeros circulares o alambre tejido; en este tipo de trampas y en general en todas es importante proporcionar un escape de zánganos con el fin de no provocar aglomeraciones en la piquera que pueden producir falta de ventilación sobre todo en colonias muy pobladas (Castillo, 2005).

Continua el autor recomendando que los apicultores deben colocarla en la piquera y esperar que las abejas se acostumbren a pasar por la malla de retención, en un principio se observara un gran desorden ya que las abejas realizaran reconocimientos, inspecciones hasta que finalmente aceptaran este obstáculo; sin embargo Castillo (2004) sugiere que para obtener buenos rendimientos con un manejo razonable las trampas deben considerarse como una parte más de la colmena, esto quiere decir que deberán permanecer instaladas desde principio a fines de temporadas, esto no quiere decir que la malla de retención deberá estar en forma constante, eso quedará a criterio del apicultor.




Recolección de polen.

La periodicidad depende del tipo de trampa o sea su capacidad, del tipo de polen (considerando que a mayor humedad de éste debe recolectarse con mayor frecuencia), y el clima el cual incide en la humedad de él, obligando en periodos lluviosos a recogerlo diariamente (Vásquez, 1995).

El polen es recolectado por la abeja en forma de pellets corbiculares; estos son retirados de las abejas antes de que entren a la colmena por medio de las “trampas caza polen”. El polen debe ser retirado diariamente en climas cálidos y con menor frecuencia en climas fríos, dependiendo además del ingreso de polen, es decir de las cantidades recolectadas en cada trampa y sugiere intervalos de recolección para clima cálido seco cada dos días y en clima frío máximo cada diez días (Franky, 2004).

Es importante un buen manejo durante la recolección, sobre todo considerando que el contenido de humedad en el polen fresco presenta gran variabilidad según sean las condiciones climáticas predominantes en el entorno, esto es la humedad relativa y temperatura. Para Guerra et al., (2004) el producto en sí mismo es higroscópico aun deshidratado, esto hace que sea susceptible al deterioro causado por diferentes tipos de microorganismos, especialmente hongos; para esto puede utilizarse diferentes elementos accesorios en la trampa, como son: papel absorbente, cloruro de calcio y cloruro de sodio, igualmente puede optarse por aumentar la superficie de ventilación.

El cloruro de calcio y el cloruro de sodio son compuestos químicos que actúan como sustancias higroscópicas debido a que tienen la propiedad de absorber la humedad del medio al ser expuestos al aire. El cloruro de calcio (CaCl2) tiene la particularidad de disolverse con la humedad y a este fenómeno se le conoce como delicuescencia que suele ocurrir en algunos cuerpos sólidos por absorción de agua atmosférica (Ríos, 2000). En el mismo sentido Brian y Sellwood (1978) afirman que al absorber vapor de agua de la atmósfera ésta se disuelve en él para formar soluciones acuosas. Debido a esta propiedad es utilizado como agente secante o deshidratante de semillas. Mora et al. (1980), señala la utilización de esta sustancia para conservar el polen “en su estudio de polinización”. En el que, para la conservación del polen se coloca en pequeños frascos, sin taparlos dentro de una campana herméticamente cerrada que contiene cloruro de calcio como agente secante, durante 24–48 horas. Igualmente, el papel absorbente se embebe de agua, esta cualidad se la confiere la fracción de pulpa virgen de celulosa respecto a la pulpa secundaria; sin embargo, la conformación y el diseño que presente el papel (patrón de embozo) influye en la capacidad de absorción, así como el grosor de la película de celulosa (peso base) y la disposición de ésta en la hoja de papel (Restrepo, 2005).




Usos del polen.

El polen recolectado por las abejas tiene variados usos, que van desde ser un valioso complemento alimenticio para el hombre, pasando a la alimentación animal, empleado en apiterapia y en la fabricación de cosméticos. Entre sus múltiples acciones para el ser humano se destaca:

  • Regulación del equilibrio orgánico y estimulación del crecimiento.
  • Regulación de las funciones intestinales y del sistema nervioso.
  • Prevención de los problemas de próstata y resistencia a las infecciones.
  • Actúa como cicatrizante en afecciones de la piel.
  • Útil en el tratamiento de la osteoporosis y de la anemia.
  • Utilizado como tratamiento para la vista.
  • Es empleado en muchas cremas de belleza, ya que está demostrado que suaviza y afina la piel.
  • Es utilizado como tratamiento para diabéticos (Castillo, 2004).

 El polen por contener bajísimas cantidades de grasa y al ser un alimento de origen vegetal hace disminuir a los animales esencialmente el colesterol y triglicéridos (Díaz, 2003). También se utiliza básicamente en la preparación de pienso animal y aunque es una práctica innovadora y en cierta forma desconocida se están realizando numerosos estudios al respecto (Vida Apícola, 1998).