Gabarro en bovinos 

El Gabarro en bovinos  es tambien conocido como Necrobacilosis; Pododermatitis gangrenosa.

El gabarro es una enfermedad infecciosa bacteriana, no contagiosa, de curso generalmente crónico que, en los bovinos, afecta al espacio interdigital de la pezuña.

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Etiología del Gabarro en bovinos

El Fusobacterium necrophorum es una bacteria pleomórfica filamentosa o bacilar, gramnegativa. No tiene esporas, cápsula ni flagelo, es anaerobio estricto y puede crecer en varios medios como agar simple, agar sangre, etcétera.

Produce dos toxinas; una endotoxina necrosante muy poderosa y una exotoxina.

Epizootiología Gabarro

La enfermedad se encuentra en todo el mundo, principalmente en lugares húmedos mal drenados, donde se acumula agua, lodo y materia fecal. Se presenta con mayor frecuencia durante la época de lluvias afectando a los bovinos y otras especies.

El microorganismo se encuentra en el suelo, sobre todo cuando está húmedo. También se encuentra en la materia fecal de los animales. Los animales adquieren la enfermedad al estar constantemente en terrenos húmedos y sucios.

La queratina de la pezuña se reblandece y adquiere una consistencia esponjosa, absorbe líquido del piso y en éste se transportan los gérmenes que se instalan en los tejidos blandos de la pata. No es necesaria una herida para que se produzca la infección, pero cuando ésta existe, el germen la aprovecha y aborda con mayor facilidad los tejidos.

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Patogenia Gabarro

En cuanto la bacteria se pone en contacto con tejidos vivos —como el cojinete plantar y el tejido podofiloso— produce necrosis, la cual se propaga hasta el hueso y las articulaciones respectivas. Se produce un exudado purulento que se colecta como absceso en la pezuña o en el casco y también se produce un exudado fibrinoso subcutáneo que se manifiesta como un flemón.

La lesión se propaga a la sangre y la linfa, produciendo abscesos metastásicos en hígado, rumen, riñón, pulmón y otros órganos; los ganglios linfáticos de la región se
inflaman.

Signos clínicos Gabarro

Con frecuencia, la infección es crónica. Generalmente el animal afectado presenta fiebre (a veces imperceptible), manifiesta gran dolor, claudica a menudo, le resulta imposible desplazarse y pierde peso; si es vaca lechera, reduce notablemente su producción, el miembro afectado se encuentra inflamado y produce un penetrante olor putrefacto, similar al del queso descompuesto.

A la presión del del casco o la pezuña con una pinza, los animales manifiestan gran dolor.

Se observa la colección de exudado purulento.

Gabarro en rumiantes

Inmunidad ante el Gabarro

El germen es mal antígeno; no estimula la formación de anticuerpos. La única forma de resistencia es por la acción de los leucocitos.

Diagnóstico del Gabarro

La observación de las condiciones higiénicas de la granja es sugerente de la enfermedad.

El diagnóstico clínico es sencillo, ya que la claudicación que presenta una vaca lechera es, en 90% de los casos, debida al gabarro.

Cuando se requiera asegurar el diagnóstico, se puede aislar e identificar el germen.

Pronóstico del Gabarro

Los animales no tratados pueden quedar parcialmente inválidos permanentemente. Cuando el tratamiento se aplica oportunamente, generalmente los animales se recuperan.

Tratamiento para el Gabarro en bovinos

El tratamiento puede ser:

General: Por medio de sulfas, estreptomicina, tetraciclinas y cloranfenicol, corticosteroides, analgésicos y yoduros de sodio o potasio.

Local: Agua oxigenada, permanganato de potasio, yoduros, sulfato de cobre, aguarrás y formol.

Quirúrgico: Debridación de abscesos, canalización, sedantes, amputación, colocación de apósitos.

Prevención del Gabarro

Primeramente, arreglo del drenaje y aseo de pisos.

Debe colocarse cama limpia y seca, retirar constantemente la materia fecal y los restos de forraje. El uso de pediluvios ha dado buen resultado, así como la utilización de tapetes sanitarios impregnados de aguarrás, sulfato de cobre y formol.

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