El objetivo general de la crianza de reemplazos en el ganado lechero es producir una vaquilla que tenga su parto a los 2 años de edad y con un peso de 550 a 580 Kg (Figuras 1 ). Aunque este peso puede variar según la raza, se debe tener en cuenta que una raza pequeña puede tener el primer servicio con un peso mucho menor que el de una raza grande, porque los estándares de crecimiento son distintos, para ampliar información revisa el articulo Cuando hacer el primer servicio en una hembra bovina.

Figura 1: Sistema de producción de vaquillas de reemplazo en estabulación.

El manejo reproductivo en las vaquillas, comienza cuando éstas alcanzan la pubertad. En el manejo tradicional, la novilla que eventualmente muestra signos de estro se insemina (Figura 2). Este manejo tiene desventajas, ya que debido a que las vaquillas están en áreas de poca actividad, la eficiencia en la detección de estros es baja.

Figura 2: Las novillas tienen menos limitantes para mostrar el estro en comparación con las vacas en lactación. Con observación visual se puede lograr una alta eficiencia en la detección de estros.

Un manejo que permite aumentar la eficiencia en la detección de estros, consiste en la administración de PGF2α, ya sea después de la palpación rectal de un cuerpo lúteo o en esquemas de doble aplicación con 11 días de separación. Bajo éste esquema de manejo, es posible inseminar a todas las novillas elegibles en un periodo corto (Figura 3).

Figura 3: Manejo reproductivo en vaquillas

Otra posibilidad práctica de sincronización, consiste en la utilización de progestágenos. Además de los esquemas convencionales con implantes de norgestomet o CIDR’s, existe un tratamiento basado en MGA oral, en el cual se administra durante 9 días y al final se aplica una dosis luteolítica de PGF2α.

Éste tratamiento es eficaz y además es más barato que los esquemas convencionales.

El empadre natural es una opción práctica y eficaz. En este sistema se introduce un semental con el grupo de vaquillas para que él se encargue de encontrar a las hembras en estro y dar la monta (Figura 4). Sin embargo, tiene como desventaja que se pierde la oportunidad de utilizar la inseminación artificial y, con ello, la posibilidad de mejorar genéticamente.

Las vaquillas que tienen la edad y peso para que se integren al programa reproductivo y no muestren signos de estro, se deben revisar por vía rectal para descartar cualquier posibilidad de gestación o de alguna patología congénita o adquirida (fremartinismo, hipoplasia genital o quistes ováricos). El diagnóstico de gestación se debe realizar con los mismos criterios que en las vacas adultas.

Figura 4: Sistema de producción de vaquillas de reemplazo con monta natural.

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