Que es la pubertad de los ovinos

Kinder et al., (1987), definen la pubertad como el primer comportamiento estral acompañado del desarrollo de un cuerpo lúteo y que es mantenido por un periodo característico de cada especie en particular.

El proceso de maduración que culmina en la pubertad ocurre en forma gradual, este es iniciado antes del nacimiento y continúa a través del periodo prepuberal y peripuberal del desarrollo de la hembra. Algunos componentes del sistema endocrino de la pubertad en la hembra funcionan mucho antes de que esta ocurra.

No obstante, hay apariciones de por lo menos un componente del sistema endocrino  en la oveja prepuber que la hacen incapaz de funcionar como en la etapa adulta, hasta el momento preciso o por lo menos cercano a la pubertad.

Todos los componentes del sistema endocrino de la pubertad de la hembra pueden estar maduros pero uno o más componentes específicos están inhibiendo el funcionamiento correspondiente a la forma adulta.

Se sabe que los factores genéticos (raza) y los ambientales como fotoperiodo, nutrición época de nacimiento, factores sociales interacción con el sexo opuesto (efecto – macho) influyen de manera importante en la aparición de la pubertad de las especies con estacionalidad reproductiva.

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FACTOR GENÉTICO SOBRE LA PUBERTAD EN OVINO

La presentación de la pubertad depende en buena medida de la heterosis y la  raza, tanto por su precocidad como por la influencia que tenga algunos factores ambientales sobre ésta (Cárdenas y Bonilla, 1987).

Las razas pequeñas alcanzan la pubertad a una edad más temprana que las razas de tamaño corporal grande, en general un tamaño corporal menor significa procesos fisiológicos  más acelerados Galina et al., (1991).

Por otra parte Robinsón y Follet (1982), afirma que el número de óvulos liberados por celo está en función de la raza.

EL FOTOPERIODO SOBRE LA PUBERTAD EN OVINO

El fotoperiodo se destaca como el principal factor ambiental que controla la reproducción estacional no solo en ovinos, si no también en otras especies mamíferas Yeates (1949), y así, la localización geográfica de las diferentes razas de ganado ovino es uno de los mayores condicionantes de su estacionalidad, siendo las localizadas en latitudes más extremas las de anestro más marcado  (en el hemisferio norte desde Marzo a Noviembre), y prácticamente nulas las ubicadas en los trópicos (López, 1999).

Además los mecanismos por los que el fotoperiodo regula la actividad reproductiva en el ganado ovino  van aliados del papel estimulador de los días cortos o decrecientes y del papel inhibidor de los días largos o crecientes (Robinson y Karsh, 1987).

La oveja se considera un reproductor estacional, Hafez (1952), en su trabajo documentaba ampliamente las características estaciónales de las actividades reproductivas de la oveja con periodos de actividad sexual desde la época de transición de los días largos a los días cortos (verano, otoño, hasta el comienzo de una mayor duración de luz diaria.




El mecanismo intimo mediante el cual el fotoperiodo determina las épocas de capacidad reproductiva es aun poco conocido, sin embargo algunos estudios descritos por Legan y Karsch (1980), fundamentan que para el caso de la oveja denominado reproductor de días cortos el comienzo de la actividad ovulatoria coincide en el descenso de horas luz / día.

De igual forma Gordón, (1989) manifiesta que existe evidencias que demuestran que el control de la actividad sexual es regulado por el fotoperiodo cuya variación depende de la latitud  en que se encuentran los animales, en general las ovejas han sido clasificadas como animales de “día corto”  ya que cuando comienza el descenso de horas luz empieza la presentación de celos.

La disminución de la luz diurna activa el sistema hipotálamo – hipófisis – gónada  y desencadena el efecto estimulante de las gonadotropinas hipofisiarias.

En las regiones ecuatoriales, donde las condiciones climáticas son más constantes, los animales aparentemente no son tan fotodependientes, ya que no reaccionan positivamente a los cambios en la duración del día, disgregándose el efecto estacional.

Esto favorece que las hembras nativas o adaptadas al trópico muestren actividad sexual o se reproduzcan durante todo el año (Robinsón y Follet, 1982).

Suárez y Ramírez (1993), demostraron que las ovejas criollas no tienen tendencias a la estacionalidad y que el único anestro que presenta es el de posparto, además concluyen que los ovinos criollos colombianos no manifiestan estacionalidad reproductiva durante el año; las ovejas mestizas tienen menor actividad reproductiva durante las épocas de sequía, lo que implica una estacionalidad en función de las lluvias  pero no de fotoperiodo, y terminan argumentando que en las ovejas mestizas y criollas estudiadas no presentaron periodos de anestro estacional durante los meses de mayo o agosto (verano de los países al norte de ecuador), periodo en el que se observa anestro en las ovejas europeas.

Cerna et al., (2004) en un estudio con Pelibuey, demostraron que existe un efecto del fotoperiodo sobre la actividad reproductiva de la oveja Pelibuey, puesto  que animales mantenidos en un plano nutricional adecuado a lo largo del año se produjo una disminución en la actividad estral entre Enero y Mayo, mientras que el periodo de Agosto a Diciembre, la actividad estral fue máxima.




No obstante,  existen opiniones encontradas  respecto a la actividad reproductiva en la oveja Pelibuey. Gonzáles (1991), manifiesta que la primera ovulación se ve afectada principalmente por el estado nutricional de las corderas.

Si embargo, en otros estudios se ha encontrado diferencias importantes  en la actividad ovárica de la oveja Pelibuey  que parieron a diferentes épocas del año, a pesar que se mantuvieron en estabulación y recibieron la misma cantidad y calidad de alimentos a través de todo el año.

Por otra parte Álvarez (1996), demostró que independiente a la nutrición, el fotoperiodo podría ser el principal factor que regula la actividad ovárica en la oveja Pelibuey.

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LA  NUTRICIÓN SOBRE LA PUBERTAD EN OVINO

La influencia de la alimentación juega un papel muy importante en el desarrollo de cualquier hembra mamífera, específicamente sobre la precocidad sexual, la duración del anestro, prolificidad o tasa de ovulación (Flusshing).

Para Suttie et al., (1991) la alimentación influye a largo plazo desde la fase de cría de los corderos hasta el posterior comportamiento reproductivo en estado adulto. Una subalimentación en el periodo de cría influye negativamente sobre la vida reproductiva de la oveja especialmente critico los 2 primeros meses.

Los efectos más visibles de la subalimentación son el retrazo de la pubertad, disminución de la tasa de ovulación y el descenso en el número de partos dobles (Buxadé, 1996).

Adecuados niveles de nutrición en la etapa de gestación y la disponibilidad de alimento en la época de nacimiento de las corderas suele ser de gran importancia ya que esta influye en la tasa de crecimiento permitiendo un desarrollo corporal y aun así lograr  la manifestación temprana de la pubertad, y a su vez, permaneciendo cíclicas, con altas tasas de actividad ovárica. Sin embargo comparado con ovejas maduras, las hembras jóvenes expresan normalmente una eficiencia reproductiva  más bajas (Dyrmundsson, 1981).

La alimentación tiene efectos a medio plazo consecuencia de las fluctuaciones de ésta durante las 4 – 6 semanas anteriores a la cubrición que afectan fundamentalmente a la condición corporal del animal a la hora de la monta.

El momento más critico es el periodo entre el ultimo tercio de la gestación o final de la lactación y el momento de la cubrición (Buxadé, 1996).

Por ultimo se plantea el efecto de la cubrición a corto plazo (Flusshing): es la consecuencia de las fluctuaciones de la alimentación durante las 2 -3 semanas antes de la cubrición. Un aumento de nivel nutricional en el momento de la cubrición mejora la fertibilidad y prolificidad de los rebaños.

La ganancia de peso durante las tres semanas previas a la cubrición produce un aumento significativo  sobre la tasa de ovulación (op cit).

En un estudio donde se evaluó la tasa de crecimiento y la habilidad de alcanzar la pubertad en las hijas de ovejas de razas Romney Marsh, las cuales fueron suplementadas antes y después del parto, demostró que una adecuada alimentación adelanta la actividad de las corderas en su primera estación reproductiva, presentado altas tasas de actividad ovárica y aun así altas concentraciones de progesterona, llegando a la conclusión que las corderas suplementadas    además de compartir la misma pradera mantuvieron una tasa de crecimiento mayor permitiendo llegar antes al peso que determinaría  el inicio de la pubertad, basado en esto definen el peso como factor determinante para que las corderas alcancen su actividad reproductiva  mas temprana, siendo más incidente que la edad, Sepúlveda et al., (2001).

El patrón de crecimiento de las primeras etapas de la vida de las ovejas afecta su reproducción, siendo la nutrición el factor más limitante para explotar con éxito el potencial reproductivo de las corderas.

Según Foster (1981), las corderas que nacen en invierno o primavera pueden alcanzar la pubertad durante el primer año de su nacimiento, siempre que la tasa de crecimiento no se vea afectada por periodos de restricción alimenticia, por lo tanto, los efectos de la nutrición durante la etapa de crecimiento de las corderas pueden adelantar o retardar la aparición de la pubertad.

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ÉPOCA DE NACIMIENTO EN LA PUBERTAD EN OVINO

Muchos autores consideran que el comienzo de la pubertad en los ovinos está determinado principalmente por la interacción de dos factores: el grado de desarrollo corporal y la época de nacimiento.

En la oveja, el grado de desarrollo corporal necesario para alcanzar la pubertad es aproximadamente 2/3 del peso absoluto (López,  1999).

Una vez alcanzado este desarrollo, el comienzo de la actividad sexual solo tendrá lugar cuando coincida con la estación favorable, sobre todo en aquellas razas que presentan un comportamiento reproductivo de tipo estacional, (Foster,  1981).

Moreno et al., (1998), encontraron que las hembras con mayor peso vivo (4/8) alcanzaron la pubertad en su primera estación reproductiva, con una edad de 284 días y un peso medio de 23.8kg (82% del peso adulto), en el resto de la pubertad se establece en su segunda estación reproductiva, en el siguiente año de su nacimiento, a la edad de 580 días y un peso medio de 27 kg.




En las muflonas nacidas en Junio – Julio, las primeras ovulaciones se produjeron a la edad de 503 días, y un peso medio de 24 kg.

Los resultados reflejan que el comienzo de la pubertad viene determinado por la superación de un peso crítico dentro de la estación reproductiva.

Existe una relación entre el inicio de la pubertad y el peso, siendo aquellas muflonas con menos peso en las que la primera ovulación se retraza hasta el siguiente año. Estos resultados indican que la época de nacimiento (factor estacional) provoca variaciones en la duración del periodo prepuber (Dyrmundsson, 1972).

Según los conocidos trabajos de (Dyrmundsson op cit), y los llevados a cabo con la raza Manchega Lopez  (1999), el carácter estacional de la reproducción de esta especie, no se puede considerar aislado del grado de desarrollo, ya que una vez alcanzada la edad de madurez, el comienzo de la actividad sexual solo tendrá lugar cuando ésta coincida  con un periodo favorable de reproducción en el caso de la raza  Manchega  entre los meses de Junio a Febrero.

Parece evidente que en aquellas corderas que alcanzan su grado de desarrollo  idóneo durante el periodo desfavorable de reproducción, el periodo prepuber sufre una extensión con el de anestro estacional, tal como se había señalado en otras zonas y razas de más marcada estacionalidad.

Fitzgerald y Butler (1982), en el trabajo de Lopez (1999), en dos lotes homogéneos de un mismo rebaño  de corderas nacidas en los meses de Noviembre y Febrero, mantenidas en las mismas condiciones de alimentación, y se les controlaba el momento de la primera ovulación mediante los niveles de progesterona en plasma sanguíneo y observaciones laparoscopia.

Se pudo apreciar que las ovejas nacidas en noviembre comienzan a presentar ovulaciones en el mes de agosto y septiembre, con una media de 314 días después del nacimiento, mientras que las nacidas en febrero comienzan las ovulaciones en los meses de septiembre y octubre con una media de 263 días.

En teoría, y según estos resultados, las corderas nacidas en primavera presentaría intervalos más cortos hasta alcanzar la pubertad, sin embargo en la practica, en hembras nacidas en esta época se pueden dar mayores intervalos respecto de las de otoño ya que si no alcanzan el peso suficiente durante la primera estación favorable, su actividad se verá retrazada hasta la próxima estación sexual, lo cual implica al menos un retrazo de 6 o 7 meses sobre las nacidas en otoño.

Vera (1971), hace referencia al efecto de la época de nacimiento sobre el inicio de la actividad sexual, señalando que las nacidas de Junio a Diciembre el primer celo se producen entre los 9 y 11 meses de edad.

Sáiz et al., (1980), describieron como las corderas nacidas en octubre presentan su primera actividad luteal, según los incrementos de los niveles de progesterona en plasma en una media de 354 días.




En un trabajo más amplio Vera (1979), señala que el periodo prepuber es de menor duración (10 meses), para aquellos partos que aparecen entre los meses de Marzo y Abril (18 meses).

Según estos datos se puede resumir que las corderas nacidas entre Noviembre y Abril son susceptibles de alcanzar la pubertad en su primera estación reproductiva, (8 – 10 meses), si bien para las más tardías (Febrero a Abril), las deficiencias nutricionales en el periodo de cría pueden hacer que las ovulaciones se retracen a la segunda estación sexual, alcanzando la pubertad a una edad superior a los 18 meses.

Para aquellas corderas nacidas entre Mayo y Octubre, el comienzo de la pubertad está prácticamente asegurado en su estación sexual, aunque en periodos  medios superiores a los anteriores, entre los 10 y 13 meses.

Estudios realizados en Cuba por Fuentes et al.,(1996), con corderas Pelibuey,  indicaron el efecto del mes de nacimiento sobre la edad y peso al inicio de la pubertad, de tal forma que las que nacieron en junio y julio alcanzaron la pubertad a edades y peso significativamente mas altos que las que nacieron en marzo- abril  y noviembre – diciembre.

Otros resultados en México,  evidencia que las corderas nacidas entre Mayo y Junio alcanza la pubertad a una edad más temprana que las nacidas entre Noviembre y Abril, Perón et al., (1988).

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EFECTO MACHO SOBRE LA PUBERTAD EN OVINOS

El efecto macho influye en el ritmo reproductivo de la hembra, mejorando ligeramente la tasa de ovulación en periodos de anestro y  la aparición de celos.

Para ello se procede a la introducción de moruecos bruscamente en el rebaño después de un periodo prolongado de abstinencia y aislamiento visual y olfativo entre ambos sexos.

Esta técnica se utiliza para adelantar la entrada en reproducción de las corderas; a cortar el anestro de lactación, disminuir el anestro estacional, posibilitando cubriciones fuera de estación, mejora la fertilidad, sin embargo existen algunos factores que afectan a la respuesta del efecto macho esto son: Razas y factores genéticos, periodo de separación entre sexos, duración del período de estímulo, alimentación y condición corporal (Buxadé, 1996).

En los primeros trabajos de Dyrmundsson (1972), apreciaba que había una mayor agrupación de celos en aquellas corderas que tenían presencia de machos respecto a aquellas que no tenían.

En un trabajo llevado a cabo con razas Islandica, Gómez et al., (1985) demostraban que la introducción de los machos a partir de los 7 meses de edad provocaba adelantos de las ovulaciones con ovejas que habían nacido en Noviembre, presentando celo a partir de Julio (media de 272 días), mientras que el grupo sin machos aparecían en una media de 314 días.

Según estos datos se puede concluir que los machos son capaces de adelantar la pubertad cuando se introducen en un grupo de corderas que habiendo alcanzado un grado de desarrollo suficiente, se mantienen impúberes por efecto de anestro estacional, siendo entonces capaces de responder al efecto de los machos como una oveja adulta.

Sin embargo, los machos eran incapaces de estimular a  aquellas hembras que no habían alcanzado un peso crítico, como sucedía en las nacidas en el mes de Febrero.

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