c505218304b50c59c3659f6dda43bae7-header-0–>

Dedicado a algunos profesores de agronomía, cuyas mentes siguen secuestradas por la agroindustria. Le comparto la respuesta de Michael De La Rúa Franco a un desorientado defensor de los venenosos y acidificadores fertilizantes de origen químico, y herbicidas depredadores del ambiente y del bolsillo de los desprevenidos productores que los compran. Cito textualmente.

Eso es lo que equivocadamente nos enseñaron a pensar en las universidades. En el año 1930, en el libro El Testamento Agrícola de Sir Albert Howard está registrado lo siguiente: “La fertilidad del suelo solamente puede ser entendida si la consideramos relacionada con la naturaleza como un TODO… Debemos adoptar un abordaje CONTEXTUAL, y observarlo como un GRAN CONJUNTO, y no como si fuera un conglomerado de cosas sin la más mínima relación entre sí”.

¿A qué se refería Howard? A que el suelo es un organismo VIVO, en continuo recambio, ya que hay procesos biológicos, tanto físicos como químicos, que constantemente están haciendo varias al suelo su composición. Nos han enseñado en cambio todo lo contrario, como si el suelo fuese inerte, y trabajase como una máquina dispensadora a la cuál de la única forma que pudiera reponer su estatus de fertilidad fuese mediante aplicaciones de insumos artificiales (linda estrategia de las fábricas de fertilizantes para convencernos de que dependemos de sus insumos para ser productivos).

Hay que abrir los ojos para darse cuenta de que en un suelo VIVO, sin químicos ni venenos que lo esterilicen, los millones de organismos vivos que en él habitan están todo el tiempo produciendo HUMUS, que a su vez se acumula para formar MATERIA ORGÁNICA, que es la fracción fértil del suelo. Claro está que si el suelo está muerto, entonces ocurre todo lo contrario y el suelo entonces si depende de insumos artificiales.

La clave entonces está en trabajar de forma tal que haya condiciones en el suelo suficientes como para que este renueve su estatus de fertilidad cosecha tras cosecha, y en eso tiene mucho que ver el manejo PRV, ya que se dejan a diario cerca de 40 kg de abono en heces por cada animal que conforma el grupo de pastoreo.

Hay que volver a estudiar los ciclos biogeoquímicos de los recursos naturales, para entender que la naturaleza fue creada perfecta, y no dependiente de fertilizantes artificiales. Habrá que indicar que durante casi 2 milenios (después de Cristo), y 6 a 7 milenios más (antes de Cristo), los fertilizantes químicos no existían.

Estos aparecen a partir de J.V. Liebeg y su concepto del “barril de minerales”, que luego fue aprovechado por la industria de la revolución verde para vender sus químicos. Llevamos entonces menos de un siglo usando fertilizantes, y hemos llegado a creer que ya no se puede ser productivo en un cultivo agrícola (incluyendo las pasturas) sin el uso de fertilizantes sintéticos, cuando por más de 8 milenios se producía sin ellos.

ME PREOCUPA LEER A CONNOTADOS PROFESIONALES DEL AGRO DEFENDIENDO EL USO DE AGROQUÍMICOS O VENENOS.

Continuo citando a De la Rua .continúa Michael de la Rúa en noviembre de 2017, respondiendo en el sitio de produccion ENGORMIX, lo siguiente: 14 de Noviembre de 2017

Contestaré de la misma manera que hace muchos años me respondieron a mi a ese mismo planteamiento que usted hace, y que solo con el transcurrir del tiempo logré remover de mi cabeza, entendiendo cómo es que realmente funcionan las cosas…

“Hay hechos que uno no puede creer porque la mente tiene la certeza de que las cosas son de otra manera. Si un hecho está en contradicción con una teoría dominante, uno debe aceptar el hecho y ha de abandonar la teoría, aunque esta última haya sido aceptada de forma general y haya sido ratificada por personalidades de gran renombre” (Claude Bernard).

Resulta que en Pastoreo Racional Voisin no se usan ni un solo gramo de fertilización química. Todo el aporte de nutrientes proviene de las bostas del ganado, la orina, y la descomposición de desechos orgánicos en los potreros de pastoreo, que es efectuada por organismos vivos del suelo, los cuales producen el humus y realizan la mineralización de fragmentos orgánicos en el suelo. A esto le llamaremos EL HECHO…

La TEORÍA dice que sin fertilizantes no es posible mantener pasturas prennes, con producciones forrajeras elevadas, y que por el contrario, con el paso del tiempo sin fertilización artificial esa pastura se agota, debido a que el ganado pastoreo tras pastoreo agota los nutrientes del suelo, ya que las tasas de reposición son inferiores a las del gasto.

Sin embargo, en PRV sin fertilizantes artificiales se logran producciones forrajeras similares o iguales a las que producen quienes fertilizan sus pasturas, y hay algo en el que el PRV supera a cualquier otro sistema de pastoreo (cualquiera, el que sea) y es: en la carga animal, que llega a ser de hasta 1.500, 2.000, 2.500 o hasta 3.000 o más kilos de ganado en pie por hectárea. Cuando en el trópico el promedio general es inferior a 1.000 kilos de ganado en pie por hectárea y con fertilización química de praderas en el mejor de los casos llega a ser de 1.500 kilos de ganado en pie por hectárea, ¿Cómo se puede explicar que en el sistema que no usa fertilizantes químicos se duplique o hasta triplique la carga animal? Solo hay una respuesta: Se produce la misma cantidad o mayor de pasto sin fertilizantes químicos y se usa de una manera más correcta.

Luego, en este caso el HECHO resulta SUPERIOR que la TEORÍA REINANTE. Y ahí tiene razón Claude Bernard, en que si bien hay personajes de renombre que han sostenido y defendido a capa y espada que sin fertilizantes no es posible ser altamente productivo, quienes están haciendo PRV sin fertilizantes logran sostener más ganado y así el HECHO está superando la teoría científica de quienes impulsan el sistema de producción convencional.

Ahora bien ¿podría ser esto considerado un dogma? Tal vez si, tal vez no. Esa sería una interesante discusión epistemológica… Pero lo que es real aquí es, que sea o no un dogma, se logra producir más ganado y a menor costo haciendo PRV sin fertilizantes, y en PRV con gramíneas, leguminosas, arbustivas y arbóreas (a modo de silvopastoril) la carga podría ser todavía superior ya que se produce comida en dos o hasta tres pisos, incrementando la oferta de forraje de mejor calidad nutricional…

Concluyo entonces, que esta, al menos para mi, es una forma totalmente RACIONAL de aplicar el conocimiento científico sobre la producción ganadera…:

Relacionados