En el establecimiento de pasturas, El éxito de la implantación condiciona todo el porvenir de la pradera.

El mal establecimiento de pastora en una pradera que nace difícilmente y de forma rala, presentará durante mucho tiempo los siguiente inconvenientes:

1. El espacio que no está ocupado por el pasto que se ha sembrado, queda libre para las plantas adventicias o malezas. Estas se instalan a la vez que crece el pasto y seguramente podrán ser eliminadas por diversos métodos que en muchos casos suelen ser costosos, pero otras se instalarán sin tregua si los espacios libres o calveros son demasiado amplios para ser ocupados rápidamente por los hijos de la gramínea. Una pradera mal implantada está, por así decirlo, degradada desde sus comienzos.

2. Una densidad de colonización baja aumenta la alternancia y el reespigado así como la rapidez e intensidad del encañado de primavera. En el caso de una siembra con poco éxito, la colonización no es regular, es decir un unos lados den­sa y con abundante hojas mientras que en otros un aspecto de matas llenas de tallos, de ahí que aumenten los rechazos y la dificultad de hacerlas aceptar en pastoreo por parte de los animales.

3. Las gramíneas son como todos los seres vivos: un daño sufrido al ­comienzo de su vida puede debilitarlas definitivamente. Incluso si, después de una implantación difícil, una pradera llega a ocupar todo el terreno a fuerza de cuidados, puede tener un crecimiento inferior a su potencial durante al menos un año ya menudo más.

Te puede interesar 10 principios generales que debes saber en la producción de forrajes

Factores para el mal establecimiento de pasturas  

  1. Granos pequeños: Dificultades grandes

Las dificultades en el establecimiento de las pasturas y su implantación provienen esencialmente de la pequeñez de sus granos. Ello hace difícil un buen contacto con el suelo. Además, un grano pequeño no puede tener muchas reservas: su implanta­ción será lenta y la plántula débil. Será preciso mantener la cama de siembra hú­meda durante mucho tiempo, y minimizar el obstáculo opuesto por el suelo. No obstante, no sólo entra en juego la cantidad de reservas: su calidad es variable de una especie a otra algunos germinan rápida y vigorosamente, a pesar de tener granos casi tan pequeños como las festucas. (Le puede  interesar Como la Brachiaria humidicola ayuda al medio ambiente)

Hay que mantener un buen contacto

Los granos de gramíneas forrajeras tienen dimensiones de uno a algunos milímetros, solamente. El contacto con el suelo será bueno si las partículas de este último son igualmente de algunos milímetros en la zona donde están situadas las semillas: por lo tanto hay que procurar una tierra muy fina en superficie para su buen establecimiento.

Hay que conservar la humedad mucho tiempo

A partir del momento en que el cariópside empieza a hincharse, la desecación le resulta fatal. Para evitarlo, se precisan tres condiciones:

a) Evaporación no excesivamente rápida: el grano no debe estar en contacto con la superficie;

b) Buen ascenso del agua por capilaridad desde las zonas profundas; esto implica un suelo muy apelmazado en profundidad, que no tenga ningún hueco;
c) Mantenimiento de una reserva de agua suficiente para asegurar dicho ascenso: es preciso sembrar en una estación en la que llueve.

Reducir al mínimo el obstáculo del suelo

Una plántula poco vigorosa no puede desplegar esfuerzos mecánicos importantes. Es preciso que se cumplan dos nuevas condiciones, que son difíciles de conciliar con las precedentes:

a) Sembrar muy poco profundam en te , para que las reservas carbonadas no se agoten antes de que la llegada de la plántula a la luz le permita co­menzar la fotosíntesis;
b) evitar la costra superficial.




Algunas indicaciones prácticas para el establecimiento de pasturas 

La manera de actuar para satisfacer todas las condiciones citadas más arriba sólo puede ser determinada por cada agricultor, en función del suelo, del clima, etc. No obstante es posible dar algunas indicaciones de alcance bastante general:

Preparación del suelo

Esta preparación solo debe hacerse sobre una tierra muy seca para evitar la compactación.

También hay que tener cuidado de no crear una solera de labor que las raí­ces no pudieran atravesar. La nascencia podría ser buena pero la pradera sería poco productiva y sensible a la sequía.

Para terminar estas labores, el cultipacker o el rodillo crosskill dejan un suelo bastante bien comprimido en profundidad y desmenuzado en superficie, que es lo que se busca, El pase de rulo después de la siembra está proscrito en tierras húmedas o con tendencia a la compactación. La grada tradicional también está desaconsejada: recubre demasiado los granos.

Profundidad de la siembra

Cuanto mayor y más vigoroso sea el grano, podemos permitirnos mejor enterrarlo sin riesgos. La profundidad máxima varía entre 1 y 5 cm según la especie y la variedad. (aquí puedes leer Curva de crecimiento, rebrote y defoliación de los pasto

Dosis de siembra

Para sembrar un número determinado de granos por hectárea, se precisarán pesos de semilla tanto menores cuanto más pequeñas sean. Esta pequeñez de la semilla que causa una germinación poco vigorosa, podría tentarnos a aumentar el número de granos, pero ello no serviría gran cosa: lo que es preciso cuidar mejor es la preparación de la siembra.

Por la misma razón, estaríamos equivocados pen­sando que se podría mejorar un lecho de semillas mal logrado aumentando las dosis de siembra: no sirve de nada sembrar tupido, es preciso preparar el suelo. Las dosis aconsejadas se indicarán según la especie que se deben estudiar por separados .

Relacionados

Como calcular la carga animal de un módulo de pastoreo, doble propósito

Morfogénesis de gramineas forrajeras y estructura de la pastura