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Preparación del rodeo de cría en la ganaderia

Es recomendable preparar el rodeo a inseminar con suficiente antelación; una ocasión conveniente para hacerlo es al realizar la palpación rectal para el diagnóstico de preñez, lo que se practica generalmente en abril – mayo en la región NOA en los establecimientos con servicios primavero  estivales.

Es la oportunidad de realizar una selección de vientres y de acuerdo a la rigurosidad de la presión de selección se va a obtener una mayor o menor eficiencia reproductiva. Para aquellos establecimientos que  no trabajan con servicios estacionados, es  necesario sacar los toros del rodeo y esperar 60 días; luego de pasado ese tiempo se debe hacer palpación rectal y separar los vientres que van a destinarse a la Inseminación Artificial.

La selección de vientres debe comprender además del tipo, grado de desarrollo, edad, etc., fundamentalmente su récord pasado de  parición; es decir, conocer si pare años  consecutivos o presenta fallas notables. Es aquí donde cobra verdaderamente relevancia el registro de datos. Evidentemente no se puede seleccionar un animal por fertilidad si no se cuenta con su historial de servicios y pariciones.

La selección por fertilidad debe ser siempre estricta sin reparar que se trate de un animal de alta calidad o no. La selección debe estar encaminada a:

🐂  Eliminar todos aquellos vientres que fallaron en los servicios durante dos
años consecutivos.

🐂 Eliminar aquellos vientres que al tacto rectal presentaban anomalías anatomopatológicas y enfermedades del  aparato genital de carácter grave.

🐂 Eliminar vientres con avanzado desgaste dental.

🐂Eliminar vaquillonas que fallan en quedar preñadas en el primer servicio.

Este trabajo de selección permitirá separar las hembras en dos grupos: a) las vacas preñadas con o sin cría y b) las vacas vacías con y sin cría. De esta clasificación de vientres, serán  destinadas para I.A. las clasificadas como vacías con cría, aprovechando este momento para hacer el destete, o bien a principio de la primavera, ya que son conocidos los problemas del ternero durante el manejo de I.A.

La presencia del ternero retrasa el retorno de la vaca al celo (anestro pospartal) y dificulta la detección de celos, lo que se ve agravado en la hacienda con sangre Cebú. Cuando hay reservas forrajeras que permitan mantener un adecuado estado corporal, la presentación de anestro pospartal es reducido. De todas maneras, siempre se puede recurrir al destete temporario (7) para reiniciar la actividad cíclica de las vacas.

Con respecto a las clasificadas como vacías sin cría, es importante aclarar que si se hallan en este estado sin causa que lo justifique (enfermedades, pérdidas postnatales o posparto, mal año, etc.) deberán ser eliminadas del rodeo. Al lote que se clasifique como aptas para la I.A., se les agregará las vaquillonas de primer servicio, totalizando así el rodeo a inseminar en la próxima campaña.

Estas vaquillonas, deberán ser seleccionadas de acuerdo a su desarrollo corporal, separando aquellas que estén alrededor de los 280 Kg. de peso para las de origen europeo y los 300 Kg. para las índicas (aproximadamente el 70 % del peso promedio de la vaca adulta vacía). Posteriormente se procede a un examen ginecológico lo más completo posible, para determinar si ese desarrollo corporal está en relación con la madurez sexual y dimensiones del canal pelviano.

Es importante tener en cuenta la uniformidad del grupo de vientres que  conforman este rodeo, en caso de existir  animales que se hallen por debajo del nivel medio del lote, respecto a su estado corporal, es conveniente ayudarlos con tratamientos antiparasitarios, vitaminas, reconstituyentes orgánicos, etc., en el momento que sea necesario.

Siempre debe prestarse atención al estado de la hacienda, ya que a medida que la condición corporal de los animales disminuye, la ciclicidad de los vientres se ve comprometida y el porcentaje diario de celos se reduce. Esto acarreará que al finalizar la época de servicios, haya una sensible disminución de los vientres preñados. 

De esta manera, los vientres deben manifestar el celo al llegar los primeros calores de la primavera y el rebrote de los pastos, en un porcentaje adecuado para iniciar los servicios artificiales (este porcentaje oscila entre 2,5% a 4,5% de celo diario, siendo aceptable al menos un 3,5%).

En un rodeo de cría, los animales disponibles lo constituyen las vacas vacías con cría al pie, o con destete temporario, las vacas vacías recientemente destetadas, las vaquillonas en buen estado corporal con más de 280 kg. de peso y aquellas hembras con tratamiento para corregir el anestro pospartal.

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Cuando utilizando la inseminación artificial un vientre retorna en celo más de cinco veces habiéndose realizado correctamente las inseminaciones, es prudente eliminarlo del rodeo. Se trata de un animal que difícilmente quede preñado por monta natural. De todas formas, si se trata de un animal de baja fertilidad, seguramente será eliminado cuando se constate que falla durante dos años consecutivos.

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Animales disponibles para la inseminación artificial en un rodeo de cría

🐮   Vacas vacías con crías y destete temporario.

🐮  Vacas vacías recién destetadas.

 🐮  Vaquillonas en buen estado corporal o de más de 280 Kg.

🐮  Vacas con tratamiento para corregir el  anestro pospartal

Preparación del rodeo lechero en la ganaderia.

En el caso de los rodeos lecheros, la inseminación artificial se practica a lo largo del año, a medida que las hembras disponibles para el servicio van entrando en celo, ya sea que se practique servicio continuo o estén los mismos agrupados en bloques, para asegurar una producción de leche regular a lo largo de todo el año.

En rodeos lecheros, los animales disponibles para la inseminación son aquellas vacas lactantes con mas de 45 días de paridas, las vacas con tratamiento reproductivo por anestro pospartal excesivo y las vaquillonas en peso adecuado para el entore.

Animales disponibles para la  inseminación en un rodeo lechero

🐮  Vacas lactantes con mas de 45 días de paridas.

🐮  Vacas con tratamiento reproductivo por excesivo anestro pospartal.

🐮  Vaquillonas en peso para el entore.

Las vaquillonas se deben  seleccionar en forma similar a lo explicado para el rodeo de cría, pero tomando como umbral para el servicio un piso de 330 Kg. de peso para la raza bovina Holando Argentino y 240 Kg. para la Jersey. En el NO argentino, este peso debería alcanzarse a los 18 meses de edad con una adecuada alimentación.

En cuanto a las vacas, estas deben ser previamente observadas para una estricta selección por fertilidad. Es conveniente la eliminación de aquellos vientres difíciles de preñar que no responden a los tratamientos reproductivos indicados, aquellos que presenten anomalías anatomopatológicas o enfermedades de origen genital y aquellos que presenten un excesivo desgaste  dentario.

En vientres lecheros también resulta  de importancia tener en cuenta el estado corporal de los animales, existe una estrecha relación entre éste aspecto y la fertilidad de las vacas (19).

Aprestamiento para la inseminación artificial en bovinos

Es aconsejable que, como mínimo,  una semana antes de comenzar los trabajos de Inseminación Artificial, se acostumbre a la hacienda y al personal a los movimientos diarios que deberán efectuarse para tal fin. Estas maniobras tienen por finalidad:

🐂  Adaptar el rodeo al movimiento al que será sometido durante la I.A.

🐂   Lograr lo mismo con el personal, realizando prácticas en la detección precisa de los vientres en celo.

🐂 Determinar el porcentaje diario de celo para corroborar si es el momento adecuado para iniciar la siembra. Si el porcentaje diario no es el aconsejable, queda a criterio del profesional el comenzar o realizar cualquier maniobra que considere necesaria.

Estas indicaciones citadas como aprestamiento podrían llegar a obviarse en ciertas y determinadas circunstancias (mansedumbre de los animales, práctica del personal, necesidad de adelantar el servicio, etc.). Todas las operaciones necesarias como ser baños, vacunaciones, tratamientos antiparasitarios y vitamínicos, etc., deben efectuarse antes de iniciar el trabajo, a fin que una vez comenzada la tarea de inseminación, no haya interrupciones que dificulten la misma.

Individualización y registro de datos

Es sustancial para todo establecimiento organizado, realizar y llevar actualizadamente un registro de datos de los animales. Esto permite conocer en cualquier momento el estado de la hacienda, su historia y su tendencia futura, posibilitando la aplicación de medidas correctivas en forma general o particular en cada etapa del proceso productivo.

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Este registro debe contener fundamentalmente los acontecimientos fisiológicos más  importantes desde el punto de vista de la reproducción, así como también los antecedentes paternos, enfermedades, vacunaciones, trastornos de cualquier naturaleza, tratamientos, observaciones, etc.

Para ello los animales deben estar perfectamente individualizados, siendo recomendable marcar a fuego el registro particular (RP) en el cuerpo y tatuar el mismo en una oreja (Figura Nº 1).  Esto permite una fácil lectura. Pueden utilizarse los números pares a las hembras y los impares a los machos, también es usual que el primer dígito corresponda al año de nacimiento. Es conveniente que en la oreja opuesta lleve el tatuaje de la madre, así será factible reconocerlo por su progenie materna cuando el número propio sea borroso o ilegible.

Identificación del animal

Identificación del animal

El uso de caravanas tiene un mayor costo, pero puede incluirse una nomenclatura en base al color de las mismas y son de fácil lectura (cuando tienen el tamaño adecuado). Estas deben ser de buena calidad para minimizar las pérdidas.

Es recomendable, para los propósitos de la inseminación artificial, el uso de la ficha individual (Figura Nº 2), donde conste: fotografía del animal (únicamente en ganado lechero), RP propio, RP de la madre y del padre, fecha de nacimiento, servicios recibidos (fechas), pariciones (fechas), palpación rectal (diagnóstico), sexo de las crías, tratamientos sanitarios realizados (especialmente brucelosis y tuberculosis), observaciones, etc. Durante los servicios se utiliza una planilla donde se asientan diariamente las inseminaciones realizadas (Figura Nº 3).

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Ella debe contener los siguientes datos: nº de orden o RP del vientre, fecha de la última parición, fecha de los sucesivos servicios (del 1º en adelante, hasta el límite que se fije), fecha y resultado del tacto rectal y fecha probable de parto.  La ficha individual brinda la historia del animal, permitiendo extraer los datos necesarios para descartarlo o mantenerlo  en el plantel, realizando una selección adecuada del rodeo de cría. En la planilla de servicios se asientan datos que permiten controlar el programa de I.A. y corregir los errores que surjan.

Figura Nº 2: Modelo de Ficha Individual

Es altamente recomendable el uso de programas computacionales, que permiten realizar búsquedas rápidas por categorías de animales, entradas simples de datos, monitoreo fácil y frecuente del programa de I.A., etc. Existen en el mercado una variedad de programas comerciales que se pueden adquirir a un costo accesible y es posible descargar  algunos gratuitos desde Internet.

Sanidad animal en la ganaderia.

Partiendo de la base que es  indispensable mantener los animales en un estado de buena salud para obtener mejores logros en la producción, es  conveniente enfatizar en el control de las enfermedades de tipo infectocontagioso del aparato reproductor y de los trastornos disfuncionales de éste que sean más comunes.

Previo al inicio de los servicios, siendo esto también válido para la monta natural, es conveniente realizar los siguientes controles: 

Palpación rectal

A fin de constatar  el normal estado de los órganos genitales de los vientres. Esta práctica permite descartar las hembras que nunca llegarán a parir o tardarán en quedar preñadas, ya que presentan anomalías genitales, enfermedades o trastornos hormonales que impedirán el proceso, en consecuencia el porcentaje de parición resultará más bajo si no se las elimina, distrayéndose tiempo y capital en animales improductivos. Conviene recalcar que mediante inseminación artificial no se podrá preñar animales incapacitados, por lo tanto no debe culpársela de los fracasos debidos a éste tipo de problemas.

La palpación rectal permite, además, detectar los vientres preñados y separarlos, para ingresar a servicio solamente los vacíos.

Enfermedades infecciosas

El rodeo debe cumplir ciertas condiciones sanitarias, presentándose libres de brucelosis y tuberculosis. Respecto a la primera, en aquellos establecimientos donde se cumplan normalmente los planes sanitarios correspondientes debe limitarse únicamente a estar alertas ante la aparición de casos aislados de abortos, posiblemente producidos por esta enfermedad infecciosa.

En caso que esta profilaxis no se realice, deberá hacerse en todos los vientres a inseminar las pruebas de diagnóstico correspondientes, eliminando todas aquellas hembras que den reacción positiva.

En cuanto a tuberculosis, debe practicarse la prueba de reacción alérgica (tuberculinización), quedando a criterio del profesional actuante el lugar de aplicación (ojo, pliegue ano-caudal, tabla del cuello),  debiendo eliminarse los animales reaccionantes.

Enfermedades venéreas (Trichomoniasis y Campylobacteriosis)

Se recomienda la eliminación de aquellos vientres que presentan síntomas que pongan en duda su aptitud reproductora o comprometan la salud del rodeo, para lo cual deben realizarse las pruebas correspondientes y las vacunaciones a la edad adecuada. La I.A. es recomendable en rodeos con alto índice de infección, para cortar la propagación de estas enfermedades.

Desparasitación

Periódica para lograr una mayor eficiencia en la alimentación, o por lo menos una vez al año, especialmente un mes antes del inicio de los servicios.

Realización de todas las vacunaciones

obligatorias y/o tratamientos que sean recomendables en las particulares condiciones sanitarias de cada establecimiento.

Estado corporal de los vientres.

Constituye éste uno de los capítulos  más críticos de la producción animal en el noroeste argentino, debido a la estacionalidad del crecimiento de las pasturas. El éxito del desarrollo ganadero está condicionado por este factor, es por ello que previo a la aplicación de cualquier técnica se debe asegurar una alimentación adecuada para lograr un estado corporal satisfactorio.

La situación se ve agravada por el hecho que gran parte de la provisión de  alimentos proviene del monte y de pasturas  naturales, siendo muchas veces escasa el área destinada a las praderas cultivadas como así también a la provisión de reservas forrajeras (heno, silaje, etc.). De igual manera, las praderas cultivadas son, mayoritariamente, de crecimiento primavero estival.

Una carencia en el estado corporal influirá negativamente con la manifestación del estro y provocará mortalidad embrionaria, retención de placenta, anestro, etc. La escasa manifestación de celos trae como resultado una pobre parición, ya sea en rodeos servidos por toros o artificialmente.

La pérdida de estado corporal luego de la parición influye negativamente en la eficiencia reproductiva; así una pérdida entre 0,5 y 1 punto en la condición corporal luego del parto, provocará una caída sensible de mas de 7 puntos en la fertilidad al primer servicio y un aumento cercano a 0,5 puntos en la cantidad de servicios por concepción lograda, tal como se detalla en la Tabla Nº 1.

Tabla Nº 1: Efecto de la pérdida de estado corporal sobre el posparto.

Señalamos aquí la conveniencia de  diferenciar las categorías de vientres que tienen distintos requerimientos. Las vaquillonas y las vacas de segundo servicio representan el sector de mayores necesidades alimenticias. En segundo lugar  se puede diferenciar a los que se  encuentran amamantando de los secos (los que fallaron en la parición).

Para hacer un uso racional de las pasturas, deben dejarse las mejores para el primer grupo de animales y las de menor calidad para vacas falladas o bien realizar algún tipo de suplementación a las primeras. En la medida que las disponibilidades del establecimiento lo permitan deben separarse las categorías según sus requerimientos. Manejo adecuado del monte, implantación de pasturas anuales y 

perennes, reservas forrajeras y suplementaciones, constituyen normas de manejo para proveer una adecuada alimentación. En el caso del ganado lechero, la alimentación es el principal factor que retrasa el primer celo posparto, debido al déficit energético que se produce durante los dos primeros meses de lactancia, el cual es mas marcado en animales de alta producción.

Destete.

Se debe practicar el destete lo más  anticipadamente posible, a fin de permitir a los vientres llegar a la parición en las mejores condiciones. Esto redundará en una buena recuperación posparto y una rápida manifestación de celos fértiles. Una práctica que podría considerarse es el  destete temporario por 48 ó 72 hs. o el  destete precoz, ambos practicables con terneros de más de 50 días y en buen estado.

En tambo, la separación del ternero de su madre se hace luego del calostrado (4 a 6 días de nacido) y la lactancia se extiende durante diez meses aproximadamente. Es fundamental secar a la vaca dos meses antes de la fecha probable de parto y no castigarla desde el punto de vista alimenticio durante el período de seca, para que pueda llegar al parto con una condición corporal adecuada y con las reservas necesarias para suplir el déficit energético mencionado anteriormente.

Estacionamiento de los servicios.

Por estacionamiento de los  servicios se entiende la reducción del tiempo de permanencia de los toros con los vientres de cría o del periodo de inseminación artificial. El beneficio de tal norma de manejo es bien conocido por casi todos los criadores de ganado, algunas de sus ventajas son: 

🐂  Concentración de la parición, lo que  permite atender mejor los partos y las crías, obteniéndose terneradas parejas con “cabezas” de parición concentradas y “colas” de parición poco distanciadas.

🐂 Facilita el control del registro de producción y fertilidad.

🐂  Facilita la selección de los vientres.

🐂  Mejora el aprovechamiento de las pasturas.

Lo recomendable es que este período no se extienda más allá de tres o cuatro meses, siendo lo óptimo 82 días (283 días de gestación + 82 días de servicio = 365 días), de manera tal que al comenzar los servicios todas las vacas se encuentren paridas.

Época de servicios.

La elección de la época o momento  del año en que se realizarán los servicios, debe efectuarse a conciencia y no al azar, ya que es un punto muy importante en el manejo reproductivo. Una época de servicios inadecuada trae graves consecuencias que generalmente determinan un bajo porcentaje de parición. Lo más indicado para la elección de la época de servicios es la consulta de los registros de nacimientos que llevan los establecimientos bien organizados. Rovira  señala dos observaciones de mucha utilidad al respecto:

🐮  Comparar la fecha anterior de parición de todas las vacas que fallaron, con las de todas las vacas que vuelven a parir al año siguiente.

🐮 La comparación de la fecha de parición de aquellas vacas que dan cría dos años consecutivos.

La experiencia local indica que los servicios deben realizarse entre los meses de octubre y febrero; es decir últimos días de primavera y primeros días de verano. El mes de diciembre sería clave ya que la máxima longitud del fotoperíodo favorecería la actividad de las hormonas gonadotrópicas. En esta época, la disponibilidad de pasturas, determinada por el régimen estacional de lluvias, condiciona en gran medida los resultados.

Observaciones personales realizadas en el departamento La Candelaria, Salta, pusieron en evidencia la existencia de un número elevado de vientres que toman servicio por “robo” hacia fines del invierno o principio de primavera (septiembre-octubre), llegando a dar cría. Esto demuestra que los vientres en esta época, totalmente desfavorable desde el punto de vista de la pastura, son capaces de entrar en celo, concebir, gestar y parir normalmente un ternero. Es conveniente tener en cuenta también, que muchas de estas vacas son aquellas que fallaron en preñarse en el servicio correspondiente del año anterior.

Se comprobó también en la misma zona, que cuando los vientres entraban en servicio muy atrasados (febrero), aún estando en buen estado, el porcentaje de celos resultaba bajo. Esto concuerdo también con observaciones realizadas en otras partes del mundo. Por lo tanto se insiste en la necesidad de un estudio minucioso de los registros disponibles (propios o del lugar) para establecer la época correcta de servicios.

En el tambo no se acostumbra a estacionar los servicios como en la ganadería de cría, buscando producir leche durante todo el año. Por diferentes motivos de tipo comercial, puede ser conveniente realizar una concentración parcial de los servicios en determinada época del año (para concentrar el 70 % de las pariciones en los meses de febrero, marzo, abril), con el objeto de obtener una mayor producción de leche cuando el precio del producto o de los insumos resulte más conveniente, o  para cubrir la disminución normal de la

producción de leche que se verifica durante el invierno. Una alternativa es restringir la IA sólo a las vaquillonas con las características de un servicio estacionado. La tendencia actual es reemplazar el servicio continuo mencionado, por los denominados bloques de servicio; se programa la IA en 3 o 4 bloques anuales de 45 a 60 días de duración; el efecto sobre la producción de leche es prácticamente el mismo que un servicio continuo y se simplifica el trabajo diario del tambo.

 Instalaciones.

Es común pensar, cuando no se está en la especialidad, que son necesarias instalaciones complicadas o costosas para implementar la inseminación artificial en un establecimiento. Casi todos éstos, que realizan un mínimo manejo, cuentan con corrales, embudo, manga y cepo, los cuales pueden adaptarse perfectamente al trabajo del inseminador.

Lógicamente, cuanto mejor sean las instalaciones, mayor será la comodidad con que se trabajará. Para comenzar a trabajar es suficiente contar, en las instalaciones ya mencionadas, con una puerta lateral en la manga, para poder ingresar por detrás del animal a inseminar con la frecuencia necesaria.

En el tambo es conveniente contar con estas mismas instalaciones, no solo para la I.A. sino para cualquier tratamiento sanitario. En caso de necesidad puede utilizarse los bretes de ordeño para trabajar con los animales, aunque no es recomendable. Menos frecuente es encontrar una habitación cercana que cumpla la función de un pequeño laboratorio, el cual se puede obviar si el casco de la estancia no está muy distante, adaptando un ambiente del mismo a los efectos.

Lo importante es que esté ubicado cerca de la manga, bien protegido e higienizable, puesto que está destinada al depósito y manipuleo del semen y demás materiales necesarios para la I.A. Hay que contar también con un corral de encierre o piquete, a los efectos de alojar los vientres que fueron separados para inseminar, el cual debe contar en lo posible con agua de bebida y sombra, ya que algunos animales deben pasar varias horas allí.

En cuanto a potreros, hay que prever las necesidades para toda la temporada de servicios. En general, no existen problemas para trabajar en potreros de hasta 150 ha y rodeos de hasta 500 vientres; mas allá de estos valores es conveniente dividir con líneas eléctricas los potreros extensos y organizar dos o mas  rodeos. Como en todas las cosas, la práctica y la realidad particular de cada establecimiento aconsejarán en definitiva la forma de abordar el problema. 

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