En los sistemas intensivos de producción avícola, la influencia del medio ambiente sobre el desempeño productivo de las aves juega un importante rol e influye en gran medida en el resultado económico de la granja. Las estirpes genéticas comerciales difieren en gran medida en su capacidad de adaptación, volviéndose en muchos casos más susceptibles a los efectos medioambientales (Sorensen, 1999; Anderson, 2004).

La selección realizada bajo estrés continuo, sin priorizar las tasas de crecimiento corporal, da como resultado animales con alta adaptación al medio pero con menor desempeño productivo. A diferencia de esto, si la selección es realizada en condiciones óptimas de alojamiento a favor de animales de mayor velocidad de crecimiento por varias generaciones se obtiene como resultado genotipos con alta tasa de crecimiento pero con una baja capacidad de adaptación a condiciones sub-óptimas (Anderson, 2004).

Durante la época de clima cálido, a lo cual puede sumarse una humedad ambiental alta, resultaría imprescindible mejorar el nivel tecnológico de las granjas si se espera lograr la máxima expresión del potencial genético de las aves. Sin embargo, no siempre es posible contar con la inversión necesaria en implementos e instalaciones que se requiere.

Todo tipo de ave experimenta estrés por calor cuando la combinación de humedad relativa y temperatura ambiental superan un determinado nivel. Si estas dos variables aumentan, la capacidad que tiene el ave para disipar el calor se ve notablemente reducida, aunque de todos modos lo intentarán abriendo las alas, enterrándose en la cama debajo de los comederos y jadeando (Bellés Medal, 2005).

Respuesta del Ave al Estrés Térmico

Si bien la respuesta del ave al estrés por calor tiene como objetivos disminuir la termogénesis y aumentar la termólisis, no podemos dejar de considerar que también se activa la respuesta general a todo tipo de estrés.

Para ajustarse a los objetivos señalados las aves producen cambios de comportamiento como los que mencionamos en el párrafo anterior y cambios de tipo fisiológicos. Estos últimos son: vasodilatación periférica, mayor flujo de sangre hacia los músculos abdominales involucrados en la respiración, reducción de la absorción intestinal de nutrientes y de la velocidad de tránsito (por menor aporte sanguíneo a hígado, riñones e intestinos), aumento de la frecuencia respiratoria (jadeo) por mayor demanda de oxígeno y por la necesidad de refrigeración evaporativa, aumento de la frecuencia cardiaca, aumento de la viscosidad sanguínea, disminución de la concentración sanguínea de CO2 que limita la obtención de ion bicarbonato (interfiere con la calcificación del huevo y con la deposición de hueso) y aumento de la excreción urinaria de agua para aumentar las pérdidas evaporativas de calor, entre los principales ajustes fisiológicos (Gogny, 2005).

El estímulo de la hipófisis del ave, por encontrarse en una situación de estrés, produce un aumento de la producción de ACTH, que a su vez estimula a las adrenales a producir mas glucocorticoides (Knol, 1991). Estos últimos aceleran la degradación proteínica de músculos, tejido linfoide y conjuntivo e inhiben la entrada de aminoácidos a tejidos extrahepáticos, reduciendo la masa muscular (Coles, 1986).

En el hígado, los corticoides aumentan la glucógenolisis y la gluconeogénesis por mayor actividad de las desaminasas y aminotransferasas a expensas de aminoácidos. En el mismo órgano se inhibe la síntesis de lipoproteínas sin detenerse el ingreso de triglicéridos provenientes de la absorción intestinal, por lo cual se produce una acumulación hepática de los mismos y se genera una esteatosis con aumento porcentual del hígado en relación al peso vivo (Terraes y col., 2001).

Utilización de Extractos Vegetales Anti-Estrés para las aves 

En mayor o menor grado las funciones hepáticas son afectadas por la persistencia de temperaturas que se encuentran por arriba de las señaladas para el confort de las aves, provocando un desbalance metabólico que resultará en una digestión muy pobre, una baja producción de huevos, recuperaciones tardías a enfermedades.

Diferentes sustancias naturales presentes en vegetales (Alcaucil, Carqueja, Manzanilla, Boldo, Burrito, Cardo Mariano) se han reportado como mejoradores del metabolismo intermedio hepático. Las saponinas actúan como antioxidantes y algunos carotenoides previenen la injuria del hepatocito.

El extracto de alcaucil o alcachofa (Cynara scolymus L) posee principios activos naturales, que tienen, entre otros, efectos antioxidantes, coleréticos y colagogos. Bonomi (1989) estudió por primera vez los efectos de la adición de hojas de alcaucil en dietas de distintas especies, logrando efectos productivos positivos con el agregado de hojas de alcaucil a la dieta.

La acción del extracto de alcaucil permite que los animales afronten situaciones de estrés nutricional, disminución de la inmunosupresión y una mejora productiva, lo cual ha sido ampliamente demostrado en Medicina Veterinaria por Stoev y col. (2002; 2004), entre otras publicaciones científicas internacionales.

La estimulación de la producción de bilis por sustancias contenidas en el alcaucil mejora la digestión de grasas con un efecto positivo durante las primeras semanas de vida, como lo han demostrado Azcona y colaboradores en un trabajo experimental realizado en la EEA-Pergamino del INTA (2010).

La inclusión de sustancias mejoradoras de las funciones hepáticas en la dieta sería recomendable durante los períodos de mayor estrés térmico, acompañado de la inclusión de betaína para la disminución del efecto negativo del estrés hídrico y a que mejora el balance hídrico protegiendo la integridad intestinal (Csonka, 1999).

Evaluación experimental en pollos con estrés térmico (Deluchi y col., 2012): Se utilizaron 1.920 pollos Ross machos en un ensayo de 42 días con un DBCA y cuatro tratamientos con 8 repeticiones. Dos de los tratamientos incluyeron una combinación a base de extracto de alcachofa y betaína (BETAPLUS©) a razón de 0,5 kg/TM, los cuales fueron combinados con dos diferentes estrategias frente a coccidiosis: vacunación anticoccidial o administración de anticoccidiales (maduramicina-nicarbazina/salinomicina).

Durante la última semana se registraron T° por arriba de los 35 °C y hubo picos de 45 °C, siendo significativamente menor la mortalidad de los animales bajo tratamientos que incluían BETAPLUS. Los pollos tratados con la combinación de extracto de alcachofa y betaína también presentaron mayor peso final.

Evaluación a campo en pollos con estrés térmico (Acebal y col., 2017): En una granja de 44.000 pollos con 3 galpones y animales de 28 días de edad se administró en agua una combinación líquida a base de extracto de alcachofa y betaína (BETAPLUS-L©) a razón de 1 L/1.000 L a uno de los galpones. Durante la semana señalada se registraron T° por arriba de los 41 °C y una sensación térmica de las de 55 °C, siendo significativamente menor la mortalidad de los animales del galpón bajo tratamiento de BETAPLUS-L .

La evaluación de los resultados tanto a nivel de granja experimental como en situación de campo de una combinación a base de extracto de alcachofa y betaína (BETAPLUS©) permite confirmar que su utilización atenúa el efecto del estrés térmico de las aves que fueron sometidas a una temperatura y humedad elevada.

Autores: Julieta AcebalPedro DeluchiJulián Melo