16 millones de americanos creen que la chocolatada viene de vacas marrones

El siete por ciento de los adultos estadounidenses creen que la leche con chocolate proviene de las vacas marrones, según una encuesta del Centro de Innovación de la Leche de Estados Unidos.

Si hacemos matemáticas, resulta que 16,4 millones de personas están mal informadas sobre la leche. Eso equivaldría a la población total de Pensilvania, que no sabe que la leche con chocolate es en realidad, leche, cacao y azúcar.

Durante décadas, algunos observadores del sector de la agricultura, la nutrición y la educación se han quejado de que muchos estadounidenses son, básicamente, unos analfabetos en materia agrícola, que no saben dónde se cultiva la comida ni cómo llega a la tienda. E, incluso, en el caso de la leche con chocolate desconocen qué contiene en realidad.

Un estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés), realizado a principios de los años noventa, concluyó que uno de cada cinco adultos no sabía que las hamburguesas estaban hechas a base de carne. Muchos más no estaban familiarizados con los conceptos básicos del campo, como las dimensiones normales de una granja o cómo se alimentaban los animales.

Los expertos en educación agraria no están muy convencidos de que esos conocimientos hayan cambiado demasiado en veinte años.

En definitiva es un problema de exposición. Ahora estamos condicionados a pensar en que si necesitas comida debes ir a la tienda. No hay nada en nuestro contexto educacional que enseñe a los niños de dónde proviene la comida”, comenta Cecily Upton, cofundadora de FoodCorps, una organización sin ánimo de lucro que educa sobre nutrición y agricultura en las escuelas primarias.

Upton y otros educadores se apresuran en advertir que esas conclusiones no se aplican en todos los ámbitos. Los estudios demuestran que las personas que viven en ambientes más rurales tienden a conocer un poco más sobre la procedencia de los alimentos, al igual que la población con un nivel educativo y unos ingresos mayores.

Para algunos, la realidad sobre los alimentos puede estar algo desvirtuada. Un equipo de investigadores entrevistó a estudiantes de cuarto, quinto y sexto grado en una escuela secundaria de California y encontró que más de la mitad desconocía que los pepinillos eran, en realidad, pepinos, o que la cebolla y la lechuga eran plantas. Cuatro de cada diez jóvenes tampoco sabían que las hamburguesas procedían de las vacas. Y tres de cada diez no sabían que el queso era un derivado de la leche.

“La mayoría de los niños sabían el nombre de los alimentos básicos y sabían que estos se desarrollaban en las granjas o se cultivaban en el campo”, dijeron los investigadores. “Sin embargo, los pequeños desconocían el proceso de postproducción de los alimentos y el origen de los alimentos que acostumbraban a comer“, añadieron.

En algunos casos, la ignorancia es perfectamente entendible. La escritora e historiadora Ann Vileisis ha argumentado este tipo de casos en relación al sistema alimentario industrial.

Muchos americanos se trasladaron a la ciudad a mediados del siglo XVIII, según explica en su libro Kitchen Literacy (Alfabetización en la cocina), y muy pocos estaban familiarizados con la producción y el proceso alimentario. Esta tendencia se incrementó después de la modernización del transporte y la manufactura que hizo posible enviar productos de diferentes formas, incluso a largas distancias.

Al mismo tiempo, la higiene y la lealtad a una marca se convirtieron en ideales modernos, sobretodo por la aparición de nuevas empresas alimentarias y por las campañas publicitarias. Así que muchos estadounidenses no podían imaginarse el origen de los cereales almacenados en una caja o de los hot dogs envueltos en plástico.

Hoy, muchos estadounidenses tienen una experiencia con la comida de una forma muy industrial y nada se parece a la planta o al animal original. El USDA dice que el jugo de naranja es la “fruta” más popular en el país y que las patatas procesadas (las patatas fritas y las que están en bolsas) se encuentran en los primeros puestos de los vegetales.

La indiferencia sobre el origen y la producción de los alimentos fue algo habitual en la cultura urbana, y solo aquellos que tenían una sensibilidad por el trabajo en el campo podían llegar a difundir esos conceptos en toda América”, escribió Vileisis.