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Hasta el momento se sabía que los pastos sólo sirven para alimentar el ganado. Sin embargo, los científicos acaban de descubrir que también ayudan a controlar el calentamiento del planeta. El descubrimiento ha sido calificado como espectacular. Según el Centro hast11 Nacional de Agricultura Tropical (CIAT), este hallazgo está contradiciendo las predicciones fatalistas del calentamiento de la Tierra.

El anuncio lo hicieron los científicos del CIAT, con sede en Palmira (Valle), en un artículo publicado hace poco en la revista Nature.

El ecofisiólogo de la entidad Myles Fisher explica que cada año, las raíces profundas de estas gramíneas pueden retirar de la atmósfera hasta 2.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (uno de los gases del efecto de invernadero).

Las plantas verdes son pequeñas fábricas que utilizan luz solar y el dióxido de carbono, o C02, para producir materia orgánica. Pastos duraderos como Andropogon gayanus y Brachiaria hunidicola convierten en materia orgánica hasta 53 toneladas de CO2 por hectárea anualmente , señala Fisher.

Esa cantidad de CO2 equivale a la que emite un carro de gasolina en un trayecto de 213.000 kilómetros , agrega.

Según el CIAT este almacenamiento de materia orgánica no se había observado antes porque la materia orgánica se deposita en las extensas raíces de estas gramíneas a profundidades hasta de un metro en suelos de sabana, como los Llanos Orientales.

Las dos variedades mencionadas fueron introducidas a las sabanas de América del Sur en la década de los setenta.

Las emisiones de CO2 contribuyen al calentamiento del planeta porque el CO2 se dispersa como un manto alrededor del planeta. Los rayos del Sol penetran ese manto pero el calor que generan queda atrapado dentro de la atmósfera , dice Fisher.

Se señala que el efecto de invernadero resultante aumentará las temperaturas promedio de la Tierra en dos grados centígrados por lo menos en el próximo siglo.

Se estima que la quema tanto de combustibles de origen fósil como de bosques tropicales arroja cerca de 26.000 a 31.000 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera cada año. Pero el incremento anual de CO2 atmosférico es de sólo 18.000 a 24.000 mil millones de toneladas.

El mecanismo Si bien los océanos, las tierras húmedas tropicales y las plantas verdes absorben una buena cantidad, los científicos no habían podido determinar el destino de varios miles de millones de toneladas de ese gas, explica el CIAT.

Las gramíneas mejoradas que cubren las sabanas deben explicar parte de esta diferencia , dice Fisher. Solamente en Brasil hay por lo menos 35 millones de hectáreas de pastos introducidos, una cantidad suficiente para absorber 2.000 millones de toneladas de CO2 por año .

Las gramíneas que componen las pasturas absorben más CO2 cuando se siembran con las leguminosas Arachis pintoi o Stylosanthes capitata, ambas originarias de Suramérica.

Sin embargo el mayor efecto es el siguiente: Científicos comprobaron en terreno que el pasto Brachiaria humidicola —sembrado en 80 millones de hectáreas de América Latina para alimentar ganado—inhibe en forma natural la emisión de óxido nitroso, el gas de efecto invernadero (GEI) más potente y agresivo, que calienta al planeta 300 veces más que el dióxido de carbono.

Esta característica permitiría que al alimentar sus hatos con este pasto, la industria ganadera —generalmente culpada por su alta huella de carbono— tenga un menor impacto sobre el cambio climático.

Ahora es posible incrementar la producción de carne y leche de los hatos, mientras reduces la huella ambiental”.

Considerando que las emisiones de GEI de este pasto son más bajas, “ahora es posible incrementar la producción de carne y leche de los hatos, mientras reduces la huella ambiental”, dice a SciDev.Net Michael Peters, líder del programa de pastos y leguminosas tropicales del CIAT.

Mas informacion Como la Brachiaria humidicola ayuda al medio ambiente

El CIAT dice que el ganado que se alimenta con pastura de gramínea con leguminosa puede engordar hasta 200 kilos en un año. En cambio, un animal en la sabana nativa aumentará apenas entre 70 y 90 kilos. Al tiempo que el negocio de la ganadería prospera, el nivel de CO2 en la atmósfera disminuye .

El Andropogon y Brachiaria se han adaptado bien a los suelos ácidos, como los de la altillanura colombiana con la segunda gramínea. En 11 países más de Suramérica se han entregado esas variedades.

El CIAT señala que las sabanas de esta región son la última frontera agrícola que existe en el mundo y cada año producen más de 15.000 millones de dólares en carne, leche y granos, pese a que sus suelos son frágiles e infértiles. De esa área se cultiva menos de una cuarta parte.

Fisher y coautores Fisher nació en Australia y tiene un doctorado en la Universidad de Queensland. Se vinculó al CIAT en 1985. Antes trabajó como fisiólogo investigador en la Organización de Investigación Científico e Industrial de la Mancomunidad de Australia (CSIRO).

El trabajo publicado en Nature se titula Almacenamiento del carbono por gramíneas de raíces profundas introducidas en las sabanas de América del Sur .

Los coautores del artículo son todos científicos del CIAT: I.M. Ayarza, C.E. Lascano, J.I. Sanz, R.J. Thomas y R.R. Vera.

Fuente el Tiempo