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El inicio del rebrote de una pastura se da, principalmente, por la movilización de las reservas existentes en la base de las plantas y, principalmente, en el sistema radicular. Los carbohidratos no estructurales son movilizados para el inicio del rebrote de la pastura. El rebrote evoluciona y adquiere capacidad fotosintética, con la consecuente formación de carbohidratos no estructurales.

Este proceso va acumulando energía en la parte aérea hasta que haya un excedente. El excedente migra hacia la base de la planta y a su sistema radicular, reabasteciendo sus reservas  y  preparando a la planta para un nuevo pastoreo. El momento en que las reservas están reabastecidas en su plenitud es el punto óptimo de reposo de la pastura;  es el momento de ser pastoreada.

En plena llamarada de crecimiento, el exceso de energía fijado por la fotosíntesis es transferido a las raíces, que van reabasteciendo sus reservas hasta la saciedad. En  ese punto la pastura está lista para ser pastoreada por los animales y el ciclo se renueva constantemente, con la perennidad de los pastos, si el pastoreo fuese comandado por el humano.

Cuando el tiempo óptimo de reposo no es respetado y la pastura es usada antes del reabastecimiento de su sistema de reservas, hay un agotamiento progresivo de las reservas de la planta, produciéndose lo que Voisin denominó “aceleración fuera de tiempo”. Es lo que ocurre en los pastoreos comandados  por los animales, llevando a la necesidad de su resiembra periódica. Cuando el tiempo óptimo de reposo es respetado y el pasto es comido en ese punto, como en el PRV, las pasturas son eternas.

Fig. 5 – Mientras la parte aérea del pasto crece hasta el punto optimó de reposo, el sistema radicular subterránea, primero cede energía para la parte aérea y, después, reabastece sus reservas con el excedente de energía producido pela “llamada de crecimiento”.

Hay una divergencia  entre nuestra posición sobre el rebrote y la escuela clásica inglesa. Según esta escuela el rebrote se da según el nivel del Índice de Área Foliar – IAF. Por eso, los seguidores de esta escuela recomiendan que el pastoreo debe dejar un rastrojo con suficiente área foliar.

Para nosotros esto es un gran equívoco de manejo porque, por lo general, este rastrojo está formado por tejidos viejos, donde la respiración es más intensa que la eventual fotosíntesis. Esto produce un agotamiento progresivo del sistema de reservas que termina por matar las mejores plantas, con a consecuente degradación de la pradera. Lo correctos llevar el pastoreo al ras para se tener un rebrote vigoroso.