Actinomicosis en bovinos

Definición: La actinomicosis bovina Enfermedad infecciosa de los bovinos que se caracteriza por la afección de las estructuras óseas, en particular de la mandíbula o quijada. La actinomicosis es una enfermedad que se conoce como el cáncer de mandíbula en bovinos, aunque afecta también a ovinos, caprinos y otras especies incluido el humano.

Sinónimos: Quijada hinchada, quijada abombada, mandíbula de caucho, mandíbula aterronada.

Etiología de la actinomicosis bovina

La causa primaria es el Actinomyces bovis, aunque pueden identificarse otras bacterias en las lesiones extensas. Esta bacteria es un bacilo Grampositivo. El término actinomicosis se refiere a la infección con Actinomices bovis que origina los llamados gránulos de azufre, partículas caseosas en el pus o en el tejido infectado.

Epizootiología: El germen es flora normal de boca, faringe y tubo digestivo. De manera oportunista invade los tejidos más profundos de la mandíbula a través de las heridas de los alveolos dentales. También está asociada con la entrada de materiales extraños, como trozos de madera o alambre.

La presentación más frecuente de la enfermedad en bovinos jóvenes, es durante la muda de las piezas dentales. Si bien, la actinomicosis se presenta esporádicamente en los hatos afectados, su importancia radica en su amplia distribución y su escasa respuesta al tratamiento. Se registra en la mayor parte del mundo.

Patogenia de la actinomicosis bovina

 En la mandíbula se produce una osteomielitis con rarefacción (disminución de la densidad y peso de un órgano por atrofia o resorción, con conservación del volumen).

Se observa la formación característica de granulación, tanto en la mandíbula como a lo largo del esófago inferior y del retículo.

También se presentan casos raros de complicación visceral. En éstos órganos se forman áreas necróticas llenas de pus, que pueden salir hacia la superficie a través de conductos fistulosos.

Más adelante, el tejido conectivo se endurece formando masas de aspecto tumoral. Una característica de la enfermedad es la formación de pus espeso, mucoide, persistente, de color verde amarillento e inodoro que contiene gránulos caseiformes de unos 3-4 mm de diámetro.

Estas son colonias del microorganismo, llamadas comúnmente gránulos de azufre.

La lesión en los maxilares obstaculiza la aprensión y masticación y, cuando está afectado el aparato digestivo, se comprueba la dificultad de los movimientos del rumen y la digestión, lo que provoca inanición parcial.

Son raros los hallazgos en otros órganos provocados por diseminación hematógena a partir de lesiones primarias. Se han encontrado lesiones en testículos (orquitis).

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Signos clínicos de la actinomicosis bovina

La actinomicosis del maxilar comienza por una tumefacción ósea indolora localizada en uno o ambos maxilares, casi siempre a nivel del molar central.

Se manifiesta al principio por babeo e incapacidad de tomar o masticar el alimento adecuadamente. A medida de que la lengua resulta más afectada, aumenta de tamaño, es dura, inmóvil y sobre sale de la boca. Puede llegar a ulcerarse en los lados o presentar nódulos.

En las infecciones agudas existe fiebre pero en los casos subagudos o crónicos con frecuencia falta. Los conductos salivales dilatados que aparecen como ránulas se pueden observar en situaciones ventral con respecto a la lengua.

La anorexia es relativa o total porque la lengua ha reducido la movilidad y puede ser dañada por los dientes si intenta masticar.




Las infecciones precoces se pueden confundir con lesiones traumáticas.

El agrandamiento inflamatorio puede ser discreto y, como radica en la mandíbula, aparece como engrosamiento del borde inferior del hueso, con la mayor parte de su volumen en el espacio ínter mandibular.

Esas lesiones a menudo no se descubren sino hasta que adquieren gran extensión, cuando ya el tratamiento es ineficaz. Las lesiones discretas más comunes se observan con más facilidad en las superficies laterales de los huesos.

En algunas lesiones el aumento del volumen es rápido, pues se produce en pocas semanas, mientras que en otros casos se requieren meses.

Las tumefacciones son muy duras, inmóviles y, en etapas tardías, dolorosas al tacto. Con frecuencia se abren en la piel a través de uno o varios orificios permitiendo la salida de una pequeña cantidad de pus líquido con aspecto de miel espesa que posee gránulos diminutos y duros de color blanco amarillento.

Los dientes enclavados en el hueso enfermo pierden su alineación y presentan dolor, dificultando la masticación con pérdida subsiguiente del estado general. En casos graves, la diseminación hacia los tejidos blandos puede ser extensa y llegar a músculos y aponeurosis de la región faríngea.

La inflamación excesiva de los maxilares eventualmente puede producir disnea, y llevando el paciente a tal estado de agotamiento que se impone el sacrificio, aunque para llegar a esta etapa deben transcurrir casi siempre varios meses.

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Diagnóstico de la actinomicosis bovina

  1. Si se examinan los gránulos de azufre en fresco, presionados únicamente por un cubreobjetos limpio, se observa fácilmente el efecto de hongos radiados. Los bordes de los gránulos comprimidos muestran filamentos radiales, hinchados, claviformes. Por lo general, en las preparaciones de pus teñidas, no se ven estas formas claras, pero se les puede ver en los cortes histológicos.



  1. El otro método de diagnóstico es el aislamiento del germen, ya sea a partir de una biopsia de tejido o de un aspirado del líquido para identificar al organismo causal.



Prevención actinomicosis bovina

Se debe tener especial cuidado con la limpieza de las instalaciones y el alimento, sobre todo en animales jóvenes a los que les están brotando los dientes.

Tratamiento de la actinomicosis bovina

Las lesiones locales se tratan con solución de lugol y, en ocasiones, se administra yoduro de sodio por vía intravenosa para las lesiones internas. Se recomienda aunar antibiótico al tratamiento como: penicilina, estreptomicina (11 mg x kg tres veces al día por 5 días) aureomicina y, a veces, dan resultado las tetraciclinas.

El antibiótico se inyecta en la periferia de las lesiones durante 5 días consecutivos. Sin embargo, a pesar de lo anterior, el tratamiento contra esta enfermedad no resulta del todo efectivo; si el tamaño de la lesión es muy grande, el tratamiento resulta ineficaz.

Para el caso de infecciones precozmente iniciar tratamiento, con estreptomicina 11mg/kg tres veces al día durante 5 días.

Los casos bien arraigados pero que todavía no drenan, deben ser tratados durante un tiempo de 14 a 30 días. Las vacas con granulomas cutáneos de gran tamaño y con drenaje requieren terapia de larga duración durante 1 o 2 meses con estreptomicina y penicilina.




Video de la actinomicosis bovina

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