Campilobacteriosis Bovina 

Etiología

Campylobacter fetus, var. venerealis, es el agente causal de la campilobacteriosis antes denominada vibriosis en el ganado vacuno. Aunque la enfermedad rara vez se presenta en rebaños lecheros que usan únicamente IA con semen procedente de producción comercial, frecuentemente puede presentarse en ganado vacuno de carne.

También se podría introducir en vacas lecheras o en novillas de aptitud lechera a través de la compra de toros o novillas infectados.

Patogenia

Campilobacter fetus var. venerealis, es parásito obligado del tracto reproductor de las vacas y del prepucio de los toros. Tras la infectar la vagina, el organismo produce una metritis persistente durante semanas o meses. También puede darse la salpingitis.

Las consecuencias principales de la enfermedad son muerte embriónica temprana, muerte fetal y esterilidad. La inmunidad aparece lentamente después de la infección y, posteriormente, la mayoría de las vacas quedan gestantes después de 2 o más cubriciones, aun cuando el organismo siga permaneciendo en el tracto
reproductor.

Durante la monta natural, los toros jóvenes podrían comportarse como portadores mecánicos de la infección, afectando desde novillas hasta vacas. Comúnmente se descubren toros adultos (mayores de 5 años) con infección crónica, que albergan al organismo en el prepucio, presentándose la contaminación del semen.

La endometritis relacionada con C. fetus, var. venerealis, generalmente es subclínica y rara vez produce indicios de infección identificables por exploración rectal. Puede haber indicios de secreción purulenta.

Con el tiempo, se producen inmunoglobulinas del tipo IgO que se ubican en el útero de las hembras curados, mientras que los anticuerpos del tipo IgA se localizan en la vagina.

En las vacas infectadas, la esterilidad puede ser evidente ya que se cubren varias veces a intervalos regulares o irregulares; los intervalos irregulares están relacionados con la muerte embriónica.

También puede presentarse aborto y, aunque la mayoría de los abortos ocurren de los 4 a los 7 meses de gestación, probablemente existe una incidencia mayor en gestaciones de menos de 4 meses, pasando desapercibido o solamente se sospecha después de la repetición del celo.

Diagnóstico

El diagnóstico requiere del cultivo del organismo a partir del moco vaginal o de las secreciones del tracto reproductor de las vacas infectadas, de los fetos abortados (pulmones y contenido del estomago), o a partir de los aspirados del prepucio de los toros. En el caso de las muestras de prepucio o de moco vaginal craneal, el material se puede recoger con pipetas de inseminación estériles introducidas a través de una paja o de un espéculo.

Para la colección de moco vaginal, también se han empleado tampones para evaluar los niveles de anticuerpos en el moco mediante pruebas de aglutinación. Cuando se opta por las pruebas de aglutinación, se debe sospechar que las vacas tienen la infección por más de 30 días, y no se deben recoger muestras de vacas en estro o recién paridas, ya que los niveles de anticuerpos pueden estar diluidos dada la gran cantidad de moco en estos
momentos.

Se deben recoger muestras en varios animales. Es más probable que los cultivos sean útiles para el diagnóstico al principio de la infección y que las pruebas con anticuerpos aglutinantes lo sean al final de las infecciones o en animales curados.

Prevención

El control de la enfermedad incluye el uso exclusivo de semen comercial de la organizaciones de IA tratado con antibióticos y evitar la monta natural. La vacunación también es eficaz como método de control y de tratamiento porque reduce la producción de IgG que acaba con la infección del útero de las vacas y del prepucio de los toros.

La vacunación se debe efectuar de acuerdo con las instrucciones del fabricante y se debe repetir anualmente. Si se sigue la monta natural, se debe subrayar que los toros vacunados no infectados pueden transmitir mecánicamente la enfermedad a pesar de ser inmunes de por sí.