Caballos

Cólico equino

Cólico del caballo

Autores: Gabriel Santiago Alarcón Gil. y Danilo Bonilla. (SISTEMAS DE PRODUCCION EQUINA.) Universidad UDAD

¿Que es el cólico equino? 

El síndrome de abdomen agudo que se presenta en el equino, denominado por algunos autores cólico equino, puede ser definido como el conjunto de signos y síntomas que existen al mismo tiempo y que caracterizan clínicamente una determinada dolencia. El término abdomen agudo denota un trastorno clínico de comienzo brusco que se manifiesta con signos y síntomas localizados preferentemente en la cavidad abdominal. Existen también causas extra abdominales, como por ejemplo las localizadas en la cavidad torácica (neumotórax, pericarditis, etc.).

Causas del cólico del caballo

Las causas primarias y secundarias del cólico comprenden:

Factores de Nutrición: Como por ejemplo el bajo contenido de agua y alto de fibra de la ración, alimentos de baja calidad (zanahorias dañadas, cebada fermentada, maíz mohoso).o dietas no balanceadas; manejo incorrecto de la nutrición. Le puede interesar Alimentación del caballo  

Masticación Anormal: Provocada por “puntas de muelas” y lesiones en la boca, lengua o faringe.

Enfermedades Corporales: (Sistémicas) especialmente aquellas que cursan con elevación de la temperatura (fiebre) o disminución en el consumo de alimentos (anorexia).

Parasitismo Adulto o Larvario: especialmente en potros.

Trastornos   de   los   Vasos   Sanguíneos:   Relacionados   con   el   intestino del caballo, especial-mente taponamientos, ausencia de circulación (infarto) o intoxicación masiva (toxemia).

Infecciones del Tracto Digestivo: Con bacterias patógenas y alteraciones de la flora bacteriana del ciego y colon que determinan formación excesiva de gas.

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Vólvulos y Torsiones (nudo intestinal): el vólvulo es un atrapamiento del intestino por sí mismo y la torsión un enrollamiento del tubo sobre su eje. Ambos determinan dolor y malestares profundos en el caballo que casi siempre se resuelven por métodos quirúrgicos.

Lesiones del Mesenterio: Que es la “tela” que sostiene el tubo digestivo. Es un tejido muy delicado y puede irritarse fácilmente provocando que sus capas se unan entre sí o con otros órganos digestivos (adherencias) y se inflamen causando dolor y fiebre (peritonitis).

Obstrucciones: Al paso de los alimentos por materias fecales resecas y duras o por un cuerpo extraño ingerido o desarrollado en el animal (bola de pelo, piedra, tumor).

Espasmos o Contracciones: violentas en uno o varios puntos del tubo digestivo. Este se halla hiperactivo y se contrae vigorosamente estimulando los receptores del dolor ubicados en su pared (agua fría o alimentos contaminados).

Ulceras de la Mucosa: digestiva del estómago e intestino: La capa que tapiza el estómago y el intestino se inflama y luego se “desprende” dejando verdaderas “heridas” o lesiones que suelen ser dolorosas y pueden sangrar. Esto suele suceder luego de las cirugías y de los tratamientos con drogas que irritan el estómago (antiinflamatorios)

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Parálisis: De un segmento intestinal debido a pérdida de la función (íleo paralítico) o a lesiones nerviosas, luego de procedimientos quirúrgicos.

Tipos de cólico en el caballo 

En relación con las causas primarias y secundarias se pueden distinguir varios tipos diferentes de cólico, según los síntomas y con base en los resultados del examen de los sonidos abdominales (Borborigmos) resultantes del movimiento intestinal (peristaltismo), del examen de la sangre, la temperatura rectal, la palpación a través del recto del ciego y colon, el contenido fecal, el grado de distensión abdominal y del examen, si es posible, del líquido peritoneal obtenido por punción c on aguja a través de los músculos del vientre.

Los tipos principales de cólico son:

Obstrucción Mecánica Simple. Por taponamiento (oclusión): causada por acumulación de alimento, parcialmente digerido, en el intestino o por cuerpos extraños como se dijo antes. Los sitios donde más corrientemente se tapona el tubo digestivo son la flexura pélvica del colon mayor, en el ciego y en el íleon.

Timpanismo: Por distensión gaseosa del intestino (fermentación o producción excesiva de gas por Bacterias)

Espasmódico: Hiperactividad que se traduce en espasmos dolorosos o sea con-tracciones vigorosas de la pared intestinal.

Tromboarterítico: Por bloqueo de una rama pequeña o grande de las arterias que suministran sangre  a  la  pared  intestinal.  Estas  arterias  discurren  por  los  mesenterios  de  los  que  está suspendido el intestino en la cavidad. Abdominal. La lesión la causan las formas larvarias del parásito Strongylus vulgaris. La gravedad depende del tamaño del área de intestino privada de irrigación sanguínea. La zona sin aporte de sangre “muere” en un estado parecido a la gangrena.

La inflamación del revestimiento intestinal externo (peritonitis) causa dolor agudo y puede dar lugar a que cesen los movimientos que impulsan el alimento al llegar al punto muerto, provocando por extensión, una parálisis de tramos considerables de intestino. Estos cólicos son muy graves y casi siempre conducen a la muerte por insuficiencia del corazón.

Obstrucción Aguda: Por mal posición anatómica. Es provocado por torsión y vólvulo intestinal, que causan obstrucción aguda y fuertes dolores que no ceden a los medicamentos. Las porciones intestinales quedan “atadas” en un nudo o enredadas en desgarros del mesenterio con consecuencias análogas a las de los casos de bloqueo arterial por trombos (gangrena).

Cualquier tipo  de  cólico  puede  producir como  secuela una  rotura  de  intestino,  aunque  esta complicación es más frecuente en los casos de timpanismo y en los provocados por lesiones de parásitos en los caballos. El estómago se rompe por timpanismo o sobrecarga sólida o líquida, mientras que el colon y ciego son más propicios a sufrir las consecuencias de las lesiones parasitarias.

Factores que predisponen a sufrir cólico equino.

La disposición anatómica del  esófago,  estómago e  intestinos del  equino  lo  predisponen a sufrir accidentes digestivos. El esófago penetra profundamente en el estómago y posee un músculo constrictor que impide la evacuación de la sobrecarga gástrica, es decir hace imposible el vómito verdadero.

Por otra parte, el estómago es pequeño (poca capacidad) lo que obliga a los alimentos a pasar muy rápido a los intestinos, debiendo entonces éstos asumir gran parte de la digestión. El mesenterio es largo y el intestino grueso queda muy libre, además de ser muy desarrollado en proporción con el delgado lo que facilita los cambios frecuentes de posición (estrangulaciones, nudos, etc.) los casos de indigestión, obstrucción y constipación además de provocar los cólicos, se complican con la retención de orina.

Algunos caballos son susceptibles a sufrir cólicos mientras que otros no. Cada sujeto posee un equilibrio nervioso propio, el cual desempeña un papel importante en la generación y persistencia del célico, así como en su complicación. Estos caballos “desequilibrados” reaccionan con la menor causa (tormenta, cuando se les molesta, por cambios en el régimen alimenticio, transporte, etc.). La expresión de esta reacción es un dolor abdominal, que una vez generado va a aumentar el desequilibrio. Es muy frecuente observar esto en caballos pura sangre y Angloárabes.

El parasitismo es el origen de cólicos que se repiten a menudo y con mucha frecuencia en los potros, y en los adultos (trombos).

Aquellos caballos con vicios denominados “redhibiditorios” (que anulan una operación de compra- venta si son detectados) son por lo general “tragadores de aire” o poseen perversiones del gusto (pica). Los tragadores de aire absorben aire apoyando la boca abierta sobre la puerta o rejilla de su pesebrera y distienden sus reservorios digestivos lo cual les causa dolor agudo.

Aquellos que poseen perversiones del gusto una vez terminan de consumir su alimento o en las horas de la noche comen su propio estiércol o el de los otros caballos, o prefieren comer pajas del suelo, arena, se comen las crines de los compañeros, los cueros de los arneses y monturas, mordisquean las puertas de madera, lamen las paredes, etc.

Ciertos  caballos  “carecen  de  Tripas”  según  el  lenguaje  popular.  Su  abdomen está  recogido (semejante a un perro galgo), son caballos con apetito caprichoso, de digestión difícil, seguramente son “caballos problema”

Los caballos viejos, con dientes gastados, con intestinos “perezosos” se obstruyen con facilidad y son animales susceptibles a sufrir cólicos.




Síntomas del cólico en el caballo.

Para poder arribar al diagnóstico del cólico abdominal en el equino, lo esencial es realizar un correcto examen semiológico. Desafortunadamente, muchas de las pruebas diagnósticas requieren de tiempo y este es esencial para la instauración rápida del tratamiento. La decisión inicial reside en la atención rápida del Médico Veterinario frente a los primeros síntomas de enfermedad. En esta instancia, es cuando debemos tomar como indicador el grado de dolor que es el que permite medir la severidad del problema.

Los cólicos se ponen de manifiesto porque el animal se echa y se levanta a menudo revolcándose en el suelo; se niega a comer o expulsa excrementos en cantidad anormal (generalmente disminuida) o de calidad anormal (duros, cubiertos de moco, blandos, malolientes o diarreicos). También efectúa esfuerzos repetidos por orinar, sin conseguirlo, y otras veces se patea los flancos, se los mira repetidamente y agita la cola. Si los dolores son fuertes suda copiosamente, el pulso se acelera y la respiración se torna más agitada.

Según el tipo de cólico pueden oírse ruidos intestinales (célico espasmódico) o no oírse ningún sonido (cólico sordo, parálisis, vólvulo, torsión). También puede haber torsión abdominal (timpanismo) en los caballos en donde hay producción excesiva de gas.

En los casos de obstrucción aguda, el recto puede encontrarse vacío de materia fecal. Al comenzar los síntomas, las heces detenidas en la parte del tracto digestivo posterior a la obstrucción pueden ser eliminadas y dar una falsa impresión de normalidad. Según la gravedad del caso, la temperatura puede ser inferior a la normal o por el contrario, febril. Un célico en el caballo siempre debe considerarse de suma gravedad y requerirá la mayor atención posible.

Ciertos cólicos no son curables. Otros, si bien no ponen en peligro la vida del animal (a condición de que sean tratados a tiempo), si son perjudiciales ya que dejan secuelas en el tubo digestivo y debilitan la condición física del animal. En todos los casos, el regreso al trabajo deberá ser considerado de acuerdo con las repercusiones en el estado general. Un célico digestivo no se debe confundir con otros procesos que provocan también dolor  y signos de malestar como son:

Obstrucción aguda del esófago, por masas de alimento o cuerpo extraño.

Azoturia o intoxicación muscular (mioglobinuria) asociada con carencia de ejercicio. Miocitis o inflamación muscular por exceso de trabajo sobre todo en ambientes muy fríos.

Cálculo urinario (urolitiasis) o cálculo vesical.

Peritonitis   (inflamación   del   Peritoneo)   por   cirugía,   cuerpos   extraños,   punciones (trocanterización), etc.

Infosura o Laminitis un trastorno grave de la circulación en el pie del equino. Los cascos están calientes al tacto.

Inminencia de parto en las yeguas.

Inflamación   articular   severa   (artritis)   que   provoca   cojera   y   dolor   agudo.

Envenenamiento por metales pesados (arsénico, plomo y mercurio).

Inflamación de la pleura (pleuritis) que es el órgano que recubre los pulmones y la caja torácica interna.

Trauma agudo bien sea por fracturas de las extremidades o de la columna. Enteritis aguda en potros (diarrea profusa y cólico).

Intoxicación  sanguínea  (toxemia)  ocasionada  por  Salmonella,  enfermedad  del  hígado, inflamación del colon.

Que se debe hacer si el caballo tiene cólico

Una crisis de cólico debe ser considerada como un estado de urgencia, lo que no significa que hay que asustarse, y si exponerle al Médico Veterinario encargado, con claridad los hechos observados mediante una buena descripción. Durante la presentación de la crisis, el cuidador deberá prestar atención a los siguientes hechos:

Lo primero que se debe hacer es “coger” al caballo, embozalarlo o ponerle la Jáquima, para ser transportado a una zona en donde se pueda examinar o tratar con comodidad, ya que las maniobras en el campo no ofrecen una comodidad propicia para atender una emergencia de tal magnitud. Para esto lo pondrá en libertad en una pesebrera grande, abrigada y provista de una buena cama. Podrá colocar pacas de heno o paja y/o llantas de caucho a lo largo de los muros.

Si el comportamiento  del  animal  es  violento  lo  que  lleva  a  golpearse  contra  los  muros inmediatamente lo sacará de allí y lo llevará a una “manga” o potrero pequeño al aire libre. Podrá protegerlo con rodilleras y polainas y también protegerle la cabeza, en lo posible. Podrá cepillarlo o pasarle el trapo (limpiándolo) para tranquilizarlo y distraerlo.

Lo segundo que se debe determinar es, si el paciente requerirá un tratamiento quirúrgico o terapia intensiva frente a una patología severa intestinal.

En caso de que no sea una urgencia, Podrá  pasearlo  lentamente  sin  agitarlo  y  no  pararlo  bruscamente.  Al  hacerlo  deberá colocarle una capa que le cubra el cuerpo. Si el caballo permanece acostado y descansa, tanto mejor.

En caso de crisis violentas, debe abstenerse de riesgos inútiles. Un caballo que sufre Pierde la conciencia de su medio ambiente y puede ser peligroso. Cuando las yeguas que están amamantando padecen un cólico es necesario tomar medidas especiales.  Lo  ideal  es  colocarlas  en  un  área  amplia  con  lo  cual  se  reducen  las Posibilidades de que lleguen a herir al potro.

No debe administrarle ningún medicamento hasta tanto el proceso no sea supervisado por un Médico Veterinario. 

El Médico Veterinario encargado del caso, diagnosticará y determinará el origen del cólico para poder prescribir un tratamiento adecuado. Para ello es aconsejable tener en cuenta lo siguiente:

  • Observar el comportamiento para valorar en forma subjetiva los signos de dolor (dolor leve o dolor agudo-grave).
  • Apreciar la temperatura de la piel (piel fría o pastosa puede ser signo de “shock” o rupturadel intestino).
  • Valorar la frecuencia y calidad del pulso (buen o mal pronóstico).
  • Valorar los ruidos abdominales (borborigmos). Son una gula muy importante del diagnóstico y el pronóstico.
  • Palpar el recto. Es aconsejable realizar palpaciones réctales periódicas durante el curso de la afección para establecer la diferencia entre las heces que se hallan presentes desde el principio y las que aparecen después. Al palpar las estructuras se debe tener precaución en la interpretación de los resultados.
  • Tomar muestras de sangre al comienza-de la afección y durante el curso de esta para valorar cuidadosamente la concentración de  glóbulos rojos  (hematocrito), el  estado de deshidratación y la calidad de los elementos del plasma.
  • Realizar una punción abdominal (paracentesis) si el caso lo amerita. El obtener líquido peritoneal suministrará datos muy útiles para el diagnóstico y el pronóstico.
  • Apreciar la respuesta del animal a la administración de drogas analgésicas. Los cólicos simples responden bien.
  • Definir si el caso es para tratamiento médico conservador, o por el contrario requiere cirugía para lo cual dispondrá de inmediato las condiciones de su realización.

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Tratamiento del cólico equino

Todos los cólicos abdominales son considerados como emergencias médicas. Los equinos con dolor intermitente o leve, por lo general no representan una emergencia crítica. Por el contrario los equinos con dolor severo e incontrolable padecen de torsión o dilatación intestinal, en la cual cada minuto transcurrido reduce el chance de sobrevida.

Una vez categorizada la enfermedad, el Médico Veterinario puede decidir racionalmente sobre el tratamiento, transportar al paciente a un lugar adecuado para aplicar el tratamiento indicado.

Cuando el tratamiento es quirúrgico, lo adecuado es llevar al equino a una clínica de referencia especializada, en la cual se puedan realizar pruebas complementarias como así también prácticas quirúrgicas para este tipo de casos. Pero, cuando el Médico Veterinario no puede realizar esta diferenciación, lo apropiado es no perder tiempo y llevarlo a un centro especializado inmediatamente.

En todos los casos es fundamental controlar el dolor, para lo cual dispondrá de suficiente cantidad de  analgésicos (Dipirona, Meperidina, Flunixin meglumine, butil bromuro de  N-hioscina, etc.). También puede hacer uso de tranquilizantes menores y relajantes musculares (Acetil promazina). Las obstrucciones simples se pueden combatir por medio de la administración de purgantes, aceite mineral, sales laxantes, absorbentes de toxinas (carbón vegetal), etc.

En todos los casos en que se produce una elevación del hematocrito es aconsejable administrar líquidos por vía venosa. En un caballo adulto se requieren 15- 20 litros en el lapso de una hora.

En los cólicos espasmódicos, timpánicos o diarreicos se pueden administrar antibióticos orales con sonda naso esofágico.

En los casos graves de cólico, torsión o trombosis es imprescindible recurrir a la cirugía. Que el animal se mejore o no, dependerá de la naturaleza y extensión de la lesión, así como del tiempo transcurrido hasta llegar a establecer el diagnóstico, la instauración del tratamiento y la respuesta del individuo al mismo.

Descarga cólicos en caballos pdf

 

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