Estrés térmico en bovinos: vacas bajo la sombra de un árbol junto a un bebedero en una finca tropical.

Estrés térmico en bovinos: por qué el calor afecta algo más que el consumo

Columna de análisis de literatura científica
Por Kevin González Martínez

Cuando el ganado busca sombra y deja de comer durante las horas más calientes, la preocupación suele concentrarse en el alimento que quedó disponible. Sin embargo, el problema puede continuar dentro del animal: el calor también modifica la manera como utiliza los nutrientes.

Esta columna analiza la revisión de Shah y Wanapat, publicada en Scientific African en 2026. Los autores reúnen investigaciones sobre los efectos del cambio climático y el estrés térmico en diferentes especies productivas. Aquí nos concentramos en sus implicaciones para la ganadería bovina.

Qué significa que una vaca tenga estrés térmico

El estrés térmico aparece cuando el animal tiene dificultades para eliminar el calor que acumula. Para enfrentarlo, cambia su comportamiento y sus funciones corporales, con consecuencias sobre su desempeño.

La temperatura del aire ayuda a reconocer el riesgo, pero debe interpretarse junto con otras condiciones. La humedad dificulta el enfriamiento del animal; por eso se utiliza el índice de temperatura y humedad, conocido como ITH, que combina ambas variables.

La revisión menciona un ITH de 72 como referencia procedente de investigaciones en vacas Holstein. Ese valor sirve para entender el fenómeno, pero no debe convertirse en una frontera universal: la respuesta también depende del tipo de animal y de las condiciones de manejo.

Una cifra orienta la vigilancia; la respuesta del ganado ayuda a interpretar lo que ocurre en la finca.

Por qué ofrecer más alimento puede quedarse corto

La revisión señala que el calor puede reducir el consumo y afectar la producción de leche. Sin embargo, atribuir toda la pérdida al menor apetito deja incompleta la explicación.

Experimentos que compararon vacas expuestas al calor con vacas en un ambiente confortable, pero alimentadas con cantidades similares, encontraron diferencias adicionales en producción y metabolismo. Esto indica que parte del efecto ocurre por cambios en el aprovechamiento de los nutrientes. Estudio experimental de Rhoads y colaboradores.

Para el ganadero, la implicación es concreta: revisar la dieta sigue siendo necesario, pero aumentar la oferta de alimento puede resultar insuficiente si persisten las condiciones que dificultan el enfriamiento del ganado.

Este enfoque complementa lo explicado en la pirámide de la nutrición bovina: las decisiones nutricionales deben considerar el conjunto del sistema.

Cómo interpretar las consecuencias productivas

Shah y Wanapat también describen posibles efectos sobre crecimiento, reproducción y calidad de los productos. Sin embargo, reúnen investigaciones realizadas con distintas especies, condiciones y métodos.

Por eso, sus resultados no permiten calcular automáticamente cuánto perderá una finca. Tampoco justifican afirmar que el calor siempre modifica la calidad de la carne en la misma dirección.

Los porcentajes de un estudio describen sus condiciones de investigación. No equivalen a una pérdida asegurada para cualquier hato.

El aporte de esta revisión consiste en señalar procesos y riesgos que merecen atención, más que en ofrecer una fórmula para pronosticar pérdidas.

Qué decisiones permite orientar en la finca

La revisión plantea medidas como sombra, ventilación, ajustes en los horarios de alimentación y selección de animales adaptados al ambiente. Su viabilidad depende de los recursos y características de cada explotación.

Como aplicación práctica de esta lectura, conviene revisar dónde se concentra el ganado durante las horas calientes, si tiene acceso suficiente al agua y si puede utilizar la sombra disponible. Los registros de consumo y producción ayudan a valorar si los cambios de manejo están funcionando.

Los ajustes alimenticios también deben acompañar las condiciones del potrero, como explicamos en nutrición mineral entre sequía y lluvias.

El confort térmico forma parte del manejo nutricional: ayuda a crear las condiciones para que el animal aproveche lo que consume.
Fuentes y artículo científico originalHaz clic aquí para desplegar las fuentes y consultar el artículo original.Haz clic aquí para volver a ocultar las fuentes.

Artículo analizado: Shah, A. A., y Wanapat, M. (2026). Adverse Effects of Climate Change on Animal Production Systems: Insights into Milk, Meat, and Environmental Stressors. Scientific African, e03711.

Leer el artículo científico original en la revista →
DOI: 10.1016/j.sciaf.2026.e03711

Investigación complementaria: Rhoads y colaboradores (2009). Effects of heat stress and plane of nutrition on lactating Holstein cows: I. Production, metabolism, and aspects of circulating somatotropin. Journal of Dairy Science, 92(5), 1986–1997. DOI: 10.3168/jds.2008-1641.

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Kevin González Martínez

Kevin González Martínez

Zootecnista · Magíster en Administración · Candidato a Doctor en Sostenibilidad · Fundador de Gestión Pecuaria SAS.

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