c505218304b50c59c3659f6dda43bae7-header-0–>

Rómulo Campos G. MV., DSc. Érika A. Hernández, Est. Zootecnia

En este enlace encontraras los efectos de la nutrición sobre todos los aspectos reproductivos Como la nutrición mejora la fertilidad del bovino

En animales en crecimiento las deficiencias en cualquiera de los nutrientes: proteína, energía, macro o microminerales, vitaminas y aporte hídrico generan inhibición de las síntesis de proteínas específicas como los factores de crecimiento, en este tipo de situaciones, las tasas de ganancia de peso y el desarrollo de los diferentes segmentos del tracto reproductivo se alteran.

Para profundizar el tema de la pubertad del bovino revisa el articulo Pubertad en la ganadería bovina

Los animales retrasan la edad a la cual llegan a la pubertad, demorando la entrada a la vida productiva como animales reproductivamente aptos. El cuadro de retraso a la pubertad ocasiona retardo en la edad a la que se presenta el primer parto de la vaca, factor responsable por gran parte de las fallas en la eficiencia reproductiva (Campos, 2006). Sin duda, aspectos de tipo nutricional son los mayores limitantes en el crecimiento y en la madurez reproductiva, a continuación se presentarán algunos de estos factores:

Relación Energía: Proteína en la pubertad

La madurez sexual se relaciona con un consumo adecuado de energía y con el logro de un peso corporal adecuado; el crecimiento depende, en gran medida, de la  ingestión  abundante  de  elementos  energéticos.  Una  ración  deficiente  en energía disminuye la velocidad de crecimiento, reduce la producción de leche, retarda la pubertad, También causa Infertilidad de la vaca y deprime la resistencia a las enfermedades y al parasitismo.

Una de las causas más comunes de baja fertilidad y retardo de la madurez sexual en  las  vacas  lecheras  es  la  deficiencia  de  energía  en  relación  con  las necesidades del animal o un balance de energía negativo; además este retardo del inicio tardío de la madurez sexual disminuye el tiempo de vida durante el cual los animales tienen una reproducción activa (Campos, 2006).

La deficiencia de energía en la ración puede ser ocasionada por un insuficiente consumo de alimentos o por una baja digestibilidad de sus componentes (dieta de baja  calidad)  y,  por  un  contenido  elevado  de  humedad  en  la  dieta.  El  bajo consumo de energía es normalmente el resultado de restricciones alimenticias. En cualquiera de las situaciones, la falta de energía impide que el animal exprese su potencial genético de producción y el problema se complica si a su vez existe deficiencia en proteína, minerales y vitaminas.

El efecto de la proteína de la dieta en la reproducción es complejo. En general, cantidades inadecuadas de proteína en la dieta reducen la producción de leche y el   desempeño   reproductivo   (madurez   sexual).   Deficiencias   de   proteínas, disminuye los  niveles de proteínas de reserva o de transporte en la sangre, hígado y músculos lo que predispone al animal a diversas enfermedades que puede conducir a no lograr su madurez sexual o incluso a la muerte.

La Urea y otras sustancias que contienen nitrógeno no proteico (NNP) pueden ser utilizadas por los microorganismos del rumen para la producción de proteína bacterial. Por lo general, el empleo de NNP no es recomendable, excepto bajo situaciones especiales de alimentación y bajo control técnico, ya que un manejo inadecuado, particularmente de excesos de consumo, puede provocar intoxicaciones con efectos letales (Roig, 2003; Ferguson, et al. 1989).

Es claro que las fuentes de NNP no poseen aminoácidos y que muchos de éstos son esenciales y no son sintetizados por la microbiota ruminal.

Algunos autores sostienen que el nitrógeno no proteico (NNP) como la urea, puede ser muy bien utilizado a condición de que no exceda un tercio del total de nitrógeno en la dieta diaria o el tres por ciento (3%) de la ración de granos y previa adaptación gradual de al menos tres semanas.

El buen uso de la urea en el rumen depende de que la ración contenga al menos 75% de NDT, suficiente disponibilidad de almidón y CNE para convertir el nitrógeno de la urea en proteína microbiana y cuando el contenido de proteína verdadera de la ración no se encuentre por debajo del 12% (Roig, 2003).

Minerales y pubertad

Un  exceso  de  potasio  en  la  sangre  ocurre  cuando  el  consumo  excede  la capacidad del riñón  de eliminarlo, produciendo un retraso en la madurez sexual, ciclos sexuales irregulares y escasa natalidad, interfiere en la absorción intestinal del magnesio, dificultando   la absorción y metabolismo del calcio, magnesio y sodio, suele afectar a hembras de alta producción lechera (con la leche se excreta mucho magnesio).

En el macho, el exceso de potasio disminuye la fecundidad, altera las vesículas seminales e influye en la composición espermática. En la hembra perjudicaría los ciclos sexuales (duración e intensidad).

La excreción de iones potasio disminuye cuando se ingiere poca cantidad de este elemento y de sodio, y cuando hay acidosis aguda o insuficiencia de las glándulas suprarrenales.

En crecimiento, la función tiroidea tiene un papel protector de la sexualidad y estimula la pubertad por sus relaciones con las funciones hipofisiaria y ovárica, actuando como sensibilizador de la gónada para la aparición del estro; siendo, en la hembra sinérgico con la FSH.

Una deficiencia en la producción de hormonas de la tiroides inducirá una reducción en el intercambio de energía y en la liberación de calor corporal, es decir, se produce una disminución en el metabolismo basal del animal.

Las yodoproteínas o tireoproteínas (T3 y T4) benefician el crecimiento y la secreción láctea, en el macho estimulan la pubertad (madurez sexual) y son gametogénicas (la hipófisis es estimulada por la tiroxina y la vitamina A).