Pastos y forrajes

Importancia de fertilizar

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Importancia de fertilizar

Fertilización en pastos

En un programa de manejo de praderas, la fertilización es la práctica que produce los mejores resultados en el tiempo más corto, cuando otros factores del suelo o la humedad no son limitantes para el desarrollo de las plantas. La fertilización balanceada aumenta la cantidad y calidad del forraje y, por consiguiente, incrementa la capacidad de mantenimiento y producción por unidad de área.

Para obtener una buena respuesta a la fertilización es necesario tener en cuenta varios factores relacionados con el suelo, el clima y la planta. Además, para un uso eficiente de los fertilizantes se debe considerar la clase de fertilizante, la frecuencia, dosis, método y época de aplicación, todo esto relacionado con la especie de que pastor se va a fertilizar y con el tipo de animal que no va a consumir.

Factores relacionados con el suelo

La base del éxito en un programa de fertilización de forrajes es un buen conocimiento del suelo, tanto en sus condiciones químicas como en sus características físicas, y en otras condiciones como topografía, drenaje interno y externo.

Factores relacionados con el suelo

 

Cómo se comentó anteriormente, el análisis químico del suelo indica la cantidad y la proporción en que se encuentran los diferentes nutrientes requeridos por la planta y algunos otros componentes que, aunque no sea esenciales, pueden influir el desarrollo de la misma cama como es el caso del sodio (Na) y el aluminio (Al).

Este análisis permite determinar los elementos que se encuentran en buena cantidad y que, por lo tanto, no es necesario aplicarlos al suelo, o hacerlo en proporciones bajas; los que son deficientes y se puede esperar una buena respuesta de su aplicación; y aquellos que son limitantes y si no se aplican, pueden reducir considerablemente la cantidad o calidad de la productividad forrajera. 

Adicionalmente, indica la proporción relativa en que se encuentra entre sí los diferentes nutrimentos, factor que debe ser considerado al diseñar el programa de fertilización, puesto que las plantas requieren los diferentes nutrimentos en determinadas proporciones, y un exceso de uno de ellos puede bloquear la asimilación del otro, aunque este último se encuentre en buena cantidad del suelo.

De las condiciones físicas del suelo, la estructura es la que más influye sobre la eficiencia en los procesos de fertilización, puesto que está relacionada con la presencia de espacios porosos y, por lo tanto, es determinante en la aireación Y capacidad de retención de humedad, factores que inciden sobre la facilidad con que se desarrollan las raíces y, por consiguiente, sobre la habilidad de la planta para utilizar los utilizan test aplicados.

 

La estructura tienda deteriorarse con el pastoreo continuo, pues se va presentando compactación del suelo, caracterizada por la disminución de los espacios porosos.

En estas condiciones la eficiencia de utilización de los fertilizantes es baja, por lo comentado anteriormente Y por qué los nutrientes no pueden penetrar el suelo, permaneciendo en la superficie, dónde se pueden perder por escorrentía o por reacciones químicas que liberan algunos de los componentes como el nitrógeno (N), que se puede perder hacia la atmósfera en forma gaseosa.

Condiciones externas como la topografía, son de gran importancia práctica al hacer aplicaciones de fertilizantes. En las zonas pendientes los productos se lavan fácilmente con la lluvia o el riego, y por tanto, lo más práctico es aplicar mayor cantidad en las zonas altas y utilizar dosis menores en Las bajas, que reciben las corrientes de las superiores.

Para evitar pérdidas de fertilizante en zonas de mal drenaje interno y externo, es necesario utilizar Fuentes poco volátiles y hacer aplicaciones frecuentes de dosis bajas.

La textura del suelo es otra característica física relacionada con la fertilización. Suelos muy livianos (arenosos), tienden a perder mucho fertilizante por lavado o percolación, por lo cual deben recibir dosis bajas y frecuentes de fértil; por el contrario, los suelos pesados (arcillosos o gredosos) retienen mejor los fertilizantes, pero se corre el riesgo de que algunas arcillas, como las amorfas, fijen elementos como el fósforo.

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Factores relacionados con el clima

El clima tiene como principales componentes la temperatura y la humedad: De estos dos, el más importante para la fertilización es la humedad, en aspectos relacionados con la cantidad y distribución de la precipitación.

La cantidad de lluvia caída en un lugar es importante, pues los fertilizantes químicos son solubles en mayor o menor grado.

En zonas de alta precipitación es necesario hacer aplicaciones bajas y frecuentes, para evitar que el material se solubilice en un tiempo muy corto y se pueda perder por escorrentía y lixiviación, o aplicar dosis mayores para compensar las pérdidas por los motivos mencionados.

fertilizantes solubilizando lentamente

En zonas secas el problema es contrario, al no existir suficiente humedad en el suelo, los fertilizantes permanecen sobre la superficie y se van solubilizando muy lentamente, con el peligro de que sufren reacciones químicas y ataques bacteriales que puedan liberar algunos elementos, cómo se indicó anteriormente; en estos suelos es más recomendable hacer fertilizaciones estratégicas, utilizando al máximo las épocas de precipitación o aplicando riego.

Factores relacionados con la planta

Estos pueden ser fertilizantes orgánicos y químicos. Las distintas especies de forrajes difieren notablemente en sus requerimientos nutricionales, por esta razón no existe un fertilizante universal, que pueda ser aplicado tanto a gramíneas como leguminosas y llene los requerimientos de todas ellas.

Incluso dentro de un mismo grupo de plantas forrajeras, por ejemplo las gramíneas, unas tienen altos requerimientos de nitrógeno (N), cómo los raigrases (Lolium spp.), mientras otras demandan más fósforo (P), más calcio (Ca) o más azufre (S).

La demanda nutricional de las diferentes especies forrajeras es muy variable y depende, en general, de tres factores principales:

– Su capacidad para extraer nutrimentos del suelo.

– El requerimiento nutricional interno de la planta.

– El potencial de producción de la especie.

La cantidad de nutrimentos extraídos por una especie depende de ella y es independiente del sitio donde se cultive, para un nivel determinado de producción; de lo anterior se puede concluir lo siguiente:

– La práctica de la fertilización adquiere mayor significado en aquellas especies con alto potencial genético de producción, como las raigraces y el pasto estrella (Cynodon niemfluensis, C. plectostachyus).

– En la medida que los niveles de tecnificación en el manejo de la explotación Ganadera permiten alcanzar altos rendimientos de forraje, la práctica de la fertilización adquiere mayor importancia y justificación; tal es el caso de las rotaciones y cebas intensivas que se está generalizando hoy en el país, las cuales es casi imposible obtener resultados satisfactorios en el componente de fertilización. 

manejo de la explotación Ganadera

 

Al determinar la dosis apropiada de fertilización debe tomarse en cuenta el nivel esperado de producción de forraje, en función de las condiciones del suelo, medio ambiente, tecnología aplicada y potencial genético en productividad, de la especie forrajera.

Uso eficiente de fertilizantes

Los fertilizantes son insumos costosos, por lo tanto es necesario utilizarlos de la manera más eficiente posible. El uso eficiente de los fertilizantes depende de la aplicación de los nutrimentos adecuados, en la proporción y las cantidades correctas, teniendo en cuenta tanto las condiciones de suelo y pasto, como la forma y época de aplicación.

Algunos de los factores que deben tener en cuenta para aplicar fertilizantes en forma eficiente, son:

Fórmula o composición del fertilizante

La fórmula o composición de un fertilizante completo está dada por tres números que aparecen en el empaque y que presentan, en su orden, los porcentajes de nitrógeno (N), fósforo (P) como p2o5  potasio (K) como K2O, que contiene el fertilizante; por ejemplo, un fertilizante 10-30-10 tiene 10% de n, 30% de P2O5 y 10% de K2O.

Lo anterior indica que tan concentrado es el fertilizante y la proporción relativa en que se encuentran los elementos principales.

Los fertilizantes de formulación alta, son aquellos en los cuales la sumatoria de las 3 cifras es mayor a 30; estos productos son más costosos, pero se puede ahorrar dinero en transporte y empaque, puesto que contiene mayor cantidad de elementos nutritivos y menos relleno.

Los fertilizantes simples son aquellos que contienen un solo elemento como la urea y el Nitrón 30 (N), el superfosfato triple (P) y el cloruro de potasio (K).

Para el establecimiento de praderas se utiliza un fertilizante con alto contenido de p, como el 10-30-10 y el 13-26-6, y para el mantenimiento de las mismas, productos con contenido menor, como el 30-6-0. También se han generalizado mucho las fórmulas que contienen magnesio y azufre, como el 25-15-0-2-3  el 22-4-5-6, debido a la importancia de estos elementos para los pastos.

Los elementos menores como el hierro (Fe), manganeso (Mn), cobre (Cu), zinc (Zn),  Boro (B), molibdeno (Mo), se pueden conseguir cómo fertilizantes simples, y mezclas de todos o algunos de ellos. Son más efectivas aquellas mezclas que contienen únicamente los elementos que la hacen falta un suelo determinado.

Puente de los elementos

La Fuente se refiere al compuesto o fórmula química que contiene el elemento, y es importante tener en cuenta su solubilidad y el residuo que deja en el suelo.

Cuando se aplica P que solubiliza en forma lenta, como la roca fosforica, se dice que es una fuente de lenta o baja solubilidad; en cambio, cuándo se aplica como superfosfato triple, que es rápidamente aprovechado por la planta, se cataloga como una fuente rápida o de alta solubilidad.

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El residuo que deja un compuesto al solubilizarse, puede ser ácido como en el caso del amonio, y por lo tanto se llama fuente acidificante, o ser también neutro o básico. Cuando se están fertilizando suelos ácidos se debe utilizar una fuente basificante o una neutra para subir un poco el PH

Si el suelo es alcalino, se debo utilizar una fuente acidificante como el sulfato de amonio para bajar el PH. Las fuentes neutras se pueden utilizar teóricamente en cualquier tipo de suelo.

Dosis

La dosis se refiere a la cantidad de elemento expresada como N, P2O5 o K2O que se aplica por hectárea. También se refiere a la cantidad de la fuente que se utiliza, por ejemplo, cuando en lugar de recomendar un número determinado de kilos de N por hectárea, se recomiendan kilos de urea o de nitrón 30.

Al recomendar dosis de fertilizantes, se deben tener en cuenta los factores relacionados con el clima, el suelo y la planta; esta recomendación la debe hacer un ingeniero agrónomo.

Cuando se recomiendan dosis inferiores a las necesarias, no se tiene los resultados deseados y la respuesta se manifiesta en un aumento de la producción de forraje, pero no es la calidad de este. Si la dosis de fertilizante es excesiva, tiene una buena producción total y buena calidad, pero el incremento de producción por kilo de perfil de fertilizante aplicado se disminuye y por lo tanto no es económica la aplicación.

En algunos casos, dosis excesivas y desbalanceadas de algunos nutrimentos, pueden producir acumulaciones de compuestos tóxicos, como ocurre con la urea, que produce niveles peligrosos de nitritos y nitratos durante algunas épocas del año.

Frecuencia y época de aplicación

Los forrajes son plantas que cuando se utilizan adecuadamente permanecen en continuo crecimiento y, por lo tanto, necesitan aplicaciones frecuentes de fertilizantes.

La época de mayor crecimiento es la de lluvias, por lo tanto, durante ella la planta debe encontrar en el suelo buena cantidad de nutrimentos en forma asimilable.

Los abonos se pueden aplicar en cualquier época, siempre que el pasto se encuentre en crecimiento y el suelo tenga un contenido adecuado de humedad. Las enmiendas se deben incorporar al suelo antes de la siembra.

Los fertilizantes completos se deben aplicar antes o simultáneamente con la siembra, o cuando la pradera se encuentre en periodo de establecimiento, es decir, cuando las plántulas tengan Entre 10 y 15 cm de altura. En forrajes temporales como maíz, sorgo y avena, el N se puede aplicar cuando las plantas alcancen la altura de la rodilla, y en los perennes, a partir del primer pastoreo. 

Durante la vida productiva, la Pradera debe recibir fertilizantes con alguna frecuencia. Cuando se cuenta con riego y en las épocas de lluvia, se debe fertilizar después de cada corte o pastoreo; cuando no se cuenta con riego se debe practicar una fertilización “estratégica”, que consiste en hacer dos o cuatro aplicaciones al año, según las condiciones.

En las zonas donde sólo se presenta un invierno y un verano por año (sistema monomodal), cómo los Llanos orientales y la Costa Atlántica, se puede aplicar al iniciarse las lluvias y un poco antes de que éstas terminen, aproximadamente entre los meses de abril y noviembre; dónde se presentan dos inviernos y dos veranos (sistema bimodal), como el del interior del país.

Se puede dividir el total del fertilizante aplicado en 4 aplicaciones, al comienzo y antes de que termine cada una de las épocas de lluvias, aproximadamente en los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre.

Para la aplicación de fertilizantes también es necesario considerar el estado de desarrollo de la planta; aplicaciones después de que ha parecido la hoja bandera, o cuando la planta se encuentra en plena floración, no son tan eficientemente utilizadas como las que se hacen cuando la planta se encuentra en pleno desarrollo vegetativo.

En suelos muy pobres o con mucha capacidad de fijación de minerales, es aconsejable dividir la aplicación de fertilizantes, una parte inmediatamente después del corte o pastoreo, el resto en una o más aplicaciones semanales, hasta unos 20 días antes del siguiente pastoreo; con este sistema se aumenta el costo por mano de obra pero se tiene mayor eficiencia en el uso del fertilizante.

En algunas zonas, debido al alto costo de mano de obra y maquinaria, es más económico aplicar dosis altas cada 2 o 3 pastoreos; la cantidad de forraje obtenida Es aproximadamente igual a la obtenida con dosis bajas después de cada pastoreo, pero la distribución de la producción no es uniforme, siendo mayor en el pastoreo posterior a la aplicación y menor en los siguientes.

La frecuencia de aplicación varía con el tipo de fertilizante, los completos se pueden aplicar cada año o al principio de la época de lluvia, el N con mayor frecuencia, debido a su poca duración en el suelo, las enmiendas como la cal, cada 2 o 3 años, según las necesidades, y los elementos menores cada uno o dos años.

método de aplicación

Se utilizan diferentes métodos de aplicación de acuerdo con el tipo de pasto. En praderas, el sistema más común de obligación es el voleo, en forma manual o mecánica (utilizando una boleadora). También se puede aplicar disuelto en el agua de riego, pero es necesario tener una buena nivelación o un sistema de riego por aspersión para lograr una distribución uniforme.

Para pasto sembrado en surco como los de corte, la aplicación se debe hacer en banda a uno o ambos lados del surco, con el objeto de lograr mejor utilización del fertilizante y evitar que las malezas que crecen entre los surcos lo aprovechen. También se utiliza el sistema de corona o semicorona, depositando el fertilizante alrededor de la cepa, en círculo o semicírculo.

En el momento de la siembra, si ésta se hace en surco, el fertilizante debe ir colocado debajo o al lado de la semilla y ligeramente separado de esta, al igual que sucede cuando se usa material vegetativo, para evitar quemazón en los rebrotes tiernos o en las plántulas recién germinadas.

 Fertilización foliar

Las plantas se nutren regularmente a través de las raíces, pero también lo pueden hacer a través de las hojas, mediante la fertilización foliar. Para que se presente una absorción significativa de nutrimentos a través de las hojas, es necesario que éstos se encuentren en una forma fácilmente asimilable desde el puno de vista químico. 

Los compuestos orgánicos que forman los minerales con el ácido Etilen-Diamino- Tetra-Acético (EDTA), se denominan quelatos y son fácilmente absorbidos por las hojas de las plantas superiores. Además del EDTA existen otras sustancias quelatantes de origen orgánico, como los ácidos húmicos y fúlvicos y algunos aminoácidos.

Sistemas intensivos de producción de cultivos hidropónicos, los quelatos son fácilmente aplicables con avión, tractor o bomba de espalda, o se pueden utilizar como fertilizantes líquidos disueltos en el agua o en el riego. Las aplicaciones se pueden hacer en mezcla con pesticidas (insecticidas y fungicidas).

La fertilización foliar es muy eficiente en suelos arenosos, alcalinos o mal drenados; en general, se utiliza cuando se necesita corregir rápidamente una deficiencia o las condiciones de humedad del suelo no son adecuadas para la absorción de nutrimentos por vía radicular, por ejemplo, cuando el suelo se encuentra demasiado seco o saturado de agua.

La aplicación de fertilizantes foliares completos es cada día más frecuente y se incluyen los programas de fertilización de la mayor parte de los cultivos temporales; su utilización está aumentando rápidamente en pastos debido a los excelentes resultados obtenidos. Es importante tener en cuenta que la fertilización foliar es un complemento y no un sustituto de la fertilización edáfica (a través del suelo).

Recuerde: Una adecuada fertilización es determinante para obtener el mayor beneficio de una pradera, asesórese de un ingeniero agrónomo experto en el tema, para que le recomiende cómo hacerlo.

 

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