Introducción

Los vacunos, al igual que otras especies de herbívoros, son animales de manada y de presa, donde el miedo los mueve a estar permanentemente vigilantes para escapar de sus depredadores, siendo en consecuencia el miedo un gran factor de estrés para ellos.

Por consiguiente, la aplicación de la etología permite mejorar la eficiencia de producción a través del manejo de los rodeos sin estrés.

Los vacunos temen lo novedoso, pero se habitúan a las rutinas. La primera experiencia de un animal en un corral, una persona o un equipo nuevo, deberá ser lo más positivo posible. Si en esa instancia se aplica un procedimiento muy doloroso o desagradable, puede hacerse difícil que el animal vuelva a entrar al mismo lugar. Por lo que, los productores pecuarios progresistas deberían comprender los patrones de comportamiento natural de sus animales, que representan el capital de su empresa ganadera, para facilitar el trabajo con ellos.

  El aprovechamiento de la etología en la producción ganadera constituye una ventaja competitiva, permitiendo aumentar la eficiencia a bajo costo, como corresponde a una tecnología de procesos o capital intelectual.

Para reducir el estrés, se debería trabajar habituando a los animales a una variedad de métodos calmos de manejo, incluyendo la gente a pie, a caballo o en vehículos.

Si a esto se le suma la implementación de tecnologías y prácticas de manejo en los montes nativos, como la poda racional, la eliminación de las malezas arbustivas y la reducción de superficie de cobertura en los potreros, en los establecimientos de cría en el Centro Norte de la provincia de Entre Ríos, se observará que con la aplicación de estas pautas, se obtendrán mejoras de los índices reproductivos. Contribuirá a aumentar los índices de procreo y a incrementar y diversificar la actividad.

Además contribuirá a mejorar las condiciones laborales, aumentando la eficiencia del personal afectado a las tareas pecuarias, reduciendo sustancialmente la casuística de los  accidentes laborales.

Para lo cual existen una serie de factores de comportamiento animal importantes a tener en cuenta, los que se deberán comprender para poder lograr un manejo inteligente del rodeo.

La percepción del animal herbívoro

 La visión del bovino

vision de la vaca

Para evitar a los depredadores, el ganado bovino tiene un campo visual amplio y panorámico, que abarca casi los 360°, siendo la visión  más importante que el sentido de la audición. A su vez, los vacunos, debido a sus pupilas horizontales, poseen un sistema óptico muy sensible al movimiento y a los contrastes de luz y sombra.

Son capaces de visualizar permanentemente el horizonte mientras pastorean, pero pueden tener dificultades para enfocar rápidamente la vista en objetos cercanos. Esto explicaría por qué se sobresaltan cuando algo se mueve repentinamente en su entorno.

La audición del bovino

audición de la vaca

Los bovinos son muy sensibles a los sonidos de alta frecuencia por lo cual los ruidos son factores estresantes. Los ¨alaridos¨ o ¨chiflidos¨  de la gente les generan más estrés que los ruidos de puertas metálicas que retumban al cerrarse. Este tipo de movimientos y sonidos parecen ser más atemorizantes que los estímulos constantes y tienen  un mayor impacto activador sobre la parte del cerebro que controla en sentimiento del miedo.

Los efectos de las novedades súbitas

Las especies presa, como los bovinos,  deben estar alertas a las novedades, pues éstas pueden significar peligro. El vacuno se asusta ante las novedades cuando éstas se le presentan súbitamente. Los animales recularán ante un cambio repentino en la conformación del cerco o en la textura del piso.

Las sombras, las aberturas de drenaje y los charcos también interrumpen el movimiento del ganado vacuno. En las áreas donde se trabaja con animales, la iluminación debe ser uniforme, para impedir que haya sombras y las instalaciones deben estar pintadas de un mismo color para evitar contrastes visuales.

El ganado lechero, que es ordeñado todos los días en las mismas instalaciones, caminará sin detenerse sobre una rejilla de desagüe o una sombra en el piso, porque ya no es algo novedoso. Sin embargo, los mismos animales recularán y agacharán la cabeza para investigar un pedazo de papel extraño tirado sobre el suelo en un callejón conocido.

El aspecto paradójico de las novedades es que son a la vez atemorizantes y atractivas. Un objeto extraño tirado en el piso atraerá al vacuno cuando se le permite acercársele voluntariamente, pero lo hará recular y hasta negarse a pasar si se lo arrea hacia él.

Los objetos que se mueven rápidamente son los que más miedo provocan. Los movimientos rápidos tienen un efecto activador del centro del miedo en el cerebro, más fuerte que los movimientos lentos.

Aprender a manejar los animales sin estrés

Los animales que tienen una experiencia anterior de manejo suave van a ser más tranquilos y fáciles de trabajar en el futuro que los que han sido manejados rudamente. Los terneros y las vacas acostumbradas a un buen trato en sus establecimientos de origen tienen menos lesiones en  los encierres y en los locales de remate, porque están habituados a los procedimientos de trabajo.

El manejo rudo puede ser muy estresante y guardan el recuerdo de él durante 3 años. El trabajo realizado con rudeza en instalaciones mal diseñadas, causan a los animales aumentos en el ritmo cardíaco superiores a los que se producen con el mismo manejo en instalaciones bien diseñadas. La severidad y la duración de un procedimiento de manejo atemorizante determinan la duración del período requerido para que el pulso cardíaco recupere su ritmo normal. Tras sufrir un estrés severo por mal manejo, se necesitan más de 30 minutos para que el ritmo cardíaco vuelva al nivel habitual.

La medición de los niveles de cortisol ha demostrado que los animales pueden llegar a acostumbrarse a los procedimientos habituales de manejo. Ellos se adaptan a tratamientos indoloros repetidos, tales como ser movidos a lo largo de una manga o que se les extraigan muestras de sangre de la yugular mientras se los sujeta en una casilla de inmovilización que conocen. A su vez, se ha demostrado que el pesaje diario en esas condiciones no afecta la ganancia de peso.

El ganado bovino no se adapta fácilmente a procedimientos severos que le causen dolor, o a una serie de tratamientos continuados, que no le den tiempo suficiente para serenarse entre los sucesivos trabajos. Por cada 20 a 30 minutos de trabajo estresante en los corrales se produce un 0,5% de desbaste.

Para entrenar los animales al manejo

Los animales pueden ser entrenados para aceptar ciertas irregularidades en el manejo, lo que podría contribuir a reducir las reacciones violentas ante las novedades en el futuro.

Si se entrena a las hembras de razas indicas cuando son terneras, se obtendrán animales adultos más calmos y fáciles de manejar. El entrenamiento de los terneros de destete involucra caminar en calma entre ellos dentro de los corrales, hacerlos pasar por mangas y enseñarles a seguir a un jinete que marche delante de ellos. Estos procedimientos se llevaron a cabo durante un período de diez días.

Se demostró que diez sesiones de manejo suave en una manga lograban que los terneros de cruzas índicas se hagan más calmos y que fueran menos propensos a tratar de escaparse o de cargar contra una persona cuando se los encerraba en un corral pequeño.  Se recomienda mezclar unos pocos novillos viejos y mansos con los terneros Bos indicus, para facilitar su entrenamiento en los procedimientos de manejo.

Todos los procedimientos de entrenamiento deben hacerse con suavidad. Los animales agitados, tienden a evitar entrar a la manga entre los primeros grupos. Estos se mueven más lentamente a lo largo de la misma que los animales que entran primero.

Estas observaciones muestran que los patrones de comportamiento que se forman a una edad temprana pueden ser muy persistentes, lo que redituará beneficiosamente, si las primeras experiencias de los animales en los corrales no son traumáticas.

Influencia de la genética

Las diferencias genéticas dentro de una misma raza pueden afectar la reacción de estrés durante el manejo. Los animales que tienen una genética huidiza son más propensos que los de temperamento calmo a agitarse agudamente cuando se los confronta con un evento novedoso súbito. El temperamento es un rasgo heredable del ganado cebú y sus cruzas. Entre las razas británicas, la Hereford es la más dócil. Generalmente, las razas europeas continentales son más excitables que las británicas. Dentro de cada raza, se ha comprobado que el temperamento del toro padre tiene influencia sobre el temperamento de la progenie.

Si bien la selección por temperamento termina por producir ganado tranquilo y gregario, esto demora mucho tiempo. Los resultados son más rápidos si simultáneamente se selecciona al personal por temperamento, dejando de lado a los agresivos, nerviosos o miedosos.

Las diferentes razas ganaderas también tienen distintas características de comportamiento que afectan el manejo. Los bovinos índicos puros tienen más tendencia a seguir a la gente o a animales líderes, y a veces es más fácil entrenarlos para seguir al personal (a caballo o a pie)  que para ser arreados. Los vacunos índicos o sus cruzas también tienden a juntarse en una manada más compacta que los de razas británicas cuando se los alarma. También son más difíciles de bloquear ante las puertas que los británicos.

Son más propensos a exhibir una inmovilidad tónica cuando se les restringen los movimientos. Es más probable que se echen al suelo en la manga, y que se rehúsen a moverse, en comparación con los bovinos de razas británicas. Si se aplica excesivamente la picana eléctrica a un vacuno sumiso de raza índica, se lo puede matar. Si se lo deja solo, normalmente se levantará.

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