Examen reproductivo de la vacas

Antes de comenzar con cualquier maniobra sobre el animal el clínico debe realizar una correcta observación y examen por inspección, no solo de los órganos genitales externos sino también del individuo en general. En las vacas examinadas por infertilidad, pero que gozan de buena salud general, no es necesario hacer un examen clínico completo 🐮.

Por medio de la observación general del individuo el clínico puede evaluar la conformación externa del animal, pudiendo ésta dar indicios de determinadas patologías, como por ejemplo el freemartinismo, donde el animal afectado tiene similitudes anatómicas a un novillo, o degeneraciones ováricas quísticas, donde el individuo muestra apariencia masculina de cabeza y sacro. Permite además, determinar su condición corporal y estado nutricional, o alguna patología sistémica que sin dudas tendrá repercusiones sobre el normal funcionamiento del aparato reproductor  🐮.

Antes de la inseminación artificial.

Antes de inseminar a la vaca, es necesario realizar un examen con el espéculo o vaginoscopio, al hacer la evaluación se puede encontrar:

🐮 1. Que el animal no esté en estro, en cuyo caso se observa el cuello uterino cerrado y seco.

🐮 2. Que haya pasado el estro, observándose la secreción de moco con un tono cobrizo o manchado de sangre.

🐮 3. Que estando en estro, presente alguna infección manifestándose esta por presencia de pus, en menor y mayor cantidad, como en el caso de la metritis y la piometra.

🐮 4.  Que el animal esté en estro, presentando el cuello uterino abierto, rojizo brillante y con abundante secreción cristalina, en este caso se insemina.

Después de la inseminación artificial

Las hembras sometidas a inseminación artificial deben examinarse mediante palpación rectal a los 40 ó 50 días después del último servicio, con el propósito de establecer el diagnóstico de preñez y detectar posibles alteraciones reproductivas.

El registro de estos eventos permite controlar la eficiencia reproductiva del rebaño y aplicar los correctivos que sean necesarios.

Despues del parto de la vaca

Las vacas deben ser examinadas ginecológicamente 28 días después del parto, con el propósito de poder determinar el estado de sus órganos reproductivos. Este procedimiento permite determinar si existe alguna infección y si ha comenzado la actividad de los ovarios, antes de que entren en servicio. Los chequeos periódicos después del parto son de gran utilidad para aumentar la eficiencia reproductiva de los animales sometidos a inseminación artificial.

Para el análisis y discusión de los resultados de la eficiencia reproductiva de un rebaño bovino, se deben establecer índices reproductivos, los cuales proporcionarán la base para lograr objetivos a largo plazo y para evaluar el programa de inseminación artificial.

Los índices considerados de mayor importancia sobre el particular son los siguientes:

1. Porcentaje de preñez al primer servicio: sus valores deben estar entre 50 – 60 %.

2. Porcentaje de preñez por revisión: se consideran valores satisfactorios para este índice, valores mayores al 70%.

3. Intervalo entre partos de la vaca: ha sido uno de los índices más comúnmente utilizados para valorar la reproducción de los hatos bovinos. Se consideran valores normales promedios de 13 a 14 meses de intervalo entre partos.

4. Intervalo parto-preñez (días abiertos): es el número de días que las vacas necesitan para preñarse, representa un índice de gran utilidad para valorar la eficiencia reproductiva. En Estados Unidos, consideran que 100 días es el tiempo normal para que la vaca alcance la preñez. En nuestro medio existen diversas opiniones, estimándose como rango normal entre 100 y 120 días.

5. Número de servicios por concepción: este es un índice muy importante ya que está íntimamente relacionado con el porcentaje de fertilidad global del rebaño. Los valores normales están comprendidos entre 1.5 a 1.8; porcentaje de fertilidad global: se espera que en las fincas con adecuadas normas de manejo reproductivo, se obtengan valores por encima del 50%.




Palpación rectal de la vaca

El  examen  rectal  representa  uno  de  los  métodos  más  prácticos  para  la  evaluación  clínica  y  la valoración de las alteraciones de los órganos genitales de las vacas en edad reproductiva, así como para el diagnóstico precoz de gestación. El examen debe hacerse con calma, delicadeza y evitando ejercer demasiada presión sobre el recto y las estructuras útero-ováricas, sobre todo cuando el animal presente ondas peristálticas. 

Esta técnica de palpación rectal tiene que efectuarse de manera metódica, tomando como base ciertas estructuras anatómicas (figura 1) y las medidas de seguridad pertinentes, para no poner en peligro la integridad física del operador, sobre todo cuando se trate de animales nerviosos o que se les maneje poco.

En ganado especializado en producción láctea es común realizar el examen rectal sujetando a la hembra del cuello (figura 2). La capacidad para identificar las estructuras se adquiere con la práctica, pues la destreza manual, la fuerza en el brazo y la suavidad con la que se les explora se obtienen después de a plicar este método de manera constante

Palpacion rectan el ganado lechero

Palpacion rectan el ganado lechero




Equipo necesario para la palpación rectal 

La persona que lleve a cabo la palpación debe contar con el equipo necesario, el cual consiste en un guante protector y ropa apropiada (overol, delantal y botas, figura 3); el guante deberá lubricarse para poder facilitar la introducción de la mano por el recto y evitar así que éste se irrite. Es posible utilizar como lubricante vaselina sólida, glicerina, lubricantes comerciales o simplemente agua con jabón neutro.

Rectal-palpation

Técnica de la palpación rectal

Es necesario que la persona que realice la palpación rectal tenga conocimientos de anatomía del aparato reproductor de la vaca, mas informacion aquí, .

El guante debe ponerse en la mano contraria a la de escribir y sujetarlo a la hombrera del overol, para evitar que se deslice al momento de realizar la palpación. Para mejorar la sensibilidad al momento del examen rectal se recomienda cortar la punta de los dedos del guante de palpación y, una vez colocado, utilizar encima un guante de látex, ya que éste se adhiere mejor a la mano, y evita que se llene de aire el guante de palpación.

Para introducir por el ano la mano enguantada, previamente lubricada, es necesario juntar los dedos como si se tomara con la punta un poco de arena (en forma de pico de pato. Para evitar errores en la palpación es necesario retirar las heces, en caso de que sean abundantes, ya que constituyen un obstáculo para la palpación.

Al introducir el brazo por el recto es frecuente provocar contracciones peristálticas; cuando esto sucede, es recomendable no mover la mano y dejar que pase la contracción, para evitar una irritación de la mucosa rectal; otra manera es relajar el recto introduciendo un par de dedos (índice y medio) a través de la luz intestinal, para dar un masaje con un movimiento de avance y retroceso.




Después se procede a identificar al tacto los puntos anatómicos de referencia, el piso de la pelvis es la mejor opción, por ser un hueso fijo. En un estado fisiológico normal, la pelvis forma una cavidad que alberga al aparato reproductor; durante la gestación, el útero tiende a desplazarse a la cavidad abdominal.

El siguiente punto que se va a localizar es el cuello del útero (cérvix); esta estructura se reconoce como un órgano fibroso formado predominantemente por  tejido conectivo con pequeñas cantidades de  tejido muscular liso.

Para continuar con la exploración ginecológica necesitamos seguir la longitud del cérvix en dirección craneal y ventral, hacia donde están ubicados el cuerpo y los cuernos del útero; siguiendo longitudinalmente los cuernos uterinos, encontramos las últimas estructuras del examen, que son los ovarios.

En ocasiones se dificulta seguir el cérvix, útero y cuernos, debido a su longitud; por ello se practica la retracción del útero, para lo cual pueden utilizarse distintas técnicas. Una es la forma directa, que consiste en sujetar el cérvix por su parte dorsal aplicando tracción y reteniéndolo firmemente, y tomar el útero por la bifurcación intercornual, concluyendo así la retracción, y hacer, entonces, la inspección.

Los cuernos deben ser examinados en toda su extensión, para determinar su textura, consistencia, volumen y contenido.

Los ovarios deben ser palpados al final y tendrán que sujetarse entre los dedos medio e índice para facilitar la diferenciación de las estructuras presentes, como los folículos, cuerpos lúteos y quistes.




Diagnostico de preñez con palpación rectal

Gestación de 30 días: La vesícula amniótica es esférica, presenta un diámetro de 2 cm. Se encuentra fijada en la parte anterior del cuerno uterino y puede ser percibida como un pequeño abultamiento que da la impresión de un huevo de paloma. Hay que tener presente que la maniobra que se realiza para percibir este signo puede traumatizar tanto al embrión como a la vesícula amniótica, ocasionando la interrupción de la gestación. Por ello, se justifica su aplicación únicamente cuando el que diagnostica tiene amplia experiencia y posee una técnica muy refinada.

Gestación de 60 días: El cuerno gestante es netamente fluctuante y la asimetría de los cuernos uterinos se hace evidente. Las membranas fetales se perciben pellizcando la curvatura mayor del cuerno uterino entre el pulgar y el índice y dejándola escapar poco a poco entre los dedos.

Gestación de 90 días: La distensión y la asimetría del útero son netamente perceptibles. El cuerno gestante tiene el doble del diámetro del cuerno vacío. El útero sobrepasa el borde anterior de la pelvis, sacudiéndolo puede percibirse el feto como un cuerpo duro que flota en el líquido. También es posible palpar los placentomas que tienen un tamaño similar al de una nuez. 




Gestación de 120-150 días: Los signos precedentes se intensifican, el útero se introduce más en la cavidad abdominal y su distensión es más marcada. El cuello del útero se encuentra sobre el borde anterior de la pelvis. Los placentomas continúan hipertrofiándose y alcanzan el tamaño de una mandarina.

Gestación de 180-200 días: El útero grávido se introduce en la cavidad abdominal y el diagnóstico podría, en este momento, prestarse a equivocaciones dado que a veces no se llega a encontrar más que la arteria uterina media con frémito. A partir de los 7,5 meses el útero comienza a ascender hacia la cavidad pelviana.

Gestación de 240-270 días: Las partes duras del feto pueden ser detectadas delante de la pelvis o en la misma cavidad pelviana. Son fácilmente perceptibles los movimientos fetales y el frémito de la arteria uterina media.

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