La fertilidad del ganado lecheros

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Que es la fertilidad del ganado

La fertilidad en el ganado  se define como la capacidad que tiene una vaca para tener una ovulacion verdadera con √≥vulos capaces de ser fertilizados y ademas de propiciar un adecuado ambiente oviductal y uterino para el buen desarrollo del embri√≥n y del feto, terminando en una adecuada gestaci√≥n y parto de la bovino

El manejo reproductivo en vacas lecheras de alta producci√≥n comporta grandes dificultades, debido a que el √©xito o el fracaso ¬†del mismo est√° ligado¬† a¬† la¬† incidencia de un gran n√ļmero de factores a tener en cuenta. Estos factores varios no ejercen todos la misma influencia por si mismos sobre la fertilidad del ganado. Adem√°s, la medida en la que cada uno de estos factores puede ser controlado var√≠a enormemente. Organizando estos ‚Äúfactores de fertilidad‚ÄĚ en categor√≠as que reflejen las opciones y posibilidades de control por parte de los equipos humanos nos va a permitir el concentrar los esfuerzos en aquellos factores m√°s importantes sobre los que ejercer una acci√≥n positiva.

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Es el n√ļmero de vacas que quedan gestantes durante un periodo determinado dividido entre el total de vacas en el hato elegibles para ser servidas, depende del porcentaje que son inseminadas y del porcentaje de concepci√≥n en dichas inseminaciones.

Sin embargo esta en funci√≥n de variables que se relacionan con la concepci√≥n, en el siguiente cuadro se menciona los valores ideales que se deben tener en hatos productivos en regiones tropicales.  

Fertilidad del bovino

Dificultades en la fertilidad de la vaca 

Las causas de infertilidad en una unidad de producci√≥n bovina se le atribuyen por lo general a las hembras, ya que de ellas depende pr√°cticamente la producci√≥n, pero se podr√≠a decir que las fallas reproductivas o repetici√≥n de estros dependen de tres factores principales: la vaca, el toro y el hombre; ya que el primer elemento pueden tener relaci√≥n con alg√ļn problema gen√©tico, como anormalidades cromos√≥micas, ya que se ha asociado a este tipo de aberraciones con diversos des√≥rdenes reproductivos, el freemartinismo en el ganado bovino es otra de las causas de infertilidad m√°s frecuentes, ya que se ha reportado que m√°s del 90% de las hembras heterosexuales, 2 son freemartin, por lo que diversos investigadores se han dado a la tarea de buscar un diagn√≥stico r√°pido apoyado en t√©cnicas avanzadas en microbiolog√≠a.

Los des√≥rdenes hormonales en las vacas son las principales causas de repetici√≥n de estro y estas pueden manifestarse de distintas maneras ya sea como un anestro de la vaca, el cual puede deberse a una mala alimentaci√≥n, lo que trae como consecuencia un deficiencia de las concentraciones de glucosa e insulina en sangre (Landau et al, 2000; Miyoshi et al, 2001); un quiste ov√°rico el cual se cree que se genera por la falta de LH (Hormona Luteinizante), debido a una deficiencia de la Hormona Liberadora de Gonadotropinas (GnRH) (Hafez, 1996). Adem√°s, se ha observado que estos inciden m√°s en vacas lecheras con cierta selecci√≥n gen√©tica (Zolu y Penny, 1998).

Cabe mencionar que a los quistes ováricos se les ha asociado un retraso en el primer estro postparto de 6 a 11 días y con un período entre partos mas largo de 20 a 30 días, etc. (Fouirchon et al, 2000). Por otro lado, el factor del semen que se relaciona directamente con el macho, puede ser una de las causas de repetición de estros sin que se haya notado como tal.

El 10% de las vacas que se inseminan artificialmente (IA) repiten el estro (Hafez, 1996), esto se debe en gran medida a que no se aplica adecuadamente la técnica de IA (O’Connor, 2000) y a que se realiza mal la detección de estros ya que se ha reportado que la mayor parte de las vacas entran o manifiestan el estro entre las 7:00 p.m. y las 7:00 a.m.(Gray y Vaner, 2000).

Además, todas estas causas traen como consecuencia pérdidas económicas: tan sólo en Estados Unidos, se han estimado pérdidas de hasta 50 dólares por día por cada día abierto más. Es, por tal motivo, que la presente revisión tiene como objetivo describir y explicar las principales causas de infertilidad en el ganado bovino.

Para determinar qué factores de fertilidad deberían recibir mayor atención, primero debemos responder a las siguientes cuestiones:

¬ŅQu√© factores de los que afectan a la fertilidad poseen mayor influencia, y cu√°les pueden controlarse para que se materialice este cambio positivo?

Por ejemplo, si la eficiencia en la detecci√≥n de celos en las vacas es solamente del 35%, existe en este punto una gran oportunidad de mejora. En cambio, si solamente el 6% del reba√Īo sufre un problema de ovarios qu√≠sticos, no existe gran oportunidad de reducir este porcentaje. En definitiva, algunos factores de los que afectan a la fertilidad presentan una gran oportunidad para la mejora y otros no.

Factores que afectan la fertilidad del ganado

Un criterio de clasificaci√≥n de los factores de fertilidad lo podemos establecer en funci√≥n de qu√© o qui√©n los controla. De esta manera, podemos confeccionar una lista en los tres grupos siguientes:

1. Controlados por  los  equipos humano
2. Controlados por  el  sistema reproductivo de la vaca
3. Inherentes a la vaca o el reba√Īo.

Respecto a estas tres categor√≠as, podemos ejercer un mayor control sobre aquellos factores que est√°n bajo la influencia directa humana, mientras que el menor control lo podemos ejercer sobre factores¬† reproductivos¬† inherentes a la vaca y al reba√Īo. Los factores de fertilidad en relaci√≥n al sistema reproductivo de la vaca son intermedios, y moderadamente dif√≠ciles de controlar.

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Mortalidad embrionaria y fetal sobre la infertilidad de la vaca

Una de las principales causas de fracaso de la pre√Īez (aborto de la vaca) en el ganado es la muerte embrionaria temprana. ¬†Entre ¬†el ¬†30% ¬†y ¬†40% de los embriones mueren entre la fertilizaci√≥n y los 50 d√≠as de gestaci√≥n. Desafortunadamente, en muchos casos la causa precisa de estas p√©rdidas es desconocida, lo cual provoca que este costoso factor de fertilidad sea el m√°s dif√≠cil de controlar.

Alrededor del 90% de los ovocitos son fertilizados después de la monta o inseminación de la vaca; sin embargo, una alta proporción de estas gestaciones de la vaca se pierden (Hernández, 2000). La muerte de embriones antes del reconocimiento materno de la gestación (días 16 a 19) es considerada como muerte embrionaria temprana. La que ocurre entre el reconocimiento materno de la gestación y el momento en que se ha completado la organogénesis (alrededor del día 42), se denomina muerte embrionaria tardía, y la pérdida de la gestación posterior al día 42 se llama muerte fetal.

La muerte embrionaria temprana expresa p√©rdidas de gestaciones de 40 ‚Äď 60%, la tard√≠a de 10 ‚Äď 15% y la muerte fetal con 5 a 15% (Hern√°ndez, 2000). Las causas de la muerte embrionaria son diversas y est√°n relacionadas con la alta producci√≥n l√°ctea, intervalo de parto a la primera ovulaci√≥n, balance energ√©tico negativo, problemas del puerperio, momento de la inseminaci√≥n, t√©cnica de inseminaci√≥n, caracter√≠sticas de la dieta, estr√©s cal√≥rico, infecciones uterinas, factores gen√©ticos y causas endocrinol√≥gicas.

Las vacas expuestas al estr√©s por calor son m√°s propensas a temperaturas corporales elevadas, que en el caso de ser superiores a los 41¬ļ C, especialmente durante los tres primeros d√≠as despu√©s de la inseminaci√≥n, provocan un notable aumento en las tasas de muerte embrionaria. El refrescar a las vacas en prevenci√≥n de temperaturas corporales elevadas ayuda a prevenir la muerte embrionaria, y por lo tanto a mejorar las tasas de pre√Īez.

Endocrinología sobre la infertilidad de la vaca

El mantenimiento del Cuerpo l√ļteo es viable por la producci√≥n de P4, que es vital durante el periodo de gestaci√≥n y la inoportuna lute√≥lisis del CL es probable que la mayor parte de las p√©rdidas embrionarias (Hafez, 2002).

Este padecimiento ocurre al suceder la lute√≥lisis por la PGF-2őĪ secretadas por c√©lulas endometriales, teniendo una actividad espec√≠fica hacia los receptores de oxitocina, secretada por el CL. La concentraci√≥n de oxitocina se incrementa 10 d√≠as despu√©s de las exposiciones de P4 y posiblemente el E2 por el desarrollo folicular.

Durante la vida embrionaria se producen prote√≠nas trofobl√°sticas que a su vez producen el interfer√≥n trofoblasto, esto inactiva la secreci√≥n de PGF-2őĪ y por lo tant o se da el reconocimiento de pre√Īez por la madre. Se han utilizado numerosas formas de evitar la muerte embrionaria administrando P4, GnRH, y cHG ex√≥gena, lo que ha dado resultados variables. Recientemente, se ha sugerido usar GnRH de los 11 a 13 d√≠as post servicio, aumentado la gestaci√≥n como resultado del tratamiento (Med Vet 2002).

Perdida de energía sobre la infertilidad de la vaca

Todas las vacas sin excepción caen en un balance energético negativo (BEN) durante el periodo posparto. Sin embargo, algunas llegan a fallar en este proceso, lo cual puede ser secundario a un bajo consumo de nutrimentos provocados por problemas de salud, periodos secos prolongados o por complicaciones durante el parto.

Esto significa que la energía utilizada para su mantenimiento y producción de leche son mayores que la energía consumida, lo que obliga a utilizar sus propias reservas corporales, pudiendo llegar a su punto más bajo de BEN entre los días 10 y 20 posparto, y siguen en BEN aproximadamente hasta el día 70 a 80 y en algunos casos (vacas de primer parto) hasta el día 100 posparto (Hernández, 2000.)

El BEN afecta algunos procesos reproductivos asociado con un retraso en la primera ovulación posparto y con una disminución de las concentraciones séricas de progesterona en el segundo y tercer ciclo posparto, lo que potencialmente puede afectar el desarrollo folicular, el potencial de los ovocitos y la supervivencia embrionaria como secuela de la pérdida de condición corporal de más de 1 punto (escala 1 a 5) durante las primeras cuatro semanas posparto.

Las dietas formuladas a las vacas altas productoras de leche de 17 a 19% de proteínas, presentan una disminución de la fertilidad. Lo que ha motivado demostrar que las vacas alimentadas con estas raciones, tienen altas concentraciones de urea y amoniaco en sangre y en los fluidos uterinos, lo cual afecta la viabilidad de los espermatozoides, óvulo y embrión (Hernández, 2000).

Balance energético negativo (BEN) sobre la infertilidad de la vaca

Una de las causas más comunes de baja fertilidad en las vacas lecheras es la deficiencia de energía en relación con las necesidades del animal o un balance de energía negativo. Dependiendo de la producción de leche en el comienzo de la lactancia, un balance de energía negativo puede durar de las primeras dos a diez semanas de la lactancia (dos meses y medio).

Los intervalos de concepción son menores para las vacas inseminadas durante un balance de energía negativo (vacas que pierden peso) comparado con vacas inseminadas durante un balance de energía positivo (vacas que ganan peso). No existe evidencia de que las vacas de alta producción han heredado una habilidad reproductiva negativa. Aun así, es claro que las vacas con un balance de energía negativo poseen una menor fertilidad a pesar de su habilidad de producción de leche.

Intersexualidad sobre la infertilidad de la vaca

Freemartinismo Bovino

Un ‚Äúfreemartin‚ÄĚ es una hembra est√©ril nacida como gemela de un macho. Aproximadamente 85 a 90% de los partos gemelares que producen un ternero de cada sexo, produce freemartinismo.

La causa del freemartinismo, no se ha entendido claramente. Durante el desarrollo, la sangre fetal es la misma. El compartir la sangre, permite a cada gemelo, exponer  se√Īales como hormonas y agentes de desarrollo celular hacia uno u otro sexo. Algunos de estos agentes provoca que los embriones contengan cromosomas X y Y para desarrollar en fetos machos. Cuando los fetos hembras, que contienen dos cromosomas X, son expuestos a los mismos agentes, se altera el desarrollo del tracto reproductivo.

Al nacimiento, una hembra freemartin casi siempre muestra sus genitales externos normales. Sin embargo, los órganos reproductivos internos, son anormales. En lugar de desarrollar estructuras tubulares, el tracto reproductivo se hace fibroso y delgado, sin cavidad central y casi siempre con desarrollo segmentario. (Aplasia segmentaria).

No existe cura o tratamiento para el freemartinismo. Por lo cual √ļnicamente cerca del 15% de las hembras nacidas con un macho en parto gemelar, son normales,  es mejor asumir que ser√° f√©rtil. Estos animales deben ser excluidos del hato en reproducci√≥n.

Un  peque√Īo porcentaje de pares gemelos macho-hembra, no comparte el mismo aporte sangu√≠neo. En estos casos, la hembra gemela, se desarrolla normalmente y es f√©rtil (Mora, 2007).

Diferencias hormonales sobre la infertilidad de la hembra Bovina

La baja fertilidad se sindicaba sólo a las vacas repetidoras con más de tres servicios infértiles, sin embargo, actualmente se sabe que este problema es crítico desde el primer servicio, en el cual con frecuencia el porcentaje de concepción no supera el 30%.

Se han observado vacas altas productoras de leche, con bajas concentraciones séricas de progesterona, lo cual se asocia con la sub fertilidad (Hernández, 2000); de igual manera, las vacas en lactación tienen un flujo sanguíneo hepático mayor que las vacas no lactantes, lo cual se relaciona directamente con una mayor capacidad hepática para metabolizar las hormonas esteroides, y que las vacas altas productoras tienen menores concentraciones séricas de estradiol, lo que se ha asociado con una disminución en la intensidad de la conducta estral.

Altas temperaturas sobre la infertilidad de la vaca

Todas las vacas lecheras son susceptibles al estr√©s cal√≥rico, expresando baja fertilidad cuando el ganado se encuentra en climas c√°lidos. El porcentaje de concepci√≥n cae de 40%, obtenido en los meses templados o fr√≠os del a√Īo, hasta 15% durante el verano, increment√°ndose en los √ļltimos a√Īos, lo que ha coincidido con el incremento en la producci√≥n de leche (Llu√©n, 2008 ‚Äď 2009).

El estr√©s cal√≥rico expuesto hasta el d√≠a 7 postestro afecta el desarrollo embrionario en vacas s√ļper ovuladas. Experimentos in vitro, demuestran que la exposici√≥n de los embriones a temperaturas equivalentes a la temperatura rectal de las vacas bajo estr√©s cal√≥rico (41 ¬įC), disminuye la proporci√≥n de embriones que llegan a la etapa de blastocisto (Hern√°ndez, 2000).

Causas de infertilidad en la vaca provocadas por el hombre.

Aunque se puede llegar a pensar que el hombre no tiene relación en las fallas reproductivas del ganado esto puede ser discutido debido a que el hombre es el responsable de brindar al ganado un estado de confort absoluto incluyendo así desde una dieta equilibrada ya que diversos autores han demostrado que al tener una dieta baja en energía o en vitaminas o minerales puede inducir infertilidad en el ganado.

Por otro lado con el empleo de técnicas de reproducción avanzada como la IA, para la transferencia de embriones es necesario un adecuado método de detección de estro, ya sea de manera visual, toros marcadores o con desviación de estros, métodos de detección eléctricos.

Es por ello que dentro de esta revisión nos adentraremos un poco en los problemas que contrae la IA y la detección de estros.

5.1. T√©cnica de IA. (Habilidad del Inseminador)

El que la Inseminaci√≥n Artificial de la vaca es una t√©cnica muy usada no quiere decir que es una t√©cnica f√°cil, ya que la tasa de pre√Īez alcanzada por un t√©cnico inseminador difiere en un 23%. Debido a que no todos los inseminadores han adquirido la habilidad para obtener consecuentemente altas tasas de gestaci√≥n en el ganado (Med Vet 2002).

Diversos estudios han mostrado claramente que la experiencia y habilidad del inseminador son factores muy influyentes en la fertilidad del reba√Īo. El √©xito en la deposici√≥n del semen en el lugar apropiado del tracto reproductivo de la vaca se ha mostrado como un gran aspecto a tener en cuenta asociado a la t√©cnica de la inseminaci√≥n. En un minucioso estudio que comparaba a los t√©cnicos profesionales en inseminaci√≥n artificial con trabajadores de distintas  explotaciones que llevan a cabo las mismas labores, Peters et al. demostraron, usando evaluaciones radiogr√°ficas de la inseminaci√≥n, que solamente el 39% de las deposiciones de semen fue- ron localizadas en el lugar adecuado (cuerpo uterino). En con- traste, el 25% fueron localizadas en el c√©rvix y el 36% en el lumen de un cuerno uterino. Considerando el cuerpo uterino como el lugar apropiado, el 61% de las deposiciones resultaron ser err√≥neas. Parad√≥jicamente, inseminadores profesionales resultaron tener tasas de error similares a las de trabajadores de las propias explotaciones.

En un estudio de campo en el que  se  compararon  un  total  de

2820 primeros servicios en cuatro reba√Īos comerciales de Washington, con un total de 11 trabajadores como inseminadores, el m√°s habilidoso obtuvo el 62,7% de concepci√≥n en primer servicio, mientras que el menos habilidoso consigui√≥ solamente el 40,1%. La variaci√≥n media entre inseminado- res oscil√≥ entre el 7% y el 10%.

El equipo de manejo puede registrar estos n√ļmeros, evaluar la tasa de concepci√≥n de cada inseminador en el reba√Īo y tomar las acciones correctivas necesarias al respecto siempre que sea necesario. Si se lleva a cabo una revisi√≥n peri√≥dica y reciclaje  (por lo menos una vez al a√Īo) de las t√©cnicas de inseminaci√≥n, los t√©cnicos estar√°n al tanto de la importancia de depositar el semen en el lugar apropiado. Cuando el semen se deposita en el cuello, se pierde el doble de semen que si lo depositamos en los cuernos o en el cuerpo del √ļtero, por lo que los fracasos de pre√Īez son m√°s probables con la deposici√≥n cervical que con la deposici√≥n uterina del semen.

5.2. Detección de estros

La eficiencia en la detecci√≥n de celos se define como el porcentaje de vacas que, mostrando signos de estro, son identificadas como que est√°n en celo. La eficiencia en la detecci√≥n de celos en las vacas depende casi exclusivamente del programa dise√Īado por el equipo de manejo. Muy a menudo la detecci√≥n de celos se lleva a cabo mientras se realizan otras tareas, lo que puede suponer un problema, ya que generalmente las vacas no muestran un alto  grado  de  comportamiento de aceptaci√≥n de la monta (√ļnico signo inequ√≠voco de celo), cuando est√°n comiendo, descansando o en el orde√Īo.

La escasa capacitación del personal en la detección de estros reduce la fertilidad de las vacas, problema que lo padecen los ganaderos. En México, en el mejor de los casos se observa el 60% de las vacas en estro y en los casos extremos el 30% (Hernández, 2000).

Desde hace m√°s de 50 a√Īos se ha aplicado la regla pr√°ctica de inseminaci√≥n AM-PM y PM-AM, entendi√©ndose que las vacas que presentan celo en la ma√Īana son inseminadas en la tarde y las de la tarde se inseminan en la ma√Īana siguiente.

Esta pr√°ctica asegura la fertilidad, siempre y cuando se cuente con una eficiente detecci√≥n de estros; sin embargo, en condiciones deficientes, no se sabe si la vaca en estro se encuentra en las primeras o en las √ļltimas horas del periodo de aceptaci√≥n. Si se programa la inseminaci√≥n 12 h despu√©s, es probable que se realice demasiado tarde, cuando ya haya ocurrido la ovulaci√≥n (Hern√°ndez, 2000).

Errores en la detección de celos

Los errores en la detección de celos vienen determinados por la proporción de vacas inseminadas sin estar en celo. Los estudios que analizan progesterona en leche y sangre han mostrado que entre el 5 y el 30% de todas las inseminaciones, se llevan a cabo en vacas que no están realmente en celo. Los errores en la detección de celos están mayormente provocados por una identificación de celos basada en signos secundarios, en lugar de tener en cuenta exclusivamente el comportamiento de aceptación de la monta.

Los errores en la detecci√≥n de celos pueden ocasionar infecciones uterinas, ya que las vacas se inseminan durante la fase lute√≠nica del ciclo, es decir cuando el √ļtero es m√°s susceptible a dichas infecciones. Estos errores tambi√©n conllevan el derroche del semen y del trabajo, y llevan a tomar notas incorrectas que confundir√°n al equipo de manejo cuando intente  predecir  futuros  celos,  fechas de parto o realizar diagn√≥sticos de pre√Īez.

La eficiencia y la precisi√≥n en la detecci√≥n de celos casi siempre puede mejorarse si el equipo de manejo implementa programas de trabajo bien definidos. Los errores en la detecci√≥n de celos pueden corregirse en gran medida revisando los signos primarios y secundarios de celo, e insistiendo en que solo las vacas que muestran aceptaci√≥n de la monta est√°n preparadas para inseminar. El objetivo debe ser que los errores en la detecci√≥n sean inferiores al 2%. Como el tama√Īo de los reba√Īos sigue aumentando, el problema de una pobre detecci√≥n de celos tiende a aumentar debido a que la mano de obra por animal tiende a disminuir.




Otros eventos en la infertilidad de la vaca.

También ocasionan fallas reproductivas, los quistes ováricos, abortos de la vaca, retención placentaria, anestro, metritis, reabsorción embrionaria, y diversas alteraciones anatómicas (adherencias, tumores, entre otras).

6.1 Quistes ov√°ricos.

Los quistes ov√°ricos (Quistes foliculares, quistes luteales) en las vacas lecheras alarga los intervalos entre partos del ganado, ocasionando p√©rdida econ√≥mica y disfunci√≥n reproductiva en la ganader√≠a. La incidencia reportada de quistes ov√°ricos en vacas lecheras var√≠a de 10 a 13%, y los hatos con este tipo de problemas pueden tener una incidencia de 30 a 40% durante per√≠odos cortos (Llu√©n, 2008 ‚Äď 2009). Entre el 10 y el 14% de todas las vacas lecheras desarrollar√°n quistes ov√°ricos por lo  menos  en  una  ocasi√≥n  a  lo largo de su vida productiva.

Xolalpa, 2002 en un trabajo de investigación realizado en México, reporta que con un total de 4200 animales, se determinó los eventos de falla reproductiva, presentando las mayores incidencias: metritis 21.64%, quistes ováricos 16.15%, aborto 6.6 %, infertilidad 3.43%, retención placentaria 3.11% y anestro 1.67%.

Aproximadamente  el  80%  de las vacas con quistes en los ovarios responder√°n positivamente al tratamiento mediante gonadotropina u hormonas liberadoras de gonadotropina (GnRH), mientras que el 20% restante no responder√°n al tratamiento hormonal. Estos animales acabar√°n muy probablemente siendo eliminados del reba√Īo por causa de fracaso reproductivo, y est√° bien que as√≠ sea, dada la elevada predisposici√≥n gen√©tica a sufrir la problem√°tica.

En la mayor√≠a de reba√Īos lecheros la incidencia de ovarios qu√≠sticos es relativamente baja (menos del 10%), por lo que se trata de un factor con un impacto moderado sobre la reproducci√≥n.

6.2. Involuci√≥n uterina.

Despu√©s de la salida del ternero, existe un periodo de tiempo donde el √ļtero y las estructuras reproductivas relacionadas, se reparan  de la experiencia traum√°tica de la gestaci√≥n y el parto de la vaca. Este per√≠odo de recuperaci√≥n es conocido como involuci√≥n uterina.  En el ganado, dura aproximadamente 30 a 60 d√≠as. Despu√©s de este per√≠odo, el ciclo reproductivo de la vaca debe reiniciar.

Algunas vacas exhiben signos de estro durante la involución uterina, lo cual puede confundir a algunos productores para montar o no este animal. Si se permite la monta muy temprano, la oportunidad de concebir disminuye por varias razones:

  • El √ļtero no se ha recuperado completamente. Si ocurre la concepci√≥n, la placentaci√≥n (proceso de uni√≥n del embri√≥n al endometrio y su posterior desarrollo) no es posible.
  • Este periodo de seudo-estro puede estar o no acompa√Īado por la ovulaci√≥n. Muchas veces, los niveles hormonales no han vuelto a los niveles necesarios para el desarrollo adecuado y reclutamiento de fol√≠culos en el ovario.
  • Especialmente en vacas de alta producci√≥n, la mayor parte de la energ√≠a consumida es destinada a la producci√≥n de leche. Cuando se suplementan menores niveles de energ√≠a en la dieta, de los necesarios, no habr√° suficiente energ√≠a disponible para las funciones reproductivas.

Por todas estas razones, es mejor no permitir la monta en el primer calor después del parto (Mora, 2007).

6.3.        Retenci√≥n de placenta.

Una placenta retenida, es aquella que no es expulsada por el cuerpo dentro de las 12 horas siguientes al parto. La incidencia normal y aceptable de la retenci√≥n de placenta var√≠a entre el 4 y el 12%. 

La retenci√≥n de placenta ocurre en aproximadamente el 5% de los partos en ganado de carne y 10% en ganado de leche. La retenci√≥n de placenta es m√°s com√ļn en vacas viejas despu√©s de gestaciones muy largas o muy cortas y de partos gemelares.

Las deficiencias nutricionales infecciones y el uso de ciertas drogas (especialmente compuestas de glucocorticoides, usados com√ļnmente en cierto tipo de distocias) tambi√©n pueden incrementar la incidencia de retenci√≥n placentaria.

El tratamiento es necesario si la placenta es retenida por un periodo superior a 12 horas después del parto. El tratamiento debe incluir:

  • Inyecci√≥n con oxitocina.
  • Remoci√≥n manual de la placenta (NO RECOMENDADA).

Si la placenta debe ser removida manualmente, se debe tener cuidado de asegurar que el √ļtero no sufra ning√ļn da√Īo y de remover totalmente la placenta. El da√Īo del √ļtero puede resultar en un incremento del tiempo de involuci√≥n y/o disminuci√≥n de la fertilidad. Si la placenta, o alguna de sus partes, permanecen dentro de √ļtero despu√©s del parto, hay predisposici√≥n a una infecci√≥n, la cual puede da√Īar el tracto reproductivo y disminuir la fertilidad (Mora, 2007).

6.4.        Prolapso

El prolapso es cuando una parte del sistema reproductivo interno, sale a través de una de las aberturas externas del cuerpo. Hay dos tipos de prolapso reproductivo: vaginal y uterino

Los prolapsos vaginales ocurren por que se incremente la hormona relaxina, en el período cercano al parto. Esta incrementa la elasticidad de la vagina. Cuando ocurre el prolapso, parte del tejido vaginal flácido es empujado a través de la vulva y se puede observar por fuera del cuerpo. El prolapso vaginal, generalmente no requiere cirugía y usualmente se corrige solo cuando los niveles de hormona vuelven a la normalidad.

Un prolapso uterino ocurre cuando parte o todo el √ļtero, sale a trav√©s del c√©rvix y es empujado hacia la vulva. Los prolapsos uterinos, frecuentemente est√°n asociados con dificultad al parto o retenci√≥n de placenta, por lo que ambas condiciones pueden causar en la hembra mayor presi√≥n de la usual.

El tratamiento para un prolapso uterino, incluye lavado y desinfecci√≥n del √ļtero vigorosamente y empujando el √ļtero hacia atr√°s manualmente. Como la vaca continua ejerciendo presi√≥n, puede ser necesario suturar la vulva para conservar el √ļtero en su lugar, hasta que el animal se relaje. Tanto los prolapsos vaginales como los uterinos, pueden causar infertilidad temporal o permanente si no se tratan adecuadamente (Mora, 2007).

Fertilidad de los toros

Por todos es sabido que existen diferencias significativas entre toros en cuanto a su fertilidad. Senger et al. demostraron que midiendo el porcentaje de pre√Īez en los primeros servicios, las diferencias oscilan entre el 10% y el 15%.

Adem√°s, Davidson y Farver observaron que la fertilidad de los toros  oscilaba  entre  el  35%  y  el 70%. Tambi√©n se observaron diferencias en la fertilidad de los distintos toros usando t√©cnicas de inseminaci√≥n heteroesp√©rmica (inseminando simult√°neamente con semen de m√°s de un toro). Hay que enfatizar que estas diferencias  no son  el  resultado  de una sobrediluci√≥n del semen por parte de las compa√Ī√≠as de inseminaci√≥n artificial.

El ‚ÄúDairy Records Management System‚ÄĚ de la Universidad del estado de Carolina del Norte, ha desarrollado el concepto de la ‚Äútasa relativa de concepci√≥n estimada‚ÄĚ basada en un gran n√ļmero de inseminaciones en reba√Īos de USA. Este estudio ha permitido a los productores identificar (y eliminar) de su explotaci√≥n aquellos toros con menor fertilidad, y seleccionar en cambio aquellos con mayores tasas de concepci√≥n.

As√≠, los encargados de la reproducci√≥n pueden maximizar la tasa de pre√Īez en sus reba√Īos.

Desafortunadamente, la pol√≠tica de precios que se lleva hoy en d√≠a en la industria de la I.A. no penaliza ni bonifica a√ļn directa- mente a los toros en funci√≥n de sus datos de fertilidad. Por lo tanto, el incentivo para seleccionar un toro (y su precio) est√° totalmente basado en el potencial gen√©tico para la producci√≥n de leche, componentes, tipo funcional, y ley de oferta y demanda. Existe una urgente necesidad de proveer a los ganaderos de una informaci√≥n fiable a cerca de las diferencias de fertilidad de los distintos toros, lo cu√°l permitir√≠a a los equipos de manejo la selecci√≥n de los toros para  mejorar  las  probabilidades de √©xito en el √°rea reproductiva.

Almacenaje y manejo del semen congelado: Durante los √ļltimos 20 a√Īos se han investigado minuciosamente las recomendaciones para la descongelaci√≥n y el manejo del semen bovino congelado. No hay duda de que la descongelaci√≥n en agua caliente (35¬ļ C durante 30-60 segundos) es la apropiada. Despu√©s de la des- congelaci√≥n se debe prevenir el choque de fr√≠o envolviendo el cat√©ter de inseminaci√≥n con una toalla o papel limpio, y coloc√°ndolo dentro de la ropa o debajo de la axila del inseminador. Los estudios que eval√ļan los posibles da√Īos ocasionados en el semen almacenado en los tanques de nitr√≥geno de la explotaci√≥n, claramente indican que existe un peque√Īo riesgo asociado a este almacenamiento.

Por lo tanto, es necesario realizar revisiones periódicas de los principios y métodos de manejo del semen.

Hay que enfatizar qué fallos en los tanques de nitrógeno pueden provocar la pérdida total de la fecundidad del semen si éste no se retira antes de la descongelación del tanque.

Debido a que los reba√Īos crecen en n√ļmero de cabezas, crece tambi√©n la probabilidad de que haya varias vacas en celo el mismo d√≠a. Adem√°s, el uso de t√©cnicas programadas de inseminaci√≥n artificial aumenta la posibilidad de que varias vacas se inseminen el mismo d√≠a. Estas condiciones provocan la tentaci√≥n en los inseminadores, de descongelar varias pajuelas de semen de forma simult√°nea. Los datos en cuanto a descongelaci√≥n son pol√©micos. Por ejemplo, estudios laboratoriales indican que se pueden descongelar hasta 10 dosis a

la vez sin p√©rdida demostrable de movilidad del esperma. Sin embargo, estudios de campo indi- can que la fertilidad se puede ver comprometida cuando se des- congelan varias dosis simultanea- mente en el mismo ba√Īo.

En este punto, hay que tener en cuenta no solo el efecto de la descongelaci√≥n de varias pajuelas sobre la temperatura del ba√Īo, sino tambi√©n el efecto que tenga el hecho de inseminar varios animales a la vez sobre el intervalo descongelaci√≥n ‚Äď inseminaci√≥n, con la consecuente p√©rdida de viabilidad de los espermatozoides.

Manejo de la ganaderia sobre la infertilidad de la vaca

Debido a los evidentes incentivos  econ√≥micos,  y  a  que los resultados de las acciones de manejo para conseguir elevadas producciones son r√°pidamente observados (y a menudo de forma importante), cada reba√Īo se conduce intr√≠nsecamente para mejorar la producci√≥n de leche por vaca.

No existen grandes incentivos obtenidos de forma inmediata para la mejora del manejo reproductivo, y los mismos a menudo quedan en un segundo plano por detr√°s de las decisiones tomadas para mejorar la producci√≥n de leche. En consecuencia, los resultados de un buen manejo reproductivo se ven a menudo ‚Äúcamuflados‚ÄĚ y frustrados, y el √©nfasis en el manejo decrece gradualmente. Desafortunadamente, elevadas producciones reciben a menudo la culpa de una pobre reproducci√≥n cuando, en realidad, la misma debe atribuirse a un mal manejo del √°rea reproductiva de la explotaci√≥n.

Cuando existen incentivos por obtener tanto elevadas producciones  como  una  reproducci√≥n eficiente,  es  posible,  y  siempre deseable, que ambos co-existan. Durante la pasada d√©cada, en el sector lechero se ha experimentado una transici√≥n, por parte de la direcci√≥n de los equipos huma- nos, desde conseguir el mayor n√ļmero de picos de lactaci√≥n a lo largo de la vida productiva, hasta intentar conseguir maximizar las persistencias por lactaci√≥n.

Ello ha introducido un cambio en la filosof√≠a del manejo que hist√≥ricamente ha indicado la conveniencia de pre√Īar la vaca lo antes posible despu√©s del parto para poder obtener el mayor n√ļmero de lactaciones a lo largo de su vida productiva: la vaca de leche moderna incorpora nuevas tecnolog√≠as (orde√Īos m√°s frecuentes, nutrici√≥n sofisticada, mayor acceso a la informaci√≥n‚Ķ), que han permitido alcanzar mayores producciones a trav√©s de mayores picos, que disminuyen las necesidades de una pre√Īez pre- coz seguida al parto porque los beneficios obtenidos en la curva de lactaci√≥n son m√°s sostenidos. En esta coyuntura, en el caso de mantenerse las medidas ‚Äúcl√°sicas‚ÄĚ para evaluar la eficiencia reproductiva (d√≠as abiertos, intervalo entre partos‚Ķ), y si los equi- pos humanos optan realmente por posponer las pre√Īeces debido a mayores persistencias al final de las lactaciones, efectivamente niveles elevados de producci√≥n dar√°n como resultado una pobre reproducci√≥n.

Las ‚Äúcl√°sicas‚ÄĚ medidas de reproducci√≥n fueron dise√Īadas con el objetivo de que el cumplimiento de sus valores objetivo maximizara el n√ļmero vitalicio de picos de lactaci√≥n, por lo que la aplicaci√≥n de las mismas puede estar  actualmente  desfasada ya en muchos reba√Īos.

Es necesaria una evaluación crítica y una remodelación de los parámetros reproductivos si procede, para que éstos estén acorde con las condiciones actuales de manejo y producción.

Hay  que  ser  cuidadoso  en  la interpretaci√≥n de los datos actuales, ya que la conclusi√≥n final de la misma podr√≠a ser como que la alta producci√≥n da√Īa la eficiencia  reproductiva,  cuando  ser√°n en realidad las buenas pr√°cticas de manejo las que pospondr√°n la consecuci√≥n de la gestaci√≥n debido a que el beneficio de mantener lactaciones m√°s largas en niveles elevados de producci√≥n es obvio.

Los trabajos que apuntan niveles elevados de producción como causa de una pobre reproducción son bastante polémicos, y existen al parecer muchos otros factores que afectan a la reproducción a un nivel mucho mayor que producciones elevadas de leche.

En la medida en la que gran parte de estos factores de fertilidad dependen y pueden ser efectivamente controlados por los humanos, debería llevarse a cabo una estrategia económica apropiada, dirigida a conseguir las mayores producciones de leche posibles y enfocada también al control de los factores de fertilidad más variables y que más fáciles sean de controlar.

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Referencias bibiogr√°ficas

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  • Hern√°ndez C, J. 2000.¬†‚ÄúCausas y Tratamiento de la infertilidad en la vaca lechera‚ÄĚ. Departamento de Reproducci√≥n, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia Universidad Nacional Aut√≥noma de M√©xico, 04510.M√©xico.
  • Llu√©n, 2008 ‚Äď 2009.¬†‚ÄúCausas de infertilidad en vacas lecheras‚ÄĚ. MV. Benigno Rom√°n Llu√©n Gonzales.
  • Med Vet 2002.¬†‚ÄúCausas de infertilidad en ganado bovino‚ÄĚ. A. C√≥rdova, Y.M. S√°nchez, A.J. Leal, C.R. Mu√Īoz, A.L. Murillo.

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